Restaurante La Muralla, esmerada cocina de autor en el corazón de Donostia-San Sebastián

Uno de los problemas del cuponing o de los cupones de ofertas y descuentos que salpican nuestras ya de por sí pobladas bandejas de entrada, son las fechas de canje o consumición de los cupones, que en ocasiones, se nos pasan y perdemos el producto o servicio adquirido. Recientemente me acordé que en su día había comprado unos cupones para ir a comer un menú con muy buena pinta al Restaurante La Muralla, ¿sabéis cuándo me di cuenta? Justo el último día que caducaban. ‘Bien Miguel, bien‘. Ese día no podía ir por nada del mundo, por lo que tras hablar con la responsable del restaurante, argumentarle bien mi olvido, y rogarle durante algunos minutos, conseguí que nos dieran sitio para otro día. Ya nos advirtió que el menú no sería el mismo que en su día habíamos adquirido, pero sí parecido, por lo que dado mi despiste y error garrafal, no podía decir que no, todo lo contrario, dar las gracias a la chica que nos ofreció la posibilidad de vivir esta gastroexperiencia fuera de plazos y fechas. ¿Habéis aprendido la lección? Ahora ya sabéis, cuando compréis cupones de descuento, ojo con las fechas y plazos de canje, que en menos de lo que canta un gallo, te despistas y te quedas sin disfrutar del producto/servicio, con toda la razón del mundo, perdiendo la pasta claro.

Las opciones en cuanto a restaurantes en Donostia-San Sebastián son infinitas, para aburrir, pero en plena parte vieja donostiarra, el Restaurante La Muralla es un local que empieza a tener nombre y solera, y del que se oye hablar bastante en los últimos tiempos, bien por cierto. Nuestro último chivatazo positivo vino de la mano de Rebeca y Haritz, dos grandes amigos bloggers a los que les gusta viajar y que también se consideran amantes de la buena mesa, ¡como debe ser! Es ello lo que me dio el empujón foodie definitivo a intentar asaltar el olimpo gastronómico de La Muralla.

Comedor del Restaurante La Muralla en Donostia San Sebastián

Comedor del Restaurante La Muralla en Donostia San Sebastián

Fuimos un viernes al mediodía y el restaurante estaba lleno, y eso que entramos tarde a comer, sobre las 15 horas. Aunque puedes tener suerte, es un sitio al que aconsejo acudir con reserva de mesa, especialmente de jueves noche a domingo, cuando tiene más meneo y suele acudir mucho extranjero a comer. No sé por qué, pero es un restaurante al que acude mucho turista foráneo que visita Donostia, se ve que el restaurante tiene buena fama. Nos salvó tener reserva ya que nos dieron la última mesa, una mesa para dos en una esquinita, algo justitos, pero como antes he dicho, no estábamos para protestar demasiado. A pesar de estar apretujados, pudimos hacer un hueco en el pasillo para dejar el cochecito de la peque, a la que previamente habíamos dormido callejeando por ‘Lo Viejo‘.

Entrada al Restaurante La Muralla de Donostia San Sebastián

Entrada al Restaurante La Muralla de Donostia San Sebastián

Esta vez íbamos a menú puesto, por lo que no hubo mucho que elegir, simplemente el vino. Como el tiempo estaba fresquito y lluvioso, nos decantamos por la opción Rioja crianza, pero admito a posteriori, que fue un error. El vino crianza que sacaban con el menú no fue de nuestro gusto, flojillo, hubiese estado mejor haber pedido vino blanco, que fresquito, se suele notar menos cuando no es de clase media-alta. En fin, luego había que coger coche, por lo que no pasa nada, un par de copitas para acompañar la comida y listo, de los errores siempre se aprende.

Vino tinto crianza de Rioja que degustamos en el Restaurante La Muralla

Vino tinto crianza de Rioja que degustamos en el Restaurante La Muralla

Empezamos con el tomate, nunca mejor dicho, ya que abrimos la comida con un singular aperitivo, gazpacho de sandía. ¿De sandía? Sí, de sandía. Nunca hubiera imaginado un gazpacho con sabor diferente, pero sí es verdad que el toque a sandía que llevaba este original aperitivo te sorprende y te deja con ganas de más, creando ya una expectativa alta sobre el resto del menú.

Gazpacho de sandía, aperitivo en el Restaurante La Muralla de Donostia

Gazpacho de sandía, aperitivo en el Restaurante La Muralla de Donostia

El primer entrante viene enseguida. Se trata de una arreglada ensalada de antxoas marinadas con tapenade de aceitunas negras y vinagreta de soja, que nos la sacan al centro, para compartir. Las antxoas, con esa ‘tx‘ vasca que las delata, quiero pensar que son del Cantábrico, y si no lo son, puedo asegurar que son de buena calidad, son el núcleo sabroso de la ensalada, lo que le da vida a este plato. Adornos de lechuga y florituras florales aparte, la crema (¿tapenade?) de aceitunas negras está deliciosa, con un sabor muy potente que engalana cada tenedorkada (bocado de tenedor en euskera). Se ve que este tipo de acompañamiento está de moda, también lo catamos en un plato del Andra Mari de Galdakao. Es un sabor que no gusta a todo el mundo, pero del que soy particularmente fan, en pequeñas dosis.

Ensalada de antxoas marinadas con tapenade de aceitunas negras

Ensalada de antxoas marinadas con tapenade de aceitunas negras y vinagreta de soja

Todavía con el regusto de las sabrosas antxoas en la boca, nos sirven el segundo y último entrante, emplatado, de forma impecable, individualmente. Es un ravioli de setas y hongos con crema de foie y salsa de Pedro Ximenez. Sí, es un único ravioli, en singular, pero es que es ‘El Ravioli‘. Cuando algo está tan elaborado y quieres darle un toque de exclusividad, no necesita ser servido en plural. Es un señor ravioli, se nota la pasta fresca, que va bien rellena de setas y una especie de bechamel, formando un condimento que da volumen. La crema sobre la que reside, generosa en cantidad, está de muerte, con un toque a foie interesante, y supongo (porque no soy capaz de distinguirlo) a Pedro Ximenez. Aunque es uno, comido con tranquilidad, el ravioli cunde, y la crema, si eres de lo que unta, acaba por saciarte, es un señor plato, las apariencias engañan.

Ravioli de setas y hongos con crema de foie y salsa de Pedro Ximenez

Ravioli de setas y hongos con crema de foie y salsa de Pedro Ximenez

Pasamos a los segundos platos con una nota muy alta para los entrantes, mención especial para el ravioli. Hay que elegir el segundo, ¿carne o pescado? Siempre una difícil elección, por lo que como hacemos en otras ocasiones, y para probar ambas opciones, Laura opta por el plato de pescado y yo por la variante carnívora.

La opción de pescado se compone de bacalao, pero no de cualquier bacalao, sino de un Ajoarriero con crema de pil-pil y langostino asado, ahí es nada. Es un plato que nos aleja de la concepción habitual que tenemos del generoso lomo o taco de bacalao, ya que su presentación denota el toque del estilo ajoarriero, que esta vez, se presenta en forma de montaña de trocitos de bacalao desmigado. Está muy tierno y jugoso, y la combinación con la crema de pil-pil, todo un acierto, o hubiéramos dicho que dos modos de entender el bacalao pudieran llevarse tan bien. Ración muy hermosa, cuesta hacer bajar la montaña de ajoarriero.

Ajoarriero con crema de pil-pil y langostino asado

Ajoarriero con crema de pil-pil y langostino asado

Vamos con la opción de carne, que se presenta en formato de Carrillera de buey confitada con crema de patata trufada y verduras caramelizadas. Impresionante es su primer adjetivo, de auténtico deleite es su segundo adjetivo, y si me apuráis, podría adornarlo con un tercer adjetivo. La ración es generosísima, y el color oscuro de la carrillera ya delata que ha sido confitada, sabiamente confitada añadiría. La carne se deshace con sólo hundir el tenedor, la presencia del cuchillo es testimonial, y el sabor de la carrillera, que de por sí es una carne muy sabrosa, está acrecentado con ese toque confitado, ¡deliciosa! La crema de patata y las verduras caramelizadas, acompañan y ejercen con elegancia su papel de secundarios en el festín, pero efectivamente, el papel principal y todas las medallas se las lleva la carrillera, con total merecimiento, entrando a formar parte del reducido olimpo gourmet de las carrilleras.

Carrillera de buey confitada con crema de patata trufada y verduras caramelizadas

Carrillera de buey confitada con crema de patata trufada y verduras caramelizadas

Muy saciados con los segundos, una pequeña copa de piña colada con espuma de coco sirve para rebajar el ritmo de la comida, hacer una pausa necesaria y dejar la puerta abierta para los postres. La copa es un detalle que entra de cine, tiene un poquito de alcohol, pero fresquita, se bebe como el agua, como si estuvieras en el Caribe.

Copa de piña colada con espuma de coco

Copa de piña colada con espuma de coco

Empezaré comentando que los postres de chocolate y de café no son una de mis pasiones, son sabores habitualmente fuertes, que me ‘cansan’ y empalagan. Adicionalmente, asocio el chocolate en los postres como acompañamiento, y normalmente en forma de chocolate caliente, complementando una tarta o lo que sea. Y en este ‘Compacto de chocolate y maracuyá con espuma de café‘ que nos sirven, el argumento sólido y principal del postre es precisamente el chocolate, muy compacto y frío, servido en un perfecto bloque. Si bien unas cucharadas se comen a gusto, y se percibe un sabor de auténtico chocolate, terminar con el bloque cuesta. Lo mejor de este postre, el maracuyá, un sabor que hacía tiempo no experimentaba y que le da un toque muy vivo al plato. Sobre la espuma de café, lo mismo, está rica, pero en su justa medida, ya que empalaga, más si se acompaña de chocolate, está claro que no soy muy goloso.

Compacto de chocolate y maracuyá con espuma de café

Compacto de chocolate y maracuyá con espuma de café

No terminamos este postre a compartir porque…nos espera ¡otro postre! ‘Semifrío de queso con crema de pistacho y su helado‘, así es como se llama el último plato de este tentador menú. Teníamos intriga por conocer qué era el semifrío de queso, y la intriga se desvela al hincarle la primera cucharada. A caballo entre un flan y una tarta de queso, su temperatura justifica el nombre de semifrío, ya que esta parte del postre viene templada tirando a fría, temperatura ideal. La crema de pistacho le da el toque crujiente al plato, los arándanos la acidez necesaria, y el helado de acompañamiento, la sensación de frío que necesita. Este postre sí nos convence, y gana por goleada al anterior, lo siento por el ‘Compacto de chocolate’.

Semifrío de queso con crema de pistacho y su helado

Semifrío de queso con crema de pistacho y su helado

Con un riquísimo café culmina una gastroexperiencia por la que de nuevo tengo que dar las gracias a la responsable del establecimiento por la paciencia y comprensión mostrada con mi olvido de canje de los cupones y admisión unos días más tarde. El menú especial que degustamos se denomina “Menú especial Bicentenario de La Muralla“, y sin duda, es un menú que recomiendo probar. Aglutina platos de materia prima de primera calidad y con un toque creatividad que sorprende, aunque si tengo que destacar algo, destacaría el ravioli y la carrillera, platos de ensueño. Los aperitivos son también un detalle que se agradece mucho, le dan un toque de distinción a la comida. En cuanto al restaurante, destacar que es un céntrico y moderno local, pequeño, que por su decoración y mantelería, proyecta una luminosidad y sensación de bienestar y confort nada más entrar. Es un sitio en el que el comensal se sienta en la mesa con un pensamiento positivo, que sin duda se verá refrendado a medida que se vayan degustando los diferentes platos, con un servicio correcto.

Entrada al comedor del Restaurante La Muralla de Donostia San Sebastián

Entrada al comedor del Restaurante La Muralla de Donostia San Sebastián

Probablemente no estuvimos sentado en el mejor sitio del restaurante, es una de las pegas que puede tener el local, que al ser pequeño, si está lleno, que es bastante habitual, uno no coma con toda la amplitud que un festín de este tipo requiere. Quizás sea el vino tinto uno de los puntos en los que se podría incidir para hacer este menú todavía más apetecible, ya que un menú de este calibre, requiere de un crianza majillo.

En resumen, asalto a La Muralla conseguido, una muralla bajo cuyos restos se esconden unos fogones y unas manos bien hábiles, de donde surge una cuidada cocina que mezcla materia prima con toques modernos y creativos; es una combinación que gusta, mucho, a la gente, de ahí la fama del local y lo concurrido que suele estar, especialmente entre la clientela extranjera que visita la ciudad, siempre dispuesta a aflojar la cartera sin pegas ante manjares como los aquí ofrecidos, ante los cuales acaban, como nosotros, gastronómicamente hablando, rendidos. Sin duda, una excelente opción para comer en la parte vieja donostiarra.

Valoración @Lonifasiko: 4.4/5

Información práctica:

  • Página web del restaurante
  • Dirección: Embeltrán 3, Donostia-San Sebastián (Gipuzkoa)
  • Teléfono: (0034) 943 43 35 08
  • Precio aproximado menú especial: 30-40€ (Mayo 2013)

On egin!

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2 pensamientos sobre “Restaurante La Muralla, esmerada cocina de autor en el corazón de Donostia-San Sebastián”

  1. Qué gran restaurante es este!!! relación calidad precio de lo mejorcito que hay. Y la atención es estupenda. Esa que esta en el término medio.. entre estar mimado por el que atiende pero no molestado por éste de tanta TANTA preocupación por tu bienestar (que los hay… y te estropean un poco la comida la verdad!!).

    Una gran entrada Miguel!!! ^^

    1. Me alegro Rebeca de que te haya gustado el post, sabía que te molaba este restaurante, y sinceramente, nosotros también salimos encantados, con la comida y con el trato. A nosotros también nos suele agobiar un poco esa manía que están cogiendo ciertos sitios de tener entre demasiados algodones al cliente, servirle ellos mismos el vino…no por favor, el vino me lo sirvo yo cuando me apetezca! Gran recomendación, volveremos seguro, saludoX!

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