Restaurante Andra Mari, templo gastronómico de Galdakao, un clásico de la cocina vizcaína

Hace algún tiempo, un familiar me pidió consejo sobre dónde comer ‘en plan bien’, para una celebración especial, en pareja, en la zona de Durango. Al parecer, había probado en toda la amplia oferta gastronómica del valle de Arrazola, con el Akebaso a la cabeza, pero no había sitio, valga la redundancia, en ningún sitio. Sin haber estado, le comenté que si no le importaba desplazarse hasta Gadakao, yo había oído, de siempre, que por allí había un restaurante muy famoso, el Andra Mari, donde se comía muy bien, que era un clásico de Galdakao, de Bizkaia, y de la cocina vasca en general. Siempre que haces estas recomendaciones de cierto nivel gastronómico, léase de las no baratas, encima a ciegas, sin haberlas experimentado tú, quieras que no, tienes tu miedillo; ¿Y si no está tan bien cómo decían y no le gusta? ¿Y si le parece demasiado caro?

Bien, no fue así, más bien al contrario, ya que a la vuelta, esta persona volvió encantada, y tras comentarme lo mucho que habían disfrutado y lo bien que les habían tratado, no hizo sino meterme el gusanillo a mí para ir a conocer este clásico de la cocina vizcaína, que atesora desde hace años una estrella Michelín, ahí es nada. Paralelamente a esto, el socialtrip de #GaldakaON no hizo sino alimentar mi foodie paladar hasta límites insospechados. Tal es así, que casualidades de la vida, al de poco, un día me da por abrir un email de ésos que nos ponen los dientes largos con cupones de descuento para ….todo. Touché! Mi próximo gastroobjetivo está ahí, y el menú degustación que allí exponen pinta de miedo, a un precio correcto, cercano a los 40€, no es barato, pero tampoco caro para el sitio que es, que hablamos de una estrellita Michelin señores.

Cupones en mano, tras reservar mesa y avisar de que iríamos con un carrito de niño, allí nos presentamos en el Andra Mari tras haber tomado algo en el centro de la villa galdakaotarra y haber subido en coche por las empinadas cuestas del barrio de Elexalde. Sí, definitivamente, recomiendo utilizar el coche para acceder al restaurante, se llega de forma muy rápida y cómoda a la explanada situada a la vera de la iglesia románica de Andra Mari, donde hay un montón de sitio para aparcar. Desde allí, descendiendo suavemente y en un lateral, reside el histórico precioso caserío vasco que alberga los fogones del Andra Mari.

Edificio del restaurante Andra Mari de Galdakao

Edificio del restaurante Andra Mari de Galdakao

Vamos a ser sinceros, la entrada al restaurante no es nada accesible, cosas de las construcciones antiguas. Toca por tanto coger el carrito a pulso y descender por las empinadas escaleras, es una de las labores que como neopadre, me corresponde, no problem.

Íbamos con tiempo para poder dormir a la peque antes de comer tranquilos, por lo que preguntamos en la entrada si tienen barra de bar y es posible tomar algo allí mismo, para hacer un poco de tiempo. En la misma entrada, decorada a base de madera muy bien trabajada, tienen barra, pero con una gentileza y amabilidad que gusta desde el principio, nos guían hasta la terraza del restaurante, donde tomamos asiento y degustamos un blanco bien frío, que acompañan de un cuantioso aperitivo de frutos secos. Hacemos tiempo contemplando las estupendas vistas que nos ofrece esta balconada que mira hacia el valle del Ibaizabal, y al rato, aprovechamos la espaciosa terraza para dormir tranquilamente a la peque de la casa, let’s food!

Vistas desde la terraza del Restaurante Andra Mari en Galdakao

Vistas desde la terraza del Restaurante Andra Mari en Galdakao

Listos para vivir una nueva gastroexperiencia, nos conducen hacia una mesita situada en una esquina de uno de los dos comedores principales; el sitio que nos asignan es el más tranquilo del comedor, perfecto para que la cría duerma su siesta, han tenido en cuenta lo que les comentamos al reservar mesa, buen detalle.

Comedor principal del Restaurante Andra Mari en Galdakao

Comedor principal del Restaurante Andra Mari en Galdakao

El comedor, gracias a sus enormes ventanales, es muy luminoso, no hay muchas mesas, y están muy espaciadas, la sensación de amplitud y confort es muy alta. Los detalles decorativos llevan como seña de identidad la tradición vasca y épocas pasadas de labranza y vida de los antiguos caseríos, también de la cultura vasca, hay cuadros muy pintorescos. El suelo de madera y las enormes vigas que jalonan el comedor y el techo le dan a la sala ese aire de antiguo caserío, carácter y fuerza, pero la luminosidad y lo cuidados que están los detalles le confieren un toque moderno y muy agradable al espacio. Impecable la tarjeta de presentación de la mesa: reina el blanco impoluto, platos personalizados y la organización de la mesa es sencillamente perfecta, así da gusto sentarse a comer, ¿empezamos?

Detalles comedor principal Restaurante Andra Mari de Galdakao

Detalles comedor principal Restaurante Andra Mari de Galdakao

Sí, empezamos, con unas amabilísimas camareras, que ataviadas con un traje muy cuidado y perfectamente ideado para el ambiente, nos presentan en papel el menú cerrado que teníamos seleccionado, la carta de vinos y nos ofrecen pan de distinto tipo a elegir de una cesta que portan con elegancia. Elegir el tipo de pan, de maíz, de centeno, normal…son esos pequeños detalles que se ganan al comensal desde el principio.

Personal del Restaurante Andra Mari ataviado con un bonito traje

Personal del Restaurante Andra Mari ataviado con un bonito traje

Visto el menú, con un único plato de carne a la vista, optamos por maridar la comida con un verdejo moderno, de nombre vasco, ‘Naia’, del que he oido hablar bastante últimamente. Lo acompañan de su correspondiente cubitera con hielo, para que se enfríe todavía un poquito más durante la comida, perfecto.

Catando Naia Verdejo 2011 en el Restaurante Andra Mari de Galdakao

Catando Naia Verdejo 2011 en el Restaurante Andra Mari de Galdakao

Todo está preparado para el festín, que empieza con dos pequeños aperitivos de la casa  (creo recordar que uno de ellos era una crema), un detalle más que abre el apetito y ejerce de antesala de la primera gastrocreación con la que nos sorprende la cocina del Andra Mari, una pizza de anchoas marinadas con aceituna negra:

pizza de anchoas marinadas con aceituna negra

Pizza de anchoas marinadas con aceituna negra

Es pasta de pizza, crujiente, sobre la que se asientan unas generosas anchoas, perfectamente marinadas y saladas, que se acompaña con una sabrosa salsa alioli, y un toque singular que le confiere una pasta de aceituna negra, de sabor fuerte y auténtico, no para comer sola, pero perfecta para acompañar y darle un toque diferente.

El siguiente entrante viene en plato hondo, y se llama sopa de hongos. Viene bien lleno, tanto de caldo como de condimento, ya que las tiras de hongos son abundantes. Estratégicamente situadas en el centro, unas cebollitas confitadas suman y multiplican el sabor de la sopa, pero en esencia, sabe mucho a boletus, este plato nos encandila.

Sopa de hongos/boletus en el Restaurante Andra Mari de Galdakao

Sopa de hongos

¿Otro entrante? Como sigamos con este nivel…pobre arroz cremoso de verduras y gambas, lo va a tener realmente difícil. La vida está llena de retos, también la cocina, y el arroz cremoso de verduras que nos sirven está delicioso, meloso, con un excelente sabor a verdurita y la inestimable aportación de las gambas. Corona este exquisito plato una gamba entera, a lo señorito, pelada.

Arroz cremoso de verduras y gambas en el Restaurante Andra Mari de Galdakao

Arroz cremoso de verduras y gambas

No son raciones muy grandes, pero hay que tener en cuenta que estás degustando platos diferentes, especiales, creados con mucho mimo, servidos a un ritmo y en un ambiente relajado, en un entorno magnífico, por lo que todo ayuda a que poco a poco, se vayan saciando los paladares más exigentes.

Tras un pequeño receso, empieza la tanda de los platos principales, primero pescado, a continuación, carne. Txitxarro con escabeche y tosta de verduras asadas, ése es el plato de pescado que incluía el menú. El txitxarro es un rico pescado bastante común en Euskadi, sabroso, y aquí se presenta su parte más limpia y carnosa, pero sinceramente, he de decir que no pega mucho en este menú. Además, creo sinceramente que el acusado escabeche y la salsa que lleva por encima no le otorgan mucho beneficio. Las verduritas sobre base crujiente que lo acompañan están muy ricas, pero es imposible olvidarse y diferenciar su sabor del escabeche, una pena. Yo no termino este plato (¡hito gastronómico histórico!), no me ha seducido, y como decía, no va en sintonía y no está a la altura del resto de creaciones que degustamos. Las cosas, como son.

Txitxarro con escabeche y tosta de verduras asadas en Restaurante Andra Mari de Galdakao

Txitxarro con escabeche y tosta de verduras asadas

Sin embargo, al igual que la vida da muchas vueltas, y muchas oportunidades a las personas, el plato de carne que sirven a continuación, la carrillera de ternera con crema de ajo y rulo de queso de cabra, arregla con creces, e incluso empieza a cimentar la leyenda gastronómica del Andra Mari. Este plato sí que se puede decir que es un plato muy consistente, pues presentan una señora carrillera, un considerable trozo de carne, increíblemente tierna para su volumen, acompañado de una jugosa salsa y un trozo de queso de cabra que se derrite a su vera. Me atrevo a decir que es la mejor carrillera, la más rica, tierna y sabrosa que he probado en mi vida.

Carrillera de ternera con crema de ajo y rulo de queso de cabra en Restaurante Andra Mari

Carrillera de ternera con crema de ajo y rulo de queso de cabra

Este plato ya envía una señal de alerta a nuestro estómago, son ya 5 platos, pero según el menú, the (gastro)show must go on, y pasamos a los postres, que son dos, sí, dos. Nos presentan el primero en un psicodélico plato muy alto y hondo, Otz bero de helado de nueces y chocolate caliente. No soy muy de chocolate, pero la combinación de un fantástico helado bien frío de intenso sabor a nueces, combinada con un excelente chocolate caliente, esa sensación de contraste del otz bero (‘frío-caliente’ en euskera), hace que sucumba a este postre, sencillamente delicioso.

Otz bero de helado de nueces y chocolate caliente en Restaurante Andra Mari

Otz bero de helado de nueces y chocolate caliente

El segundo postre no me llama la atención tanto, quizás es porque ya estamos hasta los topes y no podemos apreciar tanto la nueva joya de postre con la que nos deleitan. A pesar de tener una elaboración y presentación muy cuidadas, personalmente la torrija de pan caramelizada con mousse de arroz me seduce poco. En cambio, a mi mujer le encanta, pero yo, admito, que parto de la posición de que no soy muy amigo de las torrijas. Por tanto, aunque la pinta que tiene es estupenda, y su estructura es esponjosa pero a la vez muy consistente, muy bien ligada, como unos bocados y en seguida me empalago, dedicándome al fresquito mousse de arroz de acompañamiento, que entra muy bien para rebajar.

Torrija de pan caramelizada con mousse de arroz en Restaurante Andra Mari

 Torrija de pan caramelizada con mousse de arroz

Tras una comida así, el café es obligado, y tras recoger la mesa con suma delicadeza, lo sirven con todo lujo de detalles, desde los azúcares hasta el acompañamiento dulce, para lo que todavía nos queda un huequillo, es el colofón a una magnífica gastroexperiencia.

Acompañamiento para el café en el Restaurante Andra Mari de Galdakao

Acompañamiento para el café

Tras felicitar al maître y a las camareras, y comentarles que trasladen la felicitación y mis impresiones a la cocina, al salir, el maître me da la oportunidad de realizar un tour guiado  junto a ella visitando la bodega y otras zonas del restaurante, yes of course!

Primero paso al otro comedor principal, pintado de otro color pero mismo ambiente, muy agradable. En una esquina de este otro comedor, una puerta da paso a un comedor privado ambientado en una cocina de un antiguo caserío vasco. De hecho, si no me equivoco, este comedor se sustenta sobre un antiguo hórreo que se trajo de una caserío de la zona. Precioso, tiene que ser un lujo comer en este txoko tan berezi, tan vasco, tan particular y bien ambientado.

Segundo comedor del Restaurante Andra Mari de Galdakao

Segundo comedor del Restaurante Andra Mari de Galdakao

Comedor privado, ambientado como antiguamente, en el Restaurante Andra Mari de Galdakao

Comedor privado, ambientado como antiguamente, en el Restaurante Andra Mari

El comedor recrea la cocina de un antiguo caserío vasco

El comedor recrea la cocina de un antiguo caserío vasco

Y ya en el piso de abajo, visitamos la bodega y otros txokos secretos, un laberíntico espacio al que se le da la vuelta de forma rectangular, donde me enseñan algún que otros comedor privado, y donde me quedo perplejo al comprobar que cruzamos  por una gran puerta que en realidad está hecha con ¡una antigua kupela o barrica de sidra, qué puntazo! Es el sitio ideal en el que mantienen en perfecta armonía, silencio y temperatura, los numerosos caldos de los que dispone el restaurante. Es más, muchas bodegas riojanas, centenarias, tienen su propio espacio en el restaurante, casi a modo de museo, con unas botellas de vino únicas, dignas del mejor coleccionista. De hecho, aparte del vino, se podría decir que el piso de abajo del Andra Mari es un auténtico museo vivo, con numerosos detalles y utensilios característicos de épocas pasadas, casi todos ellos, ligados al mundo del caserío vasco, de donde originariamente proviene la familia que lo regenta.

Acceso a la bodega del Restaurante Andra Mari de Galdakao

Acceso a la bodega del Restaurante Andra Mari de Galdakao

Puerta realizada reutilizando una antigua kupela, curiosidades del Andra Mari

Puerta realizada reutilizando una antigua kupela, curiosidades del Andra Mari

Antigua prensa para hacer txakoli y sidra

Antigua prensa para hacer txakoli y sidra

Bodegas emblemáticas como La Rioja Alta tienen su propio espacio en el Andra Mari

Bodegas emblemáticas como La Rioja Alta tienen su propio espacio en el Andra Mari

Sinceramente, este pequeño tour me acabó de enamorar, menudos txokos ocultos más chulos esconden las entrañas del Andra Mari, creo que tuve mucha suerte de poder visitarlos.

En cuanto al menú que degustamos, no puedo decir otra cosa que chapeau! Comimos, gracias a los mencionados cupones, por un precio muy ajustado y competitivo para la excelente calidad y trato que te proporcionan en este templo. A pesar de que reitero que el txitxarro no pega en el menú, y la torrija, no es santo de mi devoción, incluso si quitaran esos dos platos, al mismo precio, estaría dispuesto a repetir, porque la gastroexperiencia es sobresaliente, de las que dejan huella, de las que aparte de comentarlas por aquí, las comentas por allí y por ahí, con familia y amigos.

En resumen, ¿todavía dudas si pasarte o no y deleitarte con la cocina del Andra Mari? Es un ‘clásico’ de la cocina vasca, pero en el buen sentido, ya que su cocina basada en materia prima de calidad no está reñida con nuevas incorporaciones y toques de cocina moderna y experimental; de hecho, esa combinación es la que triunfa y hará que siga siendo un clásico por muchos años. A ver, está claro que es un restaurante no asequible para todos los bolsillos, para ocasiones muy muy especiales diría yo, de hecho yo lo visité gracias al cuponing. Eso sí, es perfecto para una ocasión muy especial en la que no te importe rascarte un rato el bolsillo, quieras comer como los Dioses vizcaínos, en un sitio precioso, en un ambiente propicio y relajado, y con una atención im-pe-ca-ble. Si ése es tu caso, ya estás tardando en ir.

Valoración @Lonifasiko: 4,8/5

Información práctica:

  • Dirección: Barrio Elexalde, 22 Galdakao (Bizkaia)
  • Teléfono: (0034) 94 456 00 05
  • Página web

On egin!

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6 pensamientos sobre “Restaurante Andra Mari, templo gastronómico de Galdakao, un clásico de la cocina vizcaína”

  1. Increíble!

    Arquitectónicamente hablando (exterior e interior) es auténtico y hermoso. La puerta hecha con una kupela es brutal!.

    De la gastronomía me quedo con el risotto, tiene una pinta deliciosa. Yo tampoco soy una apasionada del chocolate….pero lo del “Otz bero” despierta las glándulas salivares!!!!.

    Gracias por compartir esta gastroexperiencia, muy interesante, con la que además aprendí algo nuevo: el término “kupela” me ha puesto a investigar.

    Un abrazo.

    1. Buenas Alba! Tienes muy buen ojo y gusto. Recuerdo por tu comentario que te gustó mucho mi gastroexperiencia en el Akebaso, y me alegra ver que también te ha gustado ésta. Sinceramente, son dos sitios con bastantes similitudes, tanto a nivel arquitectónico como a nivel de gastroexperiencia, mucho nivel. El rissoto rico, pero quizá me sorpredió más la sopa de hongos y la pizza de anchoas. Otz-bero genial :).

      Estoy convencido de que este sitio te iba a gustar, tanto la comida como el tour por el piso de abajo, donde descansa la famosa kupela. Cuando vuelvas a Euskadi, te recomiendo ir a una sidrería, ahí, entre kupelas, ibas a percibir la verdadera historia y tradición vasca ;-). Gracias por tu nuevo comentario gastronómada, a ver si coincidimos pronto, un abrazo!

    1. Gracias Natalia! Efectivamente, y partiendo de la base de que soy muy agradecido con la comida, exceptuando el plato de txitxarro, el resto de platos volvieron bien limpios a cocina, es mi otra forma de decir que estaba estupendo. Un abrazo!

    1. Eskerrik asko a vosotros, por darme la oportunidad de vivir una magnífica gastroexperiencia en vuestra casa, por leer este post y escuchar, por comentar, por estar ahí en definitiva. Da gusto tratar con locales y gente que cuidan el trato al detalle en el plano 1.0, que es lo primordial, pero que también lo hacen en la vertiente 2.0, en el lado virtual, donde se generan conversaciones e interacciones cada vez más importantes. Eskerrik asko zuei, zorionak berriro ere Andra Mari-ko lantalde guztiari, ondo izan!

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