5400 segundos en la ciudad colonial y heroica de Valladolid

Imaginaos que os dejan hora y media para visitar una ciudad. Sí, sí, hablo de 90 minutos, de los 5400 segundos que menciono en el título del post, ni una milésima más. Y no hablo de tener ese tiempo para visitar un pueblo de la comarca de la Maragatería, sino de la excelente ocasión de visitar una ciudad histórica de cerca de 50000 habitantes, muy lejos de tu tierra natal. Ah, y por cierto, no me refiero a la Valladolid que todos asociamos con el río Pisuerga, a Pucela de toda la vida, me refiero a la ciudad colonial de Valladolid, en la parte oriental de la Península de Yucatán, en México. ¿Cómo veis el tema del tiempo tan ajustado que tenemos para la visita, complicado no? Bueno, al menos ¡vamos a intentarlo!

Sí, es lo que tiene contratar excursiones turísticas en las que te llevan junto a un grupo de gente en una monovolumen (el anglicismo que utilizan es ‘van’), como a los borregos, a visitar los sitios más típicos habidos y por haber. Esas excursiones en las que acabas practicando la antítesis del ansiado slowtravel, el fasttravel que tanto deja que desear.

En esta ocasión, viajábamos en la monovolumen un grupo de españoles junto a una pareja yanqui, y habíamos visitado Chichén Itzá, y luego nos habíamos bañado en el cenote Ik-Kil. Para terminar la jornada, aunque era ya bastante tarde, nos propusieron parar un rato en Valladolid. ¡Uy la que se armó en un momento! La pareja de americanos, se negaban a parar y a bajar de la van, decían que querían volver a su hotel de lujo en la Riviera Maya, porque el buffet de la cena cerraba a no sé qué hora y no iban a llegar a tiempo. No me quiero meter con ellos porque no soy el más adecuado, pero os juro que estaban los dos de muy buen año, cumplían con el estereotipo de americanos ‘grandes’ que muchos tenemos en nuestra mente. Quizás por el flojo, triste y sin sentido argumento de nuestros amigos los yanquis, el spanish group aunó fuerzas e impuso su mayoría absoluta consiguiendo que parásemos en Valladolid. Ya parados, muy de morros, los americanos sugerían que media horita y vuelta para los hoteles (¡qué gentuza de verdad!), pero haciendo de nuevo piña, conseguimos sacar esos 5400 segundos que paso a relataros a continuación.

Saltamos de la van escopetados y nos damos cuenta de que estamos frente a la entrada de una altiva iglesia que impone su impronta a una plaza cuadrada, con un parque en medio. Se trata de la plaza y parque de Francisco Cantón, que tiene como santo y seña la mencionada iglesia católica construida en honor a San Servacio o San Gervasio.

Iglesia católica de San Gervasio en la ciudad colonial de valladolid

Iglesia católica de San Gervasio en la ciudad colonial de valladolid 

Se trata de una iglesia de piedra muy sencilla, construida para el pueblo llano, sin grandes alardes, donde lo único destacable desde mi punto de vista, lo que más me llamó la atención, son las dos torres laterales que le dotan de cierta envergadura, autoridad e incluso divinidad. Sorprende en cambio su interior, por ejemplo el retablo, ya que es muy corriente para lo que estamos acostumbrados a ver en otras partes del mundo.

Interior de la iglesia de San Servacio o San Gervasio, en Valladolid

Interior de la iglesia de San Servacio o San Gervasio, en Valladolid

Aparte de la iglesia, en seguida se percibe que esta plaza y parque es el centro neurálgico de la ciudad, hay mucha vidilla tanto allí como en las manzanas, cuadras como dicen allí, aledañas. Eso se traduce en que es un espacio cuyo piso adoquinado soporta un  volumen de tráfico, de todo tipo de vehículos, muy elevado, por lo que al loro al cruzar para acceder al parque. Caminando ya por el parque, que se sitúa justo en medio de la plaza, en seguida te das cuenta de pequeños detalles que dicen mucho de la ciudad, sobre todo al nivel de su pasado histórico, ya que los bancos del parque llevan grabada la insignia o escudo de la ciudad, donde destaca el gavilán blanco y la inscripción de ‘Ciudad heroica‘.

Detalles del escudo de la ciudad colonial y heroica de Valladolid, en México

Detalles del escudo de la ciudad colonial y heroica de Valladolid, en México

Por lo demás, aparte de los bancos grabados, el parque tampoco tiene gran cosa. Lo único, la pequeña fuente con una escultura de una chica que porta un cántaro y las diversas zonas verdes y árboles que le dan un poco de alegría.

Fuente y escultura de la plaza y parque de Francisco Cantón, en Valladolid

Fuente y escultura de la plaza y parque de Francisco Cantón, en Valladolid

Respecto al resto de la plaza, destacan los edificios que delimitan su perímetro, no porque tengan un valor histórico o arquitectónico, sino por las fachadas de colores llamativos, así como la zona porticada que muestran algunos de ellos, relativamente nueva.

Edificios porticados en la plaza Francisco Cantón de Valladolid

Edificios porticados en la plaza Francisco Cantón de Valladolid

Me sorprendió que el guía con el que íbamos nos recomendara no salir de la zona turística de la ciudad, que él prácticamente delimitaba a la plaza. Y por supuesto, nos invitó a visitar y comprar los típicos souvenirs de artesanía local, artículos de textil y madera principalmente, que ofrecen las cien mil tiendas de la zona a las que envían a todos los turistas. A ver, no es que tuviéramos mucho tiempo para perdernos en las entrañas de Valladolid y meternos en líos, pero qué menos que darnos un garbeo por las cuadras adyacentes. Y eso es precisamente lo que hicimos, dar una vuelta, sin una dirección concreta, por las manzanas adyacentes al centro de la ciudad, donde no hay grandes monumentos, tal y como lo acabo de constatar ahora en la Wikipedia. Por ello, recomiendo simplemente caminar/deambular por las calles y empaparse de la arquitectura colonial y de los llamativos colores y afiladas fachadas con las que están construidas muchas de las casas de la zona centro. Eso sí, mucha fachada afilada y llamativa, pero luego realmente las casas y edificios son super simples por dentro, es cuestión de llamar la atención del viajero o turista, sobre todo aquellos edificios que albergan comercio y tiendas de souvenirs. Entre lo bajas en altura que son y el colorido, algunos edificios parecen sacados de un tebeo.

Fachadas de colores en las calles del centro de Valladolid, en México

Fachadas de colores en las calles del centro de Valladolid, en México

Nombres de calle nada complicados en Valladolid, México

Nombres de calle nada complicados en Valladolid, México

Fachadas altivas, afiladas y coloridas que esconden interiores muy sencillos

Fachadas altivas, afiladas y coloridas que esconden edificios e interiores muy sencillos

Llegados a este punto, me declaro fan del deambular por calles de ciudades y pueblos, defensor del caminar errático y sin una dirección clara, ya que muchas veces es este comportamiento el que te permite descubrir rincones y capturar la esencia de los sitios que visitas, su día a día, esos detalles y acciones tan familiares, que al estar en otro sitio tan diferente a nuestro entorno habitual, tanto nos llaman la atención. Así que abogo por caminar erráticamente y llevar la cámara ready to shoot

¿Discusión acalorada entre agente y conductora? No, todo lo contrario, cordial conversación

¿Discusión acalorada entre agente y conductora? Todo lo contrario, cordial conversación

Cruces conflictivos y tráfico en el centro de la ciudad de Valladolid

Cruces conflictivos y tráfico en el centro de la ciudad de Valladolid

Niño vallisoletano esperando apoyado en coche

Niño vallisoletano esperando apoyado en coche

Mujeres vallisoletanas vendiendo sus productos en una improvisada tienda

Mujeres vallisoletanas vendiendo sus productos en una improvisada tienda

Sala de máquinas recreativas en Valladolid

Sala de máquinas recreativas en Valladolid

Sí, la ciudad, aparte de iglesias, apenas tiene monumentos, pero me quedo con la sensación de haber caminado con libertad, por un espacio de tiempo muy limitado eso sí, por sus calles, y de haber respirado y capturado parte de la esencia de su forma de vida, de su día a día.

Aunque el fasttravel no mola, nada, al menos a mí, ¿qué impresión os ha causado esta visita express a la ciudad colonial de Valladolid? A mí me ha dejado un sabor agridulce; dulce en el sentido de que lo poco que he visto y percibido, me ha gustado; agrio en el sentido de que pudimos ver, sentir y caminar por las calles de la ciudad durante un espacio de tiempo limitadísimo. ¿Conclusión? Hay que volver a Valladolid, para caminar con más tiempo y empaparnos de toda su esencia, que estoy seguro tiene infinitamente más que ofrecer que lo que nosotros pudimos percibir en apenas hora y media. Y de volver, volver en plan slowtravel, en plan relajado, con tiempo…para todo.

Limpiabotas en la plaza Francisco Cantón de Valladolid, México

Limpiabotas en la plaza Francisco Cantón de Valladolid, México

SaludoX!

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5 pensamientos sobre “5400 segundos en la ciudad colonial y heroica de Valladolid”

  1. Conozco la ciudad. Entramos a una cantina y el parroquiano no permitió entrar a las mujeres. Por supuesto le dejamos allí acompañado de sus moscas y de su machismo.
    Buen post.

    1. Aupa Oscar! ¿Lo dices en serio? Muy triste la actitud del cantinero, hicisteis bien en largaros de allí. Pero lo más triste es que este tipo de situaciones no sólo se dan en Valladolid, ni en México, sino en muchas partes del mundo. Pero sí es verdad que en México y en ciertos países latinoamericanos, el machismo es el pan, asqueroso, nuestro de cada día :-(.

      Gracias por el comentario máquina, saludoX!

  2. Muy buenas!
    México es asignatura pendiente en nuestro pasaporte, aunque alguna situación como esa es fácil que te ocurra en cualquier lugar del mundo. 90 minutos para descubrir, y creo que los has aprovechado perfectamente; desde luego mucho mejor el paseo fuera de los “límites recomendados”
    Un abrazo! 🙂

    1. Sí, tras ver las fotos y el post, yo creo que me puedo dar con un canto en los dientes con lo ‘descubierto’ en esos 90 minutos, pero siempre te queda esa pena de no haber tenido más tiempo para patear más cuadras, de esta ciudad heroica, por supuesto, siguiendo fuera de los límites recomendados :). En fin, que esta vez nos vino dado así y hubo que adaptarse al concepto fasttravel, y como siempre, lo hicimos lo mejor que pudimos ;-). Gracias por el comentario, y ¡viva México!

  3. Hola,
    Estoy escribiendo una novela situada en méxico. Alguno de ustedes conoce el nombre de los arboles tipicos de la plaza de Valladolid? Gracias!!

    Margarita

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