Gastroexperiencia homenaje al lechazo en el Restaurante Asador Tudanca, en Aranda de Duero

Muchas veces asociamos inevitablemente hoteles y restaurantes de carretera con sitios  mediocres de paso, que ojo, hacen su servicio, ya sea darte cobijo en esa noche que te ha pillado conduciendo en medio de la nada, o darte energía gracias a un menú hipercalórico que te sirven en un pim-pam-pum, más rápido que en un restaurante chino.

Sí, también los hay que más allá de la mediocridad, rozan el adjetivo de sitio ‘de mala muerte’, sin embargo, no todo es tan negro y negativo, hay que romper una lanza, muy larga, en favor de los sitios de carretera en los que se come de cine, que los hay, y muchos. ¿Quién no ha oído aquello de “Si ves muchos camiones parados en un restaurante de carretera, buena señal, probablemente se comerá bien y barato”? Tampoco es el caso del que os voy a hablar, pero era por poner un ejemplo y desmitificar esa mediocridad, y en algunos casos incluso suciedad y malas formas que a veces inconscientemente asociamos a esos txokos situados al borde de las carreteras.

Irún-Madrid, Madrid-Irún. Ése es el recorrido de la carretera nacional por excelencia, de nuestra querida N-1 ó N-I, que como bien sabéis, pasa por localidades como Vitoria, Burgos, Lerma y Aranda de Duero, entre otras. Es precisamente al lado de esta carretera y de este último pueblo donde se sitúa el rincón foodie que paso ahora a describiros, ¿os hace?

Conducíamos de vuelta a Euskadi tras el bautizo como blogger de viajes que vivimos en Fitur, se estaba haciendo ya relativamente tarde para comer y ya habíamos dejado bastante atrás el puerto de Somosierra. La copiloto @lauramartinroca chequeaba opciones para comer en la zona utilizando Foursquare, había muchas opciones en Aranda de Duero pueblo, pero tampoco queríamos desviarnos mucho de la carretera, por lo que decidimos seguir las recomendaciones de esos carteles tan grandes y tan poco sexys, con esos palos tan altos, que se suelen poner al lado de la carretera. Dudamos con la salida de Milagros, que tiene varios restaurantes pero que por indecisión finalmente nos la pasamos; menos mal que al de nada, otro letrero vuelve a anunciar el nombre de ‘Tudanca’; digo ‘vuelve’ porque lo habíamos visto anunciar en diversos puntos  durante el trayecto, y no sé por qué, pero a mí me sonaba que ese sitio era conocido. Antes de que nos empecemos a arrepentir y se haga tarde, acordamos que salimos en la siguiente, la salida 152, que marca ‘Fuentespina / Aranda de Duero (Sur)‘. A mano derecha de la salida, sin entrar para nada al pueblo de Fuentespina, y mucho menos, tirar hasta Aranda de Duero centro, aparcamos en las instalaciones del área de Tudanca, que incluye gasolinera, hotel, bar y restaurante, ahí es nada.

Edificio del área de servicio de Tudanca, con el asador restaurante en primer término

Edificio del área de servicio de Tudanca, con el asador restaurante en primer término

Sinceramente, los comentarios de Foursquare sobre el bar y la comida que en él proporcionan, a nivel de bocadillos y su self-service, no eran muy positivos. Hablaban en clave de bar de área de servicio, donde habitualmente te sacan un ojo por una Coca-Cola y un bocata de tortilla de antes de ayer. Por ello, directamente pasamos del bar-cafeteria y consultamos la carta expuesta fuera del restaurante, en un lateral del edificio, con la firme intención de darnos un pequeño último homenaje en nuestra primera gran escapada en pareja desde que tuvimos a la peque.

Entrada al Restaurante Asador TudancaEntrada al Restaurante Asador Tudanca

El sitio nos gusta de entrada, se ve que hay cierto nivel, a nivel de decoración, mantelería, disposición de las mesas…, se percibe que esta parte pretende en cierto modo huir de la parte más simple y funcional que representa el bar del área de servicio. Me parece una decisión muy acertada, yo también lo haría.

Detalle sala Restaurante Asador Tudanca

Detalles comedor Restaurante Asador Tudanca

Sentados ya en unas sillas algo raras e incómodas de entrada (luego te habitúas), nos traen la carta, donde en seguida se percibe la apuesta por los platos de carne, en especial por el rey de la casa, el lechazo de Castilla y León. Yo tenía claro que si paraba por estas tierras, el lechazo era mi objetivo gastronómico número uno, por no decir el objetivo número cero, pero si además ves en la puerta de la entrada que el restaurante  está adscrito a la Asociación de Asadores de Lechazo de Castilla y León, la elección es de cajón de madera de pino.

De todas formas, hay platos muy interesantes y variados en la carta, y como entrante, optamos por compartir un arroz con níscalos (rebollón o esne-gorri en Euskadi) que nos llama la atención sobre el resto de opciones. Hemos probado más de una vez la combinación de arroz, paella o rissotto con diferentes tipos de setas, desde cantarellus a boletus, pero nunca con níscalos.

Arroz con níscalos en el Restaurante Asador Tudanca

Arroz con níscalos en el Restaurante Asador Tudanca

¡Sabroso es poco! Menudo color y gusto más rico le dan los níscalos, que por cierto abundan en el plato, al arroz de toda la vida. Aderezado con algo de verdurita como mucho, el juguillo que suelta el mix está de muerte. Presentación sencilla donde las haya, pero es que este plato extremadamente sabroso no necesita tarjeta de visita, y es un entrante consistente para dos, puede resultar incluso demasiado para una sola persona.

En cuanto a los segundos, Laura opta por pedir un primer plato como segundo, en concreto, ese manjar de la tierra que es la alcachofa, que en muchos sitios de interior combinan sabiamente con las almejas, hibridando un alimento de interior con uno del lejano mar. Es una ración de primer plato, pero la alcachofa es de calidad y las almejas, las que hay, son de gran tamaño, bien abiertas, de las buenas vamos. La salsa es la perdición, y yo que no soy de alcachofas, acabo probando y untando como un bobo.

Alcachofas con almejas en el Restaurante Asador Tudanca

Alcachofas con almejas en el Restaurante Asador Tudanca

Pero faltaba el rey, y no hablo del Bribón Borbón enemigo de los elefantes y amigo de las luxaciones de cadera, hablo del Excelentísimo e Ilustre Señor Don Lechazo. En realidad, el lechazo no es otra cosa que un cordero lechal, es decir, una cría de oveja que sólo ha sido amamantada a base de leche materna.

Lo traen en cazuela de barro, sobre una tabla de madera, viene caliente. Me lo enseñan, y sin tiempo de retirar la vista y poder reaccionar, me preguntan si quiero que me lo partan. La camarera, con una maestría asombrosa, parte el lechazo en cuatro-cinco trozos más manejables. Una pena que no me di cuenta y le saqué la foto al lechazo tal y como venía del horno de leña, la presentación era impecable.

Lechazo 'Tierra de Sabor' en cazuela de barro en el Restaurante Asador Tudanca

Lechazo ‘Tierra de Sabor’ en cazuela de barro en el Restaurante Asador Tudanca

Primer plano lechazo 'Tierra de Sabor' en el Restaurante Asador Tudanca

Primer plano lechazo ‘Tierra de Sabor’ en el Restaurante Asador Tudanca

Carne suelta y jugosa de lechazo en el Restaurante Asador Tudanca

Carne suelta y jugosa de lechazo en el Restaurante Asador Tudanca

Creo que las tres anteriores fotos transmiten lo que por texto seré incapaz de transmitir. Tengo que admitir que los primeros trozos me los fui comiendo en el plato, manteniendo el resto de trozos en la cazuela para mantener el calor. Si embargo, al final, y un poco a las bravas, opté por retirar el plato y acercarme la cazuela, comiendo directamente desde la misma, más práctico, a lo Astérix y Obelix, pero en plan educado, disfrutando como un enano, ¿algún problema?

Creo que nadie tuvo ningún problema en la sala, y de hecho, la camarera, que estuvo muy cordial con nosotros durante toda la comida, me felicito por haber dejado la cazuela impoluta. Soy agradecido en general, pero infinitamente agradecido con la comida, por lo que aparte de decirle a la camarera que estaba excelente y que felicitase al personal de cocina, mi otro modo de decir que estaba exquisito, siempre que mi estómago me lo permita, es dejando el plato impoluto, y así lo hice. El lechazo estaba muy jugoso, para nada seco, que suele ser uno de los errores en muchos asados, y claro, el juguillo remanente en la cazuela, con buen pan a mano (en este caso no era especialmente bueno), es un auténtico peligro, y yo no paré hasta dejar la cazuela llena de huesos, ni rastro de que allí, un día, hubo un lechazo castellano-leonés bañado en un jugo de Dioses. A pesar de ser una ración muy potente y de que este tipo de carnes sueles ser algo pesadas y tienden a repetir, he de decir que la posterior digestión fue de maravilla.

Etiqueta de garantía de calidad y origen del lechazo 'Tierra de Sabor'

Etiqueta de garantía de calidad y origen del lechazo ‘Tierra de Sabor’

Llama la atención la etiqueta ‘Tierra de Sabor‘ que lleva asociado en una extremidad el lechazo que te traen al plato. Aparte del logo y branding de la marca bajo la que se incluye la Indicación Geográfica Protegida ‘Lechazo de Castilla y León’, es curioso leer en el reverso incluso la fecha de sacrificio del cordero en cuestión, que si mal no recuerdo, era cerca de una semana antes de tenerlo en aquel plato, ¡pobre! En resumen, una simple etiqueta provee información precisa al comensal, garantía de calidad y origen de producto. Da gusto ver cómo ciertas regiones realizan este tipo de apuestas por un consumo de producto local y autóctono, en el que los productores ponen tanto mimo por producir algo que marque la diferencia. Y vaya que sí lo consiguen. Por cierto, compruebo a posteriori que ‘Tierra de sabor’ engloba, más allá del lechazo, un montón de productos propios de Castilla y León, una apuesta y filosofía con la que no puedo estar más de acuerdo. Una especie de Eusko Label de Castilla y León.

Dicen que siempre hay que reservarse un hueco para el postre. Yo y el lechazo íbamos ya muy justos, pero hombre, si hay que hacer un esfuerzo y acompañar al otro comensal con un par de cucharadas, se hace el esfuerzo, ante todo, solidaridad en la mesa. Compartimos un mousse de queso acompañado de dos sabrosas y diferentes mermeladas, una de ellas de frambuesa. Un postre rico, sin llegar a ser espectacular y sin empalagar, correcto para terminar la comida.

Mousse de queso con salsa de frambuesa en el Restaurante Asador Tudanca

Mousse de queso con salsa de frambuesa en el Restaurante Asador Tudanca

¿Lo que más me fastidió de la comida? No poder maridar este homenaje con un tinto Ribera del Duero, para mimetizarnos gastronómica y enológicamente hablando con esta región que tanto nos gusta per sé. En efecto, tras la comida había que volver a ponerse al volante, y para que uno no diese envidia al otro, decidimos no pedir vino; pero sí, que duda cabe de que esta comida maridaría perfectamente con cualquier vino de la región , más que presente en la extensa carta de vinos del restaurante. De hecho, en todas las mesas había una botella de vino de la región a modo de vino recomendado de la casa, un Ribera que sin probarlo, tenía buena pinta y seguro que iba bien con casi cualquier plato de la carta. Para otra.

Con dos cafés y botella de agua grande, la gastroexperiencia nos salió por 60€. Si incluyes botella de vino, dos entrantes y dos postres, aparte de salir petado de comida,  puede ser demasiado, puedes salir con la cartera ligeramente temblando, puede llegar a ser caro. Pero si vas a por algo más ligerito, con el entrante elegido, los dos segundos platos y el postre a compartir, el precio, sin ser barato, no se dispara, y lo dicho, comes producto de calidad, cocinado con esmero, y sales con el buche más que lleno.

En resumen, una gastroexperiencia muy recomendable, incluso memorable, en especial por el sorprendente arroz con níscalos, por la calidad de producto del plato de alcachofas con almejas que nunca falla, y como no, por mi amigo el lechazo, que se coronó en mi particular olimpo foodie. Ya veis, un restaurante situado en un punto estratégico de una carretera naiconal muy importante y transitada, ¿un restaurante de paso? Su bar y cafetería quizás sí, pero no su asador restaurante, que más que un sitio de paso, es un sitio de culto, en especial al lechazo. Toma asiento y disfruta, sin prisa alguna, la carretera siempre puede esperar, no en cambio tu estómago y tu paladar, órganos que hay que mimar y darles lo que se merecen ;-).

Valoración @Lonifasiko: 4/5

Información práctica:

  • Dirección: N-I Autovía del Norte, Km. 152. 09470 Fuentespina-Aranda de Duero (Burgos)
  • Teléfono: (0034) 947 50 60 11
  • Página web

On egin!

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4 pensamientos sobre “Gastroexperiencia homenaje al lechazo en el Restaurante Asador Tudanca, en Aranda de Duero”

  1. Ufff, menos mal que estoy leyendo antes del café mañanero… a la hora de la comida sería impensable. 🙂
    Tal vez, ahora que en Bilbao hemos perdido la mayoría de los asadores de “solera”, haya que conducir unos kilómetros… En cualquier caso, esa zona la tenemos bien recorrida, y un plato simple, como es el lechazo asado, hay que comerlo en un buen lugar, so pena de salir compuesto, sin dinero y mal comido.
    Nosotros también hemos comido en ese asador, aunque hace tiempo, y no había platos como vuestros primeros, que tienen una pinta estupenda.
    En Milagros hemos parado muchas veces, más por vicio que otra cosa, porque a 147km de Madrid… o es pronto o tarde…., y siempre bien. Te lo recomiendo, sin duda.
    Bueno, ahora, si, toca café y algo más… ñam!

    Abrazos!

    1. Es bueno tener referencias y saber que en Milagros se come también de cine, esa sensación nos dio desde la carretera, pero la indecisión, una vez más, nos llevó una salida más adelante, y sinceramente tampoco estuvo mal :). Y nos ha servido para romper o diferenciar el restaurante de la mala fama o comentarios no muy positivos que tiene su bar-cafetería, está claro que son dos mundos diferentes. Pero ahora que ya conocemos este txoko gastronómico, para la próxima ida o venida en coche de la capital, habrá que probar la opción Milagros.

      Espero no haberte fastidiado el café mañanero, aunque con tanta salsa y condimento para rebañar, no sé yo ;-). Abrazote!

    1. Te tengo que dar la razón en que el lechazo lo eclipsa todo, podría eclipsar hasta al propio planeta Tierra :), pero como bien sugieres, tanto el local del restaurante, muy agradable, como los primeros platos, sorprenden, y mucho. Gracias por pasarte compañero, saludoX!

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