Tasas turísticas: entiendo el fondo, pero no las formas

Llevaba tiempo con ganas de escribir sobre este peliagudo tema, y los últimos hoteles que he visitado la semana pasada, en Milán, motor económico de Italia, y en Barcelona, uno de los motores turísticos de Catalunya, han supuesto la gota que ha colmado el vaso este post guerrero.

Empecé a escuchar hablar de la famosa y polémica tasa turística en España cuando comentaron que iba a entrar en vigor en Cataluña a partir del 1 de Noviembre del 2012. Así es, por decreto, es decir, por norma de obligado cumplimiento, la Generalitat ordenó  aplicar dicha tasa turística a todo aquel, mayor de 16 años que se alojara en un establecimiento turístico catalán. Dependiendo de la categoría del hotel, estas tasas varían, estableciéndose el máximo que un turista desembolsa por noche en 2,5€.

Hotel
[Foto by Unique HotelsLicencia CC BY-SA 2.0]

El argumento esgrimido en el caso de Cataluña fue el de recaudar dinero para crear un fondo para fomentar el turismo, conservar el patrimonio, etc., es decir, teóricamente, repito teóricamente, el fin del dinero que abona el turista o viajero mediante el pago de esta tasa es para una buena causa, algo que se supone revierte de forma positiva en el viajero y en el territorio, económicamente. Digo, por tercera vez, teóricamente, porque habría que analizar minuciosamente el camino que recorre ese dinero, y dónde va a parar, porque sin querer ser malpensado, estamos en un país donde la gente tiene la mano muuuuuy larga.

En fin, sinceramente, si ésa es la razón de aplicar la tasa turística y se canaliza bien, no me parece mal su aplicación, siempre y cuando sea eso, una tasa simbólica, no excesiva. Sin embargo, si bien incluso podría apoyar el fondo de la causa, esto no quita que esté muy en contra de las formas en las que se aplica esta tasa en algunos casos. Al hilo, he aquí una serie de puntos, totalmente subjetivos, que no me hacen gracia respecto a las tasas turísticas:

  • Pago de la tasa al salir o hacer check-out del hotel. Frecuentemente, sobre todo en viajes de trabajo o en reservas realizadas a través de Internet, viajamos con el alojamiento pagado, y en ocasiones andamos con prisa, ¿por qué tener que perder más tiempo en recepción calculando y pagando las dichosas tasas, y esperando  su factura asociada? Me parece una pérdida de tiempo innecesaria, y si sólo hay una persona en recepción y coinciden varios check-outs a la vez, ya está liada. El otro día en Milán estuve 10 minutos en recepción, and time is money.
  • Diferencias abismales de tasas entre países, y entre ciudades y territorios de un mismo país, falta de directrices generales. De hecho, no todos los países aplican tasas turísticas, y entre los que las tienen, algunos llevan aplicándolas años, y otros han empezado recientemente. Sea como fuere, he aquí unos ejemplos de tasas turísticas que he pagado en hoteles de 3-4 estrellas en los que me he alojado últimamente en viajes de trabajo, en el periodo comprendido entre Octubre del 2012 y Enero del 2013:
      • Roma: 1,5€/noche
      • Milán: 4€/noche
      • Barcelona: 1,21€/noche
      • Bruselas: 7,5€/noche. Sí, como lo habéis leído, 7,5€/noche.

Y si ya me parece un poco fuerte que haya diferencias entre la tasa a pagar en  Barcelona capital y el resto de la provincia y comunidad autónoma, la falta de estandarización o de una directriz general, aunque sea a nivel de país, me alucina. Sí, soy consciente de que es diferente, hablando de cara a la galería turística, alojarse en la Costa Brava o en Zamora (sin querer menospreciar a esta maravillosa tierra), lo mismo ocurre con alojarse en Costa Rica o en Francia, pero de ahí a que haya tanta diferencia, me alucina enfurece. Y el caso de Bruselas, para darles de comer aparte y no volver a alojarse en un hotel de la ciudad en la vida, menudos sinvergüenzas, con lo caros que son  los hoteles de por sí. 

Money
[Foto by Mario Antonio Pena ZapateríaLicencia CC BY-SA 2.0]

En fin, hechas estas dos críticas, bastante lógicas creo yo, vamos a pensar en positivo y vamos a plantear un par de posibles soluciones que se me ocurren, desde mi humilde punto de vista de viajero:

  • Explorar la vía de la estandarización de las tasas. Llegar a un acuerdo a nivel mundial o europeo será imposible, al menos de primeras, el café para todos siempre es complicado; pero qué menos que explorar las posibilidades de llegar a un acuerdo a nivel de país o territorio, y por supuesto, teniendo en cuenta las opiniones de todos los implicados, desde viajeros, hosteleros, consejerías de turismo, etc., sin imponer por decreto, sin consultar a nadie, en plan autoritario.
  • Incluir la tasa en el precio de la reserva. ¿Por qué los hoteles y los motores de búsqueda de alojamiento no meten directamente en su precio estas tasas y muestran así el precio total, incluyendo la dichosa tasa? Luego ya se encargarán ellos de pagarle lo correspondiente a la tasa a la Generalitat, al Gobierno Vasco o a quien sea. Con esta variante, el viajero puede notar que el precio del alojamiento ha subido ligeramente, pero no percibiría la tasa como algo molesto, con el tiempo se asumiría como algo normal incluido en el precio final y punto. ¿Qué preferís, pagar una habitación doble 90€ la noche en Barcelona y abonar al salir 2,5€, o pagar directamente 92,5€ y listo? Abogo por la simplicidad, absoluta transparencia y comodidad para el viajero, que no olvidemos, es al final quien paga la tasa religiosamente.

Un tema complicado que ha generado, genera y generará controversia, ¿verdad? No sé qué opináis al respecto, yo sólo sé que me fastidia cada vez más tener que abonar estas tasas turísticas aparte, de forma independiente, especialmente cuando ando con prisa y la habitación del hotel la estoy pagando ya a precio de oro. Como decía antes, el fondo y el objetivo de este canon no me parece del todo malo, incluso la medida me parece acertada si se gestiona bien, pero las formas no me gustan, a día de hoy parece una tasa engañabobos, una medida que desconcierta y  siembra la desconfianza en el viajero, incluso que puede hacerle enfadar. ¿Tenéis alguna experiencia con el pago de estas tasas u opinión que queráis compartir al respecto? ¿Se os ocurre alguna otra posible solución?

Y yendo más allá, ¿qué será lo siguiente, la gastrotasa por comer en restaurantes, el céntimo turístico (en analogía al céntimo sanitario) por pintxo que comas en la Parte Vieja donostiarra? Bueno, me voy a callar que quizás estoy dando demasiadas ideas…

SaludoX!

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Gastroexperiencia casera y natural en el Santuario del Moncayo

Quien dice ‘Tarazona‘, dice ‘Moncayo‘; quien dice ‘Moncayo’, dice ‘Santuario de la Virgen del  Moncayo’; y quién dice ‘querer comer bien cerca del Santuario de la Virgen del Moncayo’, dice ‘Restaurante Santuario del Moncayo’. La historia y la cadena es así de simple, aquí no hay ni trampa ni cartón.

Estamos en un restaurante que se sitúa junto al Santuario del Moncayo, concretamente en una explanada que suele ser el punto de partida más típico para el ascenso al pico más alto del Sistema Ibérico. Estamos hablando de un punto situado a más 1600 metros de altitud, en pleno Parque Natural de la Dehesa del Moncayo, un sitio al que la carretera, pista en su tramo final, llega a duras penas tras una continua y divertida subida, primero entre frondosos bosques, que en otoño lucen en todo su esplendor…

Otoño en la carretera de subida al Restaurante Santuario del Moncayo

Otoño en la carretera de subida al Restaurante Santuario del Moncayo

…y por último a media ladera entre pedregales y morrenas de antiguos glaciares, cada vez con menos vegetación, y sin asfalto de por medio, conduciendo por una pista de arena, tierra y piedras, en no muy buen estado.

Última parte de la pista de acceso al Restaurante Santuario del Moncayo

Última parte de la pista de acceso al Restaurante Santuario del Moncayo

En realidad el restaurante es parte de un gran edificio de piedra situado sobre una explanada, al amparo de grandes rocas graníticas, y está pegado al propio Santuario del Moncayo, un pequeño templo dedicado a la Virgen del Moncayo, que no siempre está abierto.

Explanada donde se sitúa el Santuario del Moncayo, el albergue y el restaurante

Explanada donde se sitúa el Santuario del Moncayo, el albergue y el restaurante

Este sencillo edificio, aparte de albergar el restaurante, acoge también un pequeño bar, y un albergue con capacidad para 45 plazas. Hace muchos años, cuando el menda andaba mucho en el monte, creo recordar que tenía carácter de refugio de montaña, ya que eran bastantes los montañeros que pernoctaban aquí para realizar diversas excursiones, especialmente la mencionada subida al pico del Moncayo. Si no me equivoco, ahora el refugio se ha reconvertido en albergue, algo ligeramente más confortable que permite que particulares y grupos de escolares visiten el parque y realicen senderismo, actividades de recolecta de setas, etc. Me atrevo a decir que el equipo humano que gestiona todo el complejo es el mismo.

Entrada al bar y restaurante Santuario del Moncayo

Entrada al bar y restaurante Santuario del Moncayo

La entrada al restaurante se realiza tras subir unas pocas escaleras y entrar por una vieja puerta que te planta en un estrecho bar, con varias mesas y una pequeña barra; el sitio es bastante viejuno, pero cálido para la rasca que suele hacer normalmente fuera, y si no me equivoco, sirven bocadillos. Si cruzamos el bar, a través de otra puerta con cristalera de las de antes, accedemos al comedor del restaurante, un espacio bastante amplio donde caben numerosas mesas, con un magnífico fuego bajo al fondo que le da al espacio más  autenticidad, calidez y carácter de montaña.

Interior del restaurante Santuario del Moncayo

Interior del restaurante Santuario del Moncayo

Como se puede apreciar, el comedor es muy sencillo, mobiliario y paredes interiores de madera, cortinas viejunas, y mantel de cuadros sobre el que ponen un mantel de papel, muy tradicional, rezuma el aire a sitio de montaña. Y es que a ver, estamos donde estamos y a la altura que estamos, sabemos dónde hemos venido, por lo que no podemos pedirle peras al olmo, pero…¿podemos pedirle a la Virgen del Moncayo, que se reencarne y entre en la cocina de este restaurante para regalarnos una buena gastroexperiencia? ¡Veamos!

Tras tomar asiento y acomodar a la peque en una trona (gran detalle), preguntamos por el menú, ya sea del día o especial, de fin de semana, y nos comentan que no hay ningún tipo de menú, que funcionan sólo con carta, disponible en Internet por cierto. Es la misma carta que se puede ver en la entrada del restaurante, una carta bastante completa cuya lectura y análisis nos sorprende, en la que destaca el toque casero de su cocina, situada junto al comedor, donde intentan explotar con mucho mimo los productos de temporada, ya sean las verduras, la caza, las setas…lo que toque en la época en la que vayas. Dada la localización, podemos esperar una carta de cocina tradicional, mucho más orientada a los platos de carne, y con 3-4 opciones en cuanto a pescado, es normal por estos lares. La carta de vinos es más amplia de lo esperado, y destacan los vinos de la zona, que se agrupan bajo la D.O. Campo de Borja.

Al pedir tuvimos alguna que otra duda en cuanto al contenido e ingredientes de los platos y la forma en la que estarían cocinados, pero una joven y simpática camarera nos despejó las dudas con total sinceridad y conocimiento de causa, en un periquete, así da gusto.

Era finales de Octubre del 2012, y como primeros platos, nos decantamos por una menestra de verduras salteadas con jamón, muy casera, y unas migas de pastor, decoradas con uvas, un plato por el que tengo especial debilidad desde hace poco, sobre todo en este tipo de sitios de montaña, rurales; es un plato que asocio con este tipo de entorno, y que me encanta probar en diferentes sitios para poder comparar. Cantidades más que correctas, y sabor delicioso, con una menestra bien cargada de ingredientes y condimentos, y unas migas con mucho sabor, sueltas, nada pesadas, donde se pone de manifiesto el cariño con el que las han preparado.

Menestra de verduras salteadas con jamón en Restaurante Santuario del Moncayo

Menestra de verduras salteadas con jamón en Restaurante Santuario del Moncayo

Migas de pastor con uvas en Restaurante Santuario del Moncayo

Migas de pastor con uvas en Restaurante Santuario del Moncayo

De segundo plato, el comodín de los pescados aparece en escena, en forma de una hermosa tajada de salmón a la plancha, acompañada de patatas fritas, y limón. Es un plato sencillo de cocinar y presentar, no hay que romperse la cabeza, lo importante es que el salmón esté sabroso, y os podemos asegurar que lo estaba.

Salmón a la plancha en Restaurante Santuario del Moncayo

Salmón a la plancha en Restaurante Santuario del Moncayo

La otra opción de segundo plato es con lo que más dudas tuvimos al principio, y desde aquí doy gracias a la camarera por haberme aconsejado personalmente que probara este plato. ‘Perdiz a la vinagreta con setas del Moncayo’, ésa fue la elección del producto de temporada, caza. He de admitir que no soy muy fan de comer ‘pajaritos’, pero admito que este plato puede que haya cambiado mi forma de pensar como foodie. El plato se presenta con una perdiz muy generosa dispuesta en horizontal, acompañada de una sugerente salsa que mezcla la vinagreta con un guiso de zanahorias y setas del Moncayo, de diferentes especies. La perdiz está muy-muy tierna, y se aprovecha prácticamente todo exceptuando los huesitos, como si fuera un pollo pequeño. El condimento de la salsa le da un toque casero excepcional, consigue que untes una y otra vez con pan, y las setas, con algún trozo de boletus inside, dan el toque final de temporada, una combinación sabrosa que significa éxito y conquista gastronómica, al menos en lo que se refiere a mi paladar, delicioso plato.

Perdiz a la vinagreta con setas del Moncayo en Restaurante Santuario del Moncayo

Perdiz a la vinagreta con setas del Moncayo

Insisto en la generosidad del plato de la perdiz, que con la salsa, llena bastante, por lo que optamos por hacer caso omiso de los tentadores postres, caseros muchos de ellos; para la próxima, espero.

Pedimos directamente un café, calentito y bien rico, y pagamos a tocateja, a gusto, ‘la Dolorosa‘, porque la gastroexperiencia, ha merecido la pena. Es importante saber que sólo se puede pagar en metálico, nada de tarjetas, y que la comida, con los dos entrantes y segundos platos descritos, con café, fue un poco más allá de los 50 euros, sin vino. No es barato, pero tampoco es muy caro sabiendo que comes a la carta (no hay menú), que disfrutas de comida tradicional hecha con mucho mimo, y que como digo, estás dónde estás, en un enclave natural privilegiado, que exige de habilidades logísticas y gastronómicas extra, más allá de las normales.

Como habéis visto, el sitio es muy modesto y sencillo, ése no es, ni debería ser, su punto fuerte, por lo que se dedican a cuidar y deleitar los estómagos de los comensales que les visitan con buenas dosis de cocina y platos caseros, donde destacan los productos de temporada.

El único pero que saco a la gastroexperiencia es el acceso al restaurante, que en su último kilómetro es complicado, ya que la pista recorre a media ladera un zona bastante estrecha y expuesta, con numerosos baches y piedras en el piso, en la que no me quiero imaginar lo que tiene que significar cruzarse con otro coche. Nosotros fuimos en una época en la que no había prácticamente nadie y no tuvimos ningún problema, es cuestión de ir un poco más despacio, pero en época de afluencia masiva de vehículo, ojito con este tramo.

Tramo complicado de la última parte del acceso al Restaurante Santuario del Moncayo

Tramo complicado de la última parte del acceso al Restaurante Santuario del Moncayo

Por ello, para quien guste de andar y de darse un pequeño paseo, tanto para hacer hambre como para bajar la comida, y siempre que el tiempo lo permita, le recomiendo totalmente aparcar el coche en la explanada desde la que parte el último tramo de subida al santuario y restaurante; es una zona bastante amplia donde muere la pista original y donde hay sitio de sobra para aparcar, habilitado con maderos en el suelo. Desde allí, caminando sera cuestión de 15-20 minutos recorrer ese último tramo, no es demasiada subida. Si desde luego eres de los que cuida el coche con mimo, cuidado con meter el coche por el último tramo de la pista, y si lo metes, vete alerta al volante.

A ver, la parte buena de esto está en que estamos en un parque natural y no habilitar adecuadamente este último tramo permite un acceso más controlado de coches hasta el santuario, menos polución y más preservación del entorno natural, que no olvidemos es una maravilla, y que desde el mirador de la explanada, permite disfrutar de unas vistas espectaculares sobre el valle.

Vistas del valle y del Parque Natural del Moncayo desde el mirador de la explanada

Vistas del valle y del Parque Natural del Moncayo desde el mirador de la explanada

Sin embargo, sin conocer su opinión, me atrevo a decir que el estado de la pista en este último tramo no le otorga ningún beneficio, ni le hace ninguna gracia al restaurante y albergue, ya que puede hacer que los visitantes y comensales se asusten y se den media vuelta, literal. Yo he subido con el coche, en época de poca afluencia, y no es para tanto, pero podría entender que cierta gente, por condiciones climatológicas, porque no le apetece meter el coche por ahí, ir caminando, no puede o porque simplemente no le da la gana, decida darse la vuelta, y esto es un problema para la subsistencia del restaurante. Yo no digo que echen asfalto, pero que por lo menos pongan ese último tramo de la pista en condiciones, al menos como el resto de la subida, que discurre en gran parte por una pista de tierra, pero que está bastante decente, ahí dejo el guante, espero que alguien lo recoja.

Valoración @Lonifasiko: 4/5

Información práctica:


Ver El Txoko de Lonifasiko – Restaurante Santuario del Moncayo en un mapa más grande

On egin!

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5 plazas de obligada visita en Roma (y Vaticano)

Las plazas de los pueblos y ciudades son ante todo espacios de encuentro entre personas, lugar de movilizaciones, discursos, celebraciones, protestas, fiesta… Son espacios vivos, muy vivos, espacios del pueblo y para el pueblo, o así deberían serlo.

Roma, al igual que muchas otras ciudades europeas y mundiales, alberga en su zona urbana multitud de plazas (piazzas en italiano), pero sí es verdad que muchas de estas plazas romanas son mundialmente conocidas o adquieren especial importancia y relevancia por algún motivo en concreto, no pasando desapercibidas para el viajero. Es por ello que aquí me he animado a realizar una breve exploración de lo que a mi entender son las cinco plazas de Roma imprescindibles, piazzas de visita obligada, ésas que no puedes perderte al visitar la Ciudad Eterna. Vamos allá, veamos qué ver en Roma y sobre todo, ¡tomemos las plazas!

Fuentes de Roma en Piazza Navona
Plazas en las que cada fuente es una obra de arte

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Apartamentos rurales, alojamiento ideal para disfrutar del turismo rural en familia

Decía en mi resumen viajero del 2012, que tener familia te cambia la vida, también la forma de viajar, pero eso no tiene por qué significar que viajes menos o dejes de viajar, viajas de otra manera, a otro ritmo.

Uno de los cambios de mentalidad en la forma de viajar que más hemos notado nosotros, ha sido el de elegir el alojamiento más adecuado para nuestros viajes. Sí, ya sabes, eres padre, y empiezas a tener cierto sentido de la responsabilidad, velas para que tu familia y sobre todo tu hijo tenga lo mejor, en las mejores condiciones…, supongo que le pasa a todo el mundo, al menos en la etapa inicial en la que quieres que no haya sobresaltos y todo salga a la perfección, también en esos primeros viajes y escapadas cercanas que realizas con tu bebé o hijo pequeño.

En nuestro caso, hemos sido y seguimos siendo de ir mucho a casas rurales, nos gusta ese rollo de estar alojados varios días, un fin de semana, en una casa rural, normalmente en un pueblo pequeño o en medio de la naturaleza, alejados del bullicio, y poder explorar desde allí los alrededores, ya sea haciendo rutas de senderismo, descubriendo pueblos con encanto, iglesias, o alimentando nuestro lado más foodie disfrutando del enoturismo y de gastroexperiencias típicas de la zona.

Al hilo, en la mayoría de las casas rurales, y hoteles, lo normal es pagar por una habitación, que normalmente tiene cuarto de baño o servicio, ya sea privado o compartido; y luego, compartes espacios comunes de la casa como el salón, espacio para el desayuno, etc., con otros huéspedes. Cuando vas en pareja o con amigos, esto es lo normal, y tengo que decir que personalmente me gusta la sensación de desayunar con otra gente en casas rurales, sirve para romper la monotonía, el mix de gente suele ser curioso, sobre todo la tensión de quién rompe el hielo primero :).

Pero no voy al desayuno ni a la compartición de espacios comunes de una casa rural, ya que eso lo puedes hacer teóricamente de la misma forma, sin problemas, viajando también con niños. A donde voy es a la habitación en la que vas y vais a dormir los tres, cuatro o los que seáis, ¿cómo lo haces con bebés, niños menores de 2 años o niños que duermen todavía en cuna? No quiero ser dramático ni que se me considere mal padre, pero imaginemos que vas a una casa u hotel rural a pasar varias noches; a buen seguro, te van a dar todas las facilidades del mundo para que puedas ir con tu niño, es decir, te pondrán una cuna, sábanitas y mantitas, no necesitas nada más. Hasta ahí todo perfecto, pero ¿cómo te lo montas cuando vas a dormir al niño, teniendo sólo el espacio de una única habitación, normalmente no muy grande, para la pareja de padres y para la cuna del niño? En ese escenario, cuando consigues dormir al niño, la única posibilidad que te queda a ti es irte también a la cama, haciendo el menor ruido posible, y con la luz apagada claro, porque tampoco puedes estar en esa habitación pasando el rato, despiertos, puede resultar incluso un poco agobiante.

Un ejemplo: si tu niño se duerme a las 9 de la noche, y es ahí cuando muchas veces empieza el tiempo libre de la pareja, tu tiempo libre, la hora de cenar tranquilos, tuitear, conversar lo que no has podido hablar durante otros días de la semana, facebookear, ver un telefilm malísimo en la tele…, ¿qué haces, a la cama a la hora de Casimiro, igual que tu hijo, simplemente porque no hay otro espacio en el alojamiento?

No hombre, no, ¡qué menos que aprovechar un poco ese rato que tenéis para los dos! De ahí que últimamente miremos las características de los alojamientos con mucho más celo y atención. Si estamos mirando un apartamento para irnos de vacaciones, que a poder ser, tenga dos habitaciones separadas, una para que el niño duerma tranquilo, sin ruidos, luces ni molestias de ningún tipo, y otra para los padres, para que cocinen, duerman, coman/cenen/desayunen…¡disfruten de la vida en pareja, que esos momentos son necesarios leñe!

Adicionalmente a este punto, en la época de crisis en la que estamos, aunque estés de vacaciones, tampoco puedes salir a comer por ahí todos los días, con lo que tener la posibilidad de cocinar en el mismo alojamiento cobra especial relevancia. Lo mismo si tienes niños y tienes que andar haciendo purés y frutitas caseras, es un punto importante que el alojamiento cuente con una cocina bien equipada.

Sí, siempre está la opción de realizar el alquiler íntegro de una casa rural entera, pero es algo totalmente absurdo y con lo que te pueden sacar un ojo de la cara, y no está la cosa como para tirar cohetes Por todo ello, ¿en qué desembocan la necesidad de tener una cocina y la de tener 2 habitaciones o espacios separados? Efectivamente, ¡apartamentos rurales al rescate del turismo rural con niños pequeños! Sí, un tipo de alojamiento que se ha sumado hace pocos años a la oferta de tipos de alojamiento rurales disponibles, y  como neopadre que soy, tengo que decir que me parece una opción muy práctica, todo un acierto, ya que había un nicho sin explotar y va orientado a un segmento de viajeros y turistas muy concreto, entre otros, gente que viaja con niños y a la que no le importa pagar un poco más si es para estar más cómodos y disfrutar más.

Y ahí agradezco enormemente la visión y la excelente labor de adaptación que han realizado muchas casas rurales que han sabido leer las necesidades de los neopadres; y lógicamente, es vital la segmentación que hacen ya a día de hoy muchos portales de búsqueda de alojamiento rural como Toprural (para mí la number one en turismo rural), donde es posible tener en cuenta estas opciones a la hora de buscar alojamiento, es decir, directamente puedes buscas apartamentos rurales:

Opciones de búsqueda de apartamentos rurales en Toprural.com

Opciones de búsqueda de apartamentos rurales en Toprural.com

AirBNB, otro servicio de búsqueda de alojamiento que frecuento bastante, no está tan orientado a alojamiento rural, pero también ofrece la posibilidad de filtrar la búsqueda por número de habitaciones, por lo que si necesitas dos, tres, cuarenta y siete habitaciones, tienes la posibilidad de buscar acorde a esos criterios:

Opciones de búsqueda de alojamiento por número de habitaciones en Airbnb.com

Opciones de búsqueda de alojamiento por número de habitaciones en Airbnb.com

Y como Airbnb, otros cientos de webs que han sabido ver la necesidad de adaptarse y ofrecer alternativas al turismo y a los viajes en familia con niños pequeños, un segmento interesante donde hay business, porque los padres pensamos mucho en nuestras criaturas…and last but not least…y en la vida en pareja.

En definitiva, que pienso seguir disfrutando con mi familia de las excelentes posibilidades que ofrece el turismo rural, habiéndome convertido en un auténtico fan y defensor a ultranza de la opción de los apartamentos rurales, una opción que recomiendo probar a todo el mundo. Sí, el apartamento rural será normalmente una opción más carilla que una simple habitación con desayuno, pero si te pones a pensar, en el fondo, y en la superficie, merece la pena, palabra de neopadre. Os dejo aquí unos enlaces a dos apartamentos rurales que hemos visitado en nuestras últimas escapadas del pasado otoño, donde las experiencias de alojamiento han sido positivas:

¿Qué me decís de vuestra experiencia de viajar con bebés y niños pequeños, cómo os lo montáis  y cuáles son vuestras opciones preferidas de alojamiento, principalmente al ir de turismo rural?

Nota importante: Soy consciente de que esta casuística que comento del turismo rural con niños pequeños son problemas del Primer Mundo (#FirstWorldProblems), infinitamente banales si los comparamos con problemas y necesidades reales del día a día en el mundo. También hay que señalar que cada niño y cada pareja de padres es un mundo, y este artículo no pretende generalizar ni abogar por un ‘café para todos‘ a la hora de ir de turismo rural con niños, simplemente se cuenta mi experiencia y pensamiento al respecto, lo que nosotros hemos vivido en nuestro caso concreto, ‘as is, with no warranty‘.

SaludoX!

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Sidi Bou Said, festival blanquiazul en el Túnez más mediterráneo

Leído el título, más de uno habrá pensado que la Real Sociedad, los txuri-urdin, están de gira futbolística por el norte de África, y que encima están ganando partidos, y jugando bien. No, aunque es mi equipo de toda la vida, dudo mucho que les iría a ver hasta allí, a no ser que me pille de paso.

Lo de ‘festival blanquiazul’ viene porque Sidi Bou Said es el pueblo del blanco y del azul, del azul y del blanco, aunque de quedarme, me quedo con la primera opción, ya que tiene más autoridad el color blanco. Muchos pueblos pintorescos y con encanto tienen sus peculiaridades, algunas veces a nivel de arquitectura de las casas, escudos, calles empedradas…, y en este caso, lo característico de este pueblo son los colores de todos los edificios, que por misteriosa iniciativa, que luego se convirtió en ley obligatoria, del pintor y músico Barón d’Erlanger, fueron pintándose de estos dos colores a principios del siglo XX. Claro, con el pueblo así pintado, la ley o norma, para seguir con la estética,  dicta que todos los edificios de la localidad tienen que tener pintada la fachada completamente de blanco, y las puertas, ventanas, rejas y tejadillos, de color azul claro; ojo, del mismo tono de azul. ¿Quién dijo democracia cromática?

Esta característica especial ha convertido desde entonces a este pueblo, muy cercano a las ruinas de Cartago y a Túnez capital, en un enclave muy turístico, quizás demasiado, con prácticamente la totalidad de los negocios orientados a sacar los cuartos a los turistas, tanto los bares y restaurantes, como sobre todo, las tiendas de souvenirs, que las hay a cascoporro, para todos los gustos y colores. Alguno te vende hasta a su madre, y por supuesto, aquí también les gusta que regatees con los precios, forma parte del juego, aunque puede llegar un momento en el que si te pasas, se pueden ofender.

Souvenirs multicolor en Sidi Bou Said, en Túnez

Souvenirs multicolor en Sidi Bou Said, en Túnez

Las tiendas de souvenirs se suceden en Sidi Bou Said, en Túnez

Las tiendas de souvenirs se suceden en Sidi Bou Said, en Túnez

El crucero ‘Brisas del Mediterráneo’ de Pullmantur también toca tierras tunecinas, en concreto atraca en el puerto de La Goulette, y una de las excursiones posibles para ese día es una rápida visita a Sidi Bou Said. Nosotros lo visitamos por la tarde, y nos llevaron plácidamente en autobús hasta el punto donde comienza la empinada calle principal que remonta hasta la parte alta del pueblo. Tras informarme un poco, y para el que quiera realizar la excursión por su cuenta, comentar que hay tren desde La Goulette hasta el mismo Sidi Bou Said, es un tren de cercanías, barato, conocido como TGM.

Calle principal de subida a la parte vieja y alta de Sidi Bou Said

Calle principal de subida a la parte vieja y alta de Sidi Bou Said

El pueblo en sí no tiene grandes monumentos, tiene una mezquita y está la casa del barón de origen francés al que le dio el Siroco de pintar así las casas del pueblo. Por ello, la primera recomendación es callejear, y la segunda, seguir callejeando, perderse por callejuelas, cuestas, portales, arcos y terrazas de primer piso de tiendas de souvenirs. El festival blanquiazul en fachadas, puertas y ventanas, desde cualquier ángulo, no tiene fin.

Blanco, azul y ¡alfombras a la venta! en Sidi Bou Said

Blanco, azul y ¡alfombras a la venta! en Sidi Bou Said

Clásica estampa del ritmo de vida mediterráneo de Sidi Bou Said

Clásica estampa del ritmo de vida mediterráneo de Sidi Bou Said

Bancos azules y solitarios que invitan a sentarse en Sidi Bou Said

Bancos azules y solitarios que invitan a sentarse en Sidi Bou Said

Entre el blanco y el azul, tu mirada esquiva rostros de turistas a tutiplén, pero también de oriundos tunecinos, muy fotogénicos todos ellos, algunos parece que posan y todo, se ve que están acostumbrados al ajetreo de la marabunta turística.

Rostros curtidos al sol contrastan con las blancas paredes de Sidi Bou Said

Rostros curtidos al sol contrastan con las blancas paredes de Sidi Bou Said

Afecto y complicidad femenina en Sidi Bou Said, un momento que me sorprendió gratamente

Afecto y complicidad en Sidi Bou Said, momento que me sorprendió gratamente

Uno de los puntos típicos donde culminar la visita al pueblo, en plan relax, es en uno de los cafés que se sitúan sobre la balconada de casas blancas en el acantilado que cae hacia el Mediterráneo. Para ello, hay que subir hasta la parte alta del pueblo, 15-20 minutos por calles empedradas desde el punto de partida como mucho, y justo cuando ya se empieza a ver entre casas el color azul del mar Mediterráneo, hay que coger un calle que baja a mano derecha, también se puede bajar por unas escaleras. Allí, en seguida,  y debidamente indicado, daremos con uno de los cafés más famosos de la zona, el Café des Delices, un café que dispone de impolutas terrazas escalonadas donde relajarse tomando algo. No tuve la suerte de pagar la ronda en este sitio, pero estoy seguro que será un sitio caro si comparamos con el nivel medio de vida tunecino, es carne fresca para turistas, como yo, a veces. He de decir que el extraño café que me sacaron estaba malo a rabiar, muy fuerte y con mucho poso, no lo arregló  ni el exceso de azúcar. Eso sí, al César lo que es del César, porque tomarte algo, cómodamente sentado, al atardecer, y con semejantes vistas, difícil de pagar. Excelente sitio para conversar sobre viajes, donde además tuvimos la oportunidad de desvirtualizar y charlar con el gran viajero Juan Carlos Castresana, un placer. Daba la sensación de estar en Grecia o Ibiza, y mira que no he estado en ninguno de los dos sitios. Aunque es el café más conocido, estoy convencido de que en la zona hay más bares y terrazas, si no iguales, similares, y seguro que más económicos.

Entrada al famoso Café des Delices en Sidi Bou Said

Entrada al famoso Café des Delices en Sidi Bou Said

Terrazas 100% mediterráneas, idílicas, en Café des Delices, en Sidi Bou Said

Terrazas 100% mediterráneas, idílicas, en Café des Delices, en Sidi Bou Said

Si visitas Túnez, por primera vez, en plan turista, y quieres ver lo típico, Sidi Bou Said es una buena elección, y en 2-3 horas te has ventilado por completo esta bella localidad llena de contrastes, donde lo viejuno se mezcla con la luz del sol y de los colores. Eso sí, otra cosa es que te guste la fotografía y seas de los que te puedes pasar horas y horas retratando puertas y ventanas…, si ése es el caso, te costará escapar de uno de los mayores festivales de contrastes blanquiazules del mundo mundial. Estáis avisados…

Festival de puertas, cada cual más bonita, en Sidi Bou Said, Túnez

Festival de puertas, cada cual más bonita, en Sidi Bou Said, Túnez

Puertas azules resultonas, un clásico en Sidi Bou Said, Túnez

Puertas azules resultonas, un clásico en Sidi Bou Said, Túnez

Sidi Bou Said, un lugar que incita a la fotografía

Sidi Bou Said, un lugar que incita a la fotografía

Aunque ya lo era, tras visitar Sidi Bou Said, me queda claro que yo seré blanquiazul, txuri-urdin, forever and ever ¿y vosotros, os ha gustado el contraste de luz y colores de este pintoresco pueblo? Por cierto, ¿dónde decís que vivían los Pitufos? 😉

Información práctica:


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SaludoX!

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