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Escapada en familia al valle de Karrantza: Descubriendo el tesoro natural de Enkarterri

Situado en el extremo oeste de la comarca de Enkarterri, flirteando con las vecinas provincias de Cantabria y Burgos. el valle de Karrantza está situado en una zona eminentemente rural, un oasis verde y natural que ejerce de punto más occidental de la provincia de Bizkaia. Oficialmente se le denomina Karrantza harana (‘valle’ en euskera), pero todo el mundo lo conoce como Karrantza “a secas”, y también los hay quienes siguen utilizando la terminología castellana de valle de Carranza, en la comarca de Las Encartaciones.

Auténtico tesoro natural, sigue siendo una de las zonas turísticamente más desconocidas de Euskadi. A continuación te descubrimos casi todos sus secretos, con una interesante guía sobre qué ver y qué hacer en el valle de Karrantza/Carranza con niños.

Valle Karrantza Fotos
Un valle bucólico

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Gastroexperiencia casera y natural en el Santuario del Moncayo

Quien dice ‘Tarazona‘, dice ‘Moncayo‘; quien dice ‘Moncayo’, dice ‘Santuario de la Virgen del  Moncayo’; y quién dice ‘querer comer bien cerca del Santuario de la Virgen del Moncayo’, dice ‘Restaurante Santuario del Moncayo’. La historia y la cadena es así de simple, aquí no hay ni trampa ni cartón.

Estamos en un restaurante que se sitúa junto al Santuario del Moncayo, concretamente en una explanada que suele ser el punto de partida más típico para el ascenso al pico más alto del Sistema Ibérico. Estamos hablando de un punto situado a más 1600 metros de altitud, en pleno Parque Natural de la Dehesa del Moncayo, un sitio al que la carretera, pista en su tramo final, llega a duras penas tras una continua y divertida subida, primero entre frondosos bosques, que en otoño lucen en todo su esplendor…

Otoño en la carretera de subida al Restaurante Santuario del Moncayo

Otoño en la carretera de subida al Restaurante Santuario del Moncayo

…y por último a media ladera entre pedregales y morrenas de antiguos glaciares, cada vez con menos vegetación, y sin asfalto de por medio, conduciendo por una pista de arena, tierra y piedras, en no muy buen estado.

Última parte de la pista de acceso al Restaurante Santuario del Moncayo

Última parte de la pista de acceso al Restaurante Santuario del Moncayo

En realidad el restaurante es parte de un gran edificio de piedra situado sobre una explanada, al amparo de grandes rocas graníticas, y está pegado al propio Santuario del Moncayo, un pequeño templo dedicado a la Virgen del Moncayo, que no siempre está abierto.

Explanada donde se sitúa el Santuario del Moncayo, el albergue y el restaurante

Explanada donde se sitúa el Santuario del Moncayo, el albergue y el restaurante

Este sencillo edificio, aparte de albergar el restaurante, acoge también un pequeño bar, y un albergue con capacidad para 45 plazas. Hace muchos años, cuando el menda andaba mucho en el monte, creo recordar que tenía carácter de refugio de montaña, ya que eran bastantes los montañeros que pernoctaban aquí para realizar diversas excursiones, especialmente la mencionada subida al pico del Moncayo. Si no me equivoco, ahora el refugio se ha reconvertido en albergue, algo ligeramente más confortable que permite que particulares y grupos de escolares visiten el parque y realicen senderismo, actividades de recolecta de setas, etc. Me atrevo a decir que el equipo humano que gestiona todo el complejo es el mismo.

Entrada al bar y restaurante Santuario del Moncayo

Entrada al bar y restaurante Santuario del Moncayo

La entrada al restaurante se realiza tras subir unas pocas escaleras y entrar por una vieja puerta que te planta en un estrecho bar, con varias mesas y una pequeña barra; el sitio es bastante viejuno, pero cálido para la rasca que suele hacer normalmente fuera, y si no me equivoco, sirven bocadillos. Si cruzamos el bar, a través de otra puerta con cristalera de las de antes, accedemos al comedor del restaurante, un espacio bastante amplio donde caben numerosas mesas, con un magnífico fuego bajo al fondo que le da al espacio más  autenticidad, calidez y carácter de montaña.

Interior del restaurante Santuario del Moncayo

Interior del restaurante Santuario del Moncayo

Como se puede apreciar, el comedor es muy sencillo, mobiliario y paredes interiores de madera, cortinas viejunas, y mantel de cuadros sobre el que ponen un mantel de papel, muy tradicional, rezuma el aire a sitio de montaña. Y es que a ver, estamos donde estamos y a la altura que estamos, sabemos dónde hemos venido, por lo que no podemos pedirle peras al olmo, pero…¿podemos pedirle a la Virgen del Moncayo, que se reencarne y entre en la cocina de este restaurante para regalarnos una buena gastroexperiencia? ¡Veamos!

Tras tomar asiento y acomodar a la peque en una trona (gran detalle), preguntamos por el menú, ya sea del día o especial, de fin de semana, y nos comentan que no hay ningún tipo de menú, que funcionan sólo con carta, disponible en Internet por cierto. Es la misma carta que se puede ver en la entrada del restaurante, una carta bastante completa cuya lectura y análisis nos sorprende, en la que destaca el toque casero de su cocina, situada junto al comedor, donde intentan explotar con mucho mimo los productos de temporada, ya sean las verduras, la caza, las setas…lo que toque en la época en la que vayas. Dada la localización, podemos esperar una carta de cocina tradicional, mucho más orientada a los platos de carne, y con 3-4 opciones en cuanto a pescado, es normal por estos lares. La carta de vinos es más amplia de lo esperado, y destacan los vinos de la zona, que se agrupan bajo la D.O. Campo de Borja.

Al pedir tuvimos alguna que otra duda en cuanto al contenido e ingredientes de los platos y la forma en la que estarían cocinados, pero una joven y simpática camarera nos despejó las dudas con total sinceridad y conocimiento de causa, en un periquete, así da gusto.

Era finales de Octubre del 2012, y como primeros platos, nos decantamos por una menestra de verduras salteadas con jamón, muy casera, y unas migas de pastor, decoradas con uvas, un plato por el que tengo especial debilidad desde hace poco, sobre todo en este tipo de sitios de montaña, rurales; es un plato que asocio con este tipo de entorno, y que me encanta probar en diferentes sitios para poder comparar. Cantidades más que correctas, y sabor delicioso, con una menestra bien cargada de ingredientes y condimentos, y unas migas con mucho sabor, sueltas, nada pesadas, donde se pone de manifiesto el cariño con el que las han preparado.

Menestra de verduras salteadas con jamón en Restaurante Santuario del Moncayo

Menestra de verduras salteadas con jamón en Restaurante Santuario del Moncayo

Migas de pastor con uvas en Restaurante Santuario del Moncayo

Migas de pastor con uvas en Restaurante Santuario del Moncayo

De segundo plato, el comodín de los pescados aparece en escena, en forma de una hermosa tajada de salmón a la plancha, acompañada de patatas fritas, y limón. Es un plato sencillo de cocinar y presentar, no hay que romperse la cabeza, lo importante es que el salmón esté sabroso, y os podemos asegurar que lo estaba.

Salmón a la plancha en Restaurante Santuario del Moncayo

Salmón a la plancha en Restaurante Santuario del Moncayo

La otra opción de segundo plato es con lo que más dudas tuvimos al principio, y desde aquí doy gracias a la camarera por haberme aconsejado personalmente que probara este plato. ‘Perdiz a la vinagreta con setas del Moncayo’, ésa fue la elección del producto de temporada, caza. He de admitir que no soy muy fan de comer ‘pajaritos’, pero admito que este plato puede que haya cambiado mi forma de pensar como foodie. El plato se presenta con una perdiz muy generosa dispuesta en horizontal, acompañada de una sugerente salsa que mezcla la vinagreta con un guiso de zanahorias y setas del Moncayo, de diferentes especies. La perdiz está muy-muy tierna, y se aprovecha prácticamente todo exceptuando los huesitos, como si fuera un pollo pequeño. El condimento de la salsa le da un toque casero excepcional, consigue que untes una y otra vez con pan, y las setas, con algún trozo de boletus inside, dan el toque final de temporada, una combinación sabrosa que significa éxito y conquista gastronómica, al menos en lo que se refiere a mi paladar, delicioso plato.

Perdiz a la vinagreta con setas del Moncayo en Restaurante Santuario del Moncayo

Perdiz a la vinagreta con setas del Moncayo

Insisto en la generosidad del plato de la perdiz, que con la salsa, llena bastante, por lo que optamos por hacer caso omiso de los tentadores postres, caseros muchos de ellos; para la próxima, espero.

Pedimos directamente un café, calentito y bien rico, y pagamos a tocateja, a gusto, ‘la Dolorosa‘, porque la gastroexperiencia, ha merecido la pena. Es importante saber que sólo se puede pagar en metálico, nada de tarjetas, y que la comida, con los dos entrantes y segundos platos descritos, con café, fue un poco más allá de los 50 euros, sin vino. No es barato, pero tampoco es muy caro sabiendo que comes a la carta (no hay menú), que disfrutas de comida tradicional hecha con mucho mimo, y que como digo, estás dónde estás, en un enclave natural privilegiado, que exige de habilidades logísticas y gastronómicas extra, más allá de las normales.

Como habéis visto, el sitio es muy modesto y sencillo, ése no es, ni debería ser, su punto fuerte, por lo que se dedican a cuidar y deleitar los estómagos de los comensales que les visitan con buenas dosis de cocina y platos caseros, donde destacan los productos de temporada.

El único pero que saco a la gastroexperiencia es el acceso al restaurante, que en su último kilómetro es complicado, ya que la pista recorre a media ladera un zona bastante estrecha y expuesta, con numerosos baches y piedras en el piso, en la que no me quiero imaginar lo que tiene que significar cruzarse con otro coche. Nosotros fuimos en una época en la que no había prácticamente nadie y no tuvimos ningún problema, es cuestión de ir un poco más despacio, pero en época de afluencia masiva de vehículo, ojito con este tramo.

Tramo complicado de la última parte del acceso al Restaurante Santuario del Moncayo

Tramo complicado de la última parte del acceso al Restaurante Santuario del Moncayo

Por ello, para quien guste de andar y de darse un pequeño paseo, tanto para hacer hambre como para bajar la comida, y siempre que el tiempo lo permita, le recomiendo totalmente aparcar el coche en la explanada desde la que parte el último tramo de subida al santuario y restaurante; es una zona bastante amplia donde muere la pista original y donde hay sitio de sobra para aparcar, habilitado con maderos en el suelo. Desde allí, caminando sera cuestión de 15-20 minutos recorrer ese último tramo, no es demasiada subida. Si desde luego eres de los que cuida el coche con mimo, cuidado con meter el coche por el último tramo de la pista, y si lo metes, vete alerta al volante.

A ver, la parte buena de esto está en que estamos en un parque natural y no habilitar adecuadamente este último tramo permite un acceso más controlado de coches hasta el santuario, menos polución y más preservación del entorno natural, que no olvidemos es una maravilla, y que desde el mirador de la explanada, permite disfrutar de unas vistas espectaculares sobre el valle.

Vistas del valle y del Parque Natural del Moncayo desde el mirador de la explanada

Vistas del valle y del Parque Natural del Moncayo desde el mirador de la explanada

Sin embargo, sin conocer su opinión, me atrevo a decir que el estado de la pista en este último tramo no le otorga ningún beneficio, ni le hace ninguna gracia al restaurante y albergue, ya que puede hacer que los visitantes y comensales se asusten y se den media vuelta, literal. Yo he subido con el coche, en época de poca afluencia, y no es para tanto, pero podría entender que cierta gente, por condiciones climatológicas, porque no le apetece meter el coche por ahí, ir caminando, no puede o porque simplemente no le da la gana, decida darse la vuelta, y esto es un problema para la subsistencia del restaurante. Yo no digo que echen asfalto, pero que por lo menos pongan ese último tramo de la pista en condiciones, al menos como el resto de la subida, que discurre en gran parte por una pista de tierra, pero que está bastante decente, ahí dejo el guante, espero que alguien lo recoja.

Valoración @Lonifasiko: 4/5

Información práctica:


Ver El Txoko de Lonifasiko – Restaurante Santuario del Moncayo en un mapa más grande

On egin!

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Apartamentos rurales, alojamiento ideal para disfrutar del turismo rural en familia

Decía en mi resumen viajero del 2012, que tener familia te cambia la vida, también la forma de viajar, pero eso no tiene por qué significar que viajes menos o dejes de viajar, viajas de otra manera, a otro ritmo.

Uno de los cambios de mentalidad en la forma de viajar que más hemos notado nosotros, ha sido el de elegir el alojamiento más adecuado para nuestros viajes. Sí, ya sabes, eres padre, y empiezas a tener cierto sentido de la responsabilidad, velas para que tu familia y sobre todo tu hijo tenga lo mejor, en las mejores condiciones…, supongo que le pasa a todo el mundo, al menos en la etapa inicial en la que quieres que no haya sobresaltos y todo salga a la perfección, también en esos primeros viajes y escapadas cercanas que realizas con tu bebé o hijo pequeño.

En nuestro caso, hemos sido y seguimos siendo de ir mucho a casas rurales, nos gusta ese rollo de estar alojados varios días, un fin de semana, en una casa rural, normalmente en un pueblo pequeño o en medio de la naturaleza, alejados del bullicio, y poder explorar desde allí los alrededores, ya sea haciendo rutas de senderismo, descubriendo pueblos con encanto, iglesias, o alimentando nuestro lado más foodie disfrutando del enoturismo y de gastroexperiencias típicas de la zona.

Al hilo, en la mayoría de las casas rurales, y hoteles, lo normal es pagar por una habitación, que normalmente tiene cuarto de baño o servicio, ya sea privado o compartido; y luego, compartes espacios comunes de la casa como el salón, espacio para el desayuno, etc., con otros huéspedes. Cuando vas en pareja o con amigos, esto es lo normal, y tengo que decir que personalmente me gusta la sensación de desayunar con otra gente en casas rurales, sirve para romper la monotonía, el mix de gente suele ser curioso, sobre todo la tensión de quién rompe el hielo primero :).

Pero no voy al desayuno ni a la compartición de espacios comunes de una casa rural, ya que eso lo puedes hacer teóricamente de la misma forma, sin problemas, viajando también con niños. A donde voy es a la habitación en la que vas y vais a dormir los tres, cuatro o los que seáis, ¿cómo lo haces con bebés, niños menores de 2 años o niños que duermen todavía en cuna? No quiero ser dramático ni que se me considere mal padre, pero imaginemos que vas a una casa u hotel rural a pasar varias noches; a buen seguro, te van a dar todas las facilidades del mundo para que puedas ir con tu niño, es decir, te pondrán una cuna, sábanitas y mantitas, no necesitas nada más. Hasta ahí todo perfecto, pero ¿cómo te lo montas cuando vas a dormir al niño, teniendo sólo el espacio de una única habitación, normalmente no muy grande, para la pareja de padres y para la cuna del niño? En ese escenario, cuando consigues dormir al niño, la única posibilidad que te queda a ti es irte también a la cama, haciendo el menor ruido posible, y con la luz apagada claro, porque tampoco puedes estar en esa habitación pasando el rato, despiertos, puede resultar incluso un poco agobiante.

Un ejemplo: si tu niño se duerme a las 9 de la noche, y es ahí cuando muchas veces empieza el tiempo libre de la pareja, tu tiempo libre, la hora de cenar tranquilos, tuitear, conversar lo que no has podido hablar durante otros días de la semana, facebookear, ver un telefilm malísimo en la tele…, ¿qué haces, a la cama a la hora de Casimiro, igual que tu hijo, simplemente porque no hay otro espacio en el alojamiento?

No hombre, no, ¡qué menos que aprovechar un poco ese rato que tenéis para los dos! De ahí que últimamente miremos las características de los alojamientos con mucho más celo y atención. Si estamos mirando un apartamento para irnos de vacaciones, que a poder ser, tenga dos habitaciones separadas, una para que el niño duerma tranquilo, sin ruidos, luces ni molestias de ningún tipo, y otra para los padres, para que cocinen, duerman, coman/cenen/desayunen…¡disfruten de la vida en pareja, que esos momentos son necesarios leñe!

Adicionalmente a este punto, en la época de crisis en la que estamos, aunque estés de vacaciones, tampoco puedes salir a comer por ahí todos los días, con lo que tener la posibilidad de cocinar en el mismo alojamiento cobra especial relevancia. Lo mismo si tienes niños y tienes que andar haciendo purés y frutitas caseras, es un punto importante que el alojamiento cuente con una cocina bien equipada.

Sí, siempre está la opción de realizar el alquiler íntegro de una casa rural entera, pero es algo totalmente absurdo y con lo que te pueden sacar un ojo de la cara, y no está la cosa como para tirar cohetes Por todo ello, ¿en qué desembocan la necesidad de tener una cocina y la de tener 2 habitaciones o espacios separados? Efectivamente, ¡apartamentos rurales al rescate del turismo rural con niños pequeños! Sí, un tipo de alojamiento que se ha sumado hace pocos años a la oferta de tipos de alojamiento rurales disponibles, y  como neopadre que soy, tengo que decir que me parece una opción muy práctica, todo un acierto, ya que había un nicho sin explotar y va orientado a un segmento de viajeros y turistas muy concreto, entre otros, gente que viaja con niños y a la que no le importa pagar un poco más si es para estar más cómodos y disfrutar más.

Y ahí agradezco enormemente la visión y la excelente labor de adaptación que han realizado muchas casas rurales que han sabido leer las necesidades de los neopadres; y lógicamente, es vital la segmentación que hacen ya a día de hoy muchos portales de búsqueda de alojamiento rural como Toprural (para mí la number one en turismo rural), donde es posible tener en cuenta estas opciones a la hora de buscar alojamiento, es decir, directamente puedes buscas apartamentos rurales:

Opciones de búsqueda de apartamentos rurales en Toprural.com

Opciones de búsqueda de apartamentos rurales en Toprural.com

AirBNB, otro servicio de búsqueda de alojamiento que frecuento bastante, no está tan orientado a alojamiento rural, pero también ofrece la posibilidad de filtrar la búsqueda por número de habitaciones, por lo que si necesitas dos, tres, cuarenta y siete habitaciones, tienes la posibilidad de buscar acorde a esos criterios:

Opciones de búsqueda de alojamiento por número de habitaciones en Airbnb.com

Opciones de búsqueda de alojamiento por número de habitaciones en Airbnb.com

Y como Airbnb, otros cientos de webs que han sabido ver la necesidad de adaptarse y ofrecer alternativas al turismo y a los viajes en familia con niños pequeños, un segmento interesante donde hay business, porque los padres pensamos mucho en nuestras criaturas…and last but not least…y en la vida en pareja.

En definitiva, que pienso seguir disfrutando con mi familia de las excelentes posibilidades que ofrece el turismo rural, habiéndome convertido en un auténtico fan y defensor a ultranza de la opción de los apartamentos rurales, una opción que recomiendo probar a todo el mundo. Sí, el apartamento rural será normalmente una opción más carilla que una simple habitación con desayuno, pero si te pones a pensar, en el fondo, y en la superficie, merece la pena, palabra de neopadre. Os dejo aquí unos enlaces a dos apartamentos rurales que hemos visitado en nuestras últimas escapadas del pasado otoño, donde las experiencias de alojamiento han sido positivas:

¿Qué me decís de vuestra experiencia de viajar con bebés y niños pequeños, cómo os lo montáis  y cuáles son vuestras opciones preferidas de alojamiento, principalmente al ir de turismo rural?

Nota importante: Soy consciente de que esta casuística que comento del turismo rural con niños pequeños son problemas del Primer Mundo (#FirstWorldProblems), infinitamente banales si los comparamos con problemas y necesidades reales del día a día en el mundo. También hay que señalar que cada niño y cada pareja de padres es un mundo, y este artículo no pretende generalizar ni abogar por un ‘café para todos‘ a la hora de ir de turismo rural con niños, simplemente se cuenta mi experiencia y pensamiento al respecto, lo que nosotros hemos vivido en nuestro caso concreto, ‘as is, with no warranty‘.

SaludoX!

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