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Torre Loizaga: La meca de los Rolls-Royce

Ser único en este mundo tan competido en el que vivimos es complicado. Ya lo es diferenciarse, pero ser ‘único’, es doblemente complicado. Este tipo de premisas y pensamientos negativos no debían de encajar muy bien en la bien amueblada mente de Miguel de la Vía, un cantero que a base de mucho trabajo, sudor y riesgos, amasó una gran fortuna durante su vida profesional. Podría haberse retirado en la tranquila isla de Cozumel sin que nadie se hubiera enterado, pero su pasión por el mundo del motor, los automóviles y los coches clásicos en particular le llevó a trabajar en pos de tener una colección de Rolls-Royce única en el mundo.

Así es, Miguel de la Vïa dedicó gran parte de su éxito empresarial hacia la adquisición, reparación y puesta en marcha, de numerosos automóviles de lujo, clásicos y modernos, con especial predilección por la marca británica de automóviles fundada  en 1906 por Henry Royce y Charles Stewart Rolls. ¿Os apetece daros una vuelta por Enkarterri en uno de los coches propiedad de Don Miguel?

Rolls-Royce blanco frente a casa-torre Loizaga

Rolls-Royce blanco frente a casa-torre Loizaga

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Un día en la isla de Capri: Descubriendo su glamour en clave lowcost

“Definición de Capri: dícese de la bella isla italiana, situada en el Golfo de Nápoles, de donde proviene la ensalada caprese, los pantalones ‘pirata’, hoy en día un destino vacacional de ensueño, relacionado con el lujo y el glamour de la jet-set que la visita”. No es una definición de la RAE, es una definición que me la acabo de sacar de la chistera yo mismo, pero que a buen seguro, es similar a la que ha recorrido vuestros pensamientos nada más leer la palabra ‘Capri’, ¿correcto?

Capri suele ser parada habitual de muchos cruceros que navegan por el Mediterráneo y por el Mar Tirreno, que es realmente el nombre del mar que baña estas costas. También es destino vacacional de gente italiana pudiente, y de la jet-set internacional, pero sin duda, el grueso de visitas que visita Capri son excursiones express de un día, dos-tres a lo sumo. Es una isla únicamente accesible por mar, pero está bien comunicada por ferry y otros barcos más pequeños y rápidos principalmente con los puertos cercanos de Nápoles y Sorrento. En época estival, y cuando las condiciones de la mar son buenas, pueblos de la Costa Amalfitana como Positano se suman a la oferta de transporte a Capri.

Sobre cómo ir desde Positano a Capri en barco, hay un par de compañías que proveen este servicio de transporte. Salen aproximadamente cada hora con destino a Capri y a otros puntos de la costa, y en el caso de Capri, el billete de ida y vuelta costaba algo menos de 20€. Significar que los tickets se cogen en las cabinas situadas en el paseo marítimo de Spiagga Grande en Positano, y que dependiendo la hora, en Agosto puede haber problemas para coger sitio. Por ello, recomiendo madrugar y coger uno de los primeros , sino el primero de los botes que zarpan hasta Capri. Para no andar apurados de tiempo, comentar que  el tráfico y el aparcamiento en Positano, en Agosto, es un auténtico horror, incluso está complicado encontrar sitios en los parkings privados de mala muerte que gestionan  algunos avispados habitantes de la localidad que pretenden hacer el business del siglo. Si puedes ir a Positano en autobús, aunque irás apretujado, es la mejor opción, no perderás tiempo y bajarás directamente a la playa a por los tickets.

Lateral de la playa de Positano donde se coge el barco a Capri

Lateral de la playa de Positano donde se coge el barco a Capri

El barco navega bastante rápido, y el trayecto hasta Capri dura más o menos tres cuartos de hora; es un muy agradable paseo marino que permite disfrutar de unas visitas espectaculares de toda esta zona que comprende parte de la Costa Amalfitana y parte del Golfo de Nápoles. La navegación discurre entre varios islotes, pasa muy cerca de la famosa Punta Campanella, que ejerce de vigía de la península sorrentina, y justo cuando se deja esa protección y la mirada del Vesubio se hace más temible, asoma la silueta caliza de la isla de Capri.

Panorámica de Positano desde el barco dirección a Capri

Panorámica de Positano desde el barco dirección a Capri

La abrupta Costa Amalfitana desde el barco a Capri

La abrupta Costa Amalfitana desde el barco a Capri

Punta Campanella, vigía y vértice de la península sorrentina

Punta Campanella, vigía y vértice de la península sorrentina

Silueta caliza de la isla de Capri

Silueta caliza de la isla de Capri

El barco atraca en Marina Grande, puerto principal de la isla de Capri, una zona con mucho ajetreo turístico por el ir y venir de ferrys y barcos, también de algunas barcas de pescadores que se resignan a cambiar de modo de vida, y con una estrecha playa totalmente repleta de gente.

Marina Grande, el puerto principal de Capri

Marina Grande, el puerto principal de Capri

Ajetreo de primera hora de la mañana en Marina Grande

Ajetreo de primera hora de la mañana en Marina Grande

En realidad Capri es una isla muy pequeña que tiene dos núcleos principales de población, Capri y Anacapri. El centro de Capri se sitúa en lo alto de Marina Grande, mientras que Anacapri está al otro lado de las montañas que vertebran la isla. El medio de transporte ideal para moverse y visitar la isla es el autobús, que conecta casi todos los puntos de la isla, también el barco o una motocicleta nos pueden dar mucha libertad, pero olvidémonos del coche.

Y luego está el funicular, que sube desde Marina Grande hasta la Piazzeta, la plaza que se considera el centro de operaciones de Capri. Es la opción más cómoda y utilizada por los turistas,  ya que cuesta alrededor de 2 euros y salva un desnivel importante. Nosotros, como dos auténticos valientes, como buenos vascos montañeros que somos, por desmarcarnos del rebaño turístico y de las colas, y pensando, sin mirar, que sería caro, hicimos la fanfarronada de subir a pie desde Marina Grande; grave error, ya que ataviados en plan de playa, con chanclas, bañador y mochilita a cuestas, con más de 30º a las 10 a.m., en pleno Agosto, puedo decir que ha sido una de las mayores sudadas de mi vida; no me refiero a  cansancio debido a 15-20 minutos de escaleras y estrechas calles con pendiente continuada, sino al sofocante calor que soportamos. En fin, de todo se aprende.

Callejuelas estrechas de subida desde Marina Grande a Capri

Callejuelas estrechas de subida desde Marina Grande a Capri

Subida desde Marina Grande a Capri

Subida desde Marina Grande a Capri

Menos mal que una vez en la Piazzeta, mezclados con los sonrientes pasajeros del funicular, con el trajín de gente que curiosea en los comercios de lujo de la zona y con  sabor a glamour y dinero por todos los costados, paramos un buen rato para tomar un respiro y divisar desde la balconada de la plaza lo que habíamos subido.

Vista panorámica de las estribaciones de Capri desde La Piazzeta

Vista panorámica de las estribaciones de Capri desde La Piazzeta

Torre-campanario con reloj original en la Piazzeta

Torre-campanario con reloj original en la Piazzeta

Tiendas de lujo en las inmediaciones en la Piazzeta

Tiendas de lujo en Capri: inmediaciones de la Piazzeta

Taxis largos y descapotables característicos de Capri

Taxis largos y descapotables característicos de Capri

Ya recuperados, al no haber mirado nada sobre qué ver en la isla de Capri, y sin una idea muy clara de hacia dónde ir, deambulando por la Piazzeta, nos llamó la atención un letrerito en una pared cercana.

Letrero artesanal que nos condujo hacia el éxito

Letrero artesanal que nos condujo hacia el éxito

No, no penséis mal, era pronto y todavía no teníamos hambre; nos llamó la atención la palabra ‘Belvedere‘, que por días pasados y por haberlo visto en algún otro letrero de carretera, habíamos deducido que significaba ‘mirador’ en italiano, por lo que sin dudarlo un momento, para continuar con nuestro particular trekking, tiramos hacia arriba. De nuevo, entre calles estrechas y pasadizos donde vendían fruta y verdura local, poco a poco fuimos ganando altura, hasta salir a una zona en la que empezaron a aflorar villas y casitas no aptas para todos los bolsillos.

Parte alta de Capri, con el monte Vesubio al fondo a la izquierda

Parte alta de Capri, con el monte Vesubio al fondo a la izquierda

Estábamos en la buena senda, ya que el camino desemboca en un pequeño y no muy cuidado mirador (había bastante basura en el camino) denominado ‘Belvedere Cannone’, todo un descubrimiento. Esta segunda sudada del día, infinitamente menor que la primera, 10 minutos desde la Piazzeta, sí que mereció la pena. Y es que ahí nos plantamos, alejados del bullicio del puerto y centro de Capri, en la mismísima vertical de  Marina Piccola, con sus aguas de color azul y turquesa de otro mundo; y frente a los famosos Il Faraglioni, unas enormes rocas en el agua que son casi simétricas y que protagonizan una de las estampas más conocidas de Capri, donde se han grabado numerosos spots publicitarios, el más conocido, el de una marca de perfume.

Vista vertical sobre Marina Piccola en Capri

Vista vertical sobre Marina Piccola en Capri

Vista panorámica las tres moles rocosas que conforman 'Il Faraglioni' de Capri

Vista panorámica de las tres moles rocosas que conforman ‘Il Faraglioni’ de Capri

Il Faraglioni, con su canal de agua en medio de las dos rocas, típica postal de Capri

Il Faraglioni, con su canal de agua en medio de las dos rocas, típica postal de Capri

Una pena no tener un barquito chiquitito cómo el siguiente para surcar estas aguas, que en vez de infestadas de peces, están infestadas de barcos de lujo de gente muy privilegiada.

Yates de lujo atracados frente a Il Faraglioni, en Marina Piccola, Capri

Yates de lujo atracados frente a Il Faraglioni, en Marina Piccola, Capri

Con la vista extasiadas y la envidia por las nubes, no queda otra que volver a la realidad y deshacer el camino andado hasta la Piazzeta; un mini garbeo por las concurridas calles del centro y por las tiendas de lujo termina por afilarte los colmillos hasta límites insospechados, pero para bajar a tierra, nada mejor que seguir bajando entre estrechas callejuelas y escaleras, ¡qué gusto bajarlas!

Bajada desde Capri hacia Marina Grande

Bajada desde Capri hacia Marina Grande

Ya de vuelta en Marina Grande, con la hora de comer pasada pero con el cielo ganado para el resto del día, directamente optamos por ver qué nos ofrecen las playas en Capri. Peleamos un hueco en la diminuta y espigada playa del puerto, donde los bocadillos que compramos en una tienda cercana nos saben a gloria bendita caprese. A pesar de que la playa no es la ideal y llega a estresar el bullicio, las toallas del prójimo a un milímetro y los bañistas a dos centímetros, unos bañitos acompañados de snorkel en unas aguas muy chulas y un poco de tumbing al sol completan nuestra jornada slowtravel en Capri.

Concurrida playa de Marina Grande

Concurrida playa de Marina Grande

Desde allí, sin jugárnosla a coger el último barco de vuelta, por si las moscas, y tras hacer la correspondiente cola, volvemos a Positano, un trayecto en el que la imagen de Capri se va difuminando en el horizonte en un magnífico atardecer, pero al mismo tiempo, la experiencia de una día vivida en esta bella isla italiana se va asentando en nuestras memorias, buen canje de cromos.

Silueta de la isla de Capri al atardecer, de vuelta a Positano

Silueta de la isla de Capri al atardecer, de vuelta a Positano

Ya veis, para haber estado en Capri, no probamos el funicular, no visitamos Anacapri ni cogimos el famoso telesilla que va hasta Monte Solaro, no compramos nada en las tiendas de lujo en Capri centro, tampoco hicimos la excursión turística que te lleva en barco hasta la afamadísima cueva marina Grotta Azzurra…, qué desastre, ¿no? Pues rotundamente no, es una excursión de día de la que tenemos un gratísimo recuerdo; nos salimos de los cánones turísticos habituales, fuimos sin un plan predefinido, sin habernos informado de nada, sin prisa alguna, a lo que saliese, y esto hizo que afortunadamente fuéramos deambulando y encontrando rincones bien chulos, por accidente. Es por ello que guardamos un fantástico recuerdo de esta excursión, un día tranquilo al más puro estilo slowtravel, que nos permitió conocer una parte de Capri al ritmo que nos pidió nuestro cuerpo aquel día.

¿Qué os ha parecido este relato sobre qué ver en Capri en un día? Fue una manera extraña y un poco desorganizada de visitar la isla de Capri, en clave lowcost, dejando de lado las excursiones típicas e improvisando sobre la marcha. A pesar de este más que aparente caos viajero, guardamos muy buen recuerdo de la visita a esta joya del Tirreno, fue una excursión de día genial. ¿Alguna visita imprescindible en la isla de Capri que se nos pasó por alto?

Información práctica:

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