Archivo de la etiqueta: con encanto

Rincones con un encanto especial, ya sean pueblos, casas rurales, restaurantes…

Un viaje de cuento por Dordoña-Périgord

El departamento de la Dordoña (Dordogne en francés) es tan grande que podríamos estar semanas discutiendo cuál es la mejor ruta en coche para descubrir Dordoña-Périgord. Estando como estamos en una de las zonas más bonitas de Francia, sería injusto recomendar visitar una docena de lugares imprescindibles; sería hablar con alevosía sobre qué ver y qué hacer en Dordoña-Périgord, y desgraciadamente, solo conocemos un ínfimo porcentaje de los tesoros que encierra esta región del suroeste de Francia. Por ello, huyendo de guías completas y sin lanzarnos de cabeza a la piscina al río Dordogne, te damos unas pinceladas globales -muy françaises- para que te hagas una primera idea de lo que puede dar de sí un viaje por Dordoña-Périgord con niños. ¿Quieres vivir un viaje de cuento?

Visitar Château de Hautefort fotos
Todo parece de cuento en Dordoña-Périgord

Sigue leyendo

Valora el artículo:

Sotres: Magia asturiana bajo la niebla y el orbayu

Estando alojados en Arenas de Cabrales, punto de acceso inmejorable para visitar Picos de Europa, nos despertamos con la firme intención de conocer alguno de los pueblos del concejo de Cabrales, formado por diferentes localidades y parroquias desperdigadas entre valles, picos calizos y desfiladeros.

Elegimos finalmente Sotres como objetivo de nuestra excursión, y confiamos en que el tiempo gris con el que nos despertamos cambie a mejor valle arriba. A ver si hay suerte…

Carretera de alta montaña
Conducir en los Picos de Europa. Precaución, amigo conductor…

Seguir leyendo

Valora el artículo:

Los pueblos más bonitos de Teruel

La ruta en coche por Teruel que realizamos durante una Semana Santa fue todo un descubrimiento. Por fin, teníamos la ocasión de quitarle a esta provincia del interior de España el malogrado sambenito de ‘Teruel, existe!’. Pues claro que existe, ¡y qué manera de existir!

En realidad, Teruel es a día de hoy la provincia española que más pueblos tiene incluidos en la mediática lista de la asociación ‘Los pueblos más bonitos de España’. Por ello, dadas las peculiares características de esta histórica provincia, nos hemos aventurado a elaborar una lista, muy personal, de los pueblos más bonitos de Teruel; permitiéndonos el lujo personal y viajero de añadir pueblos que nos gustaron o llamaron la atención en tierras turolenses, y de no incluir o no considerar otros pueblos de la región, que formando parte de la citada asociación, nosotros no hemos visitado.

Albarracín y su impresionante perímetro amurallado
Albarracín, una fortaleza defensiva en toda regla

Seguir leyendo

Valora el artículo:

Visita al emblemático barrio marinero de Cimavilla, casco histórico de Gijón

Gijón tuvo pasado romano, y así lo atestiguan algunos vestigios de los que hablaremos a continuación. Sin embargo, y aunque parezca mentira, a día de hoy nadie sabe ni se ha podido demostrar cómo se llamó el asentamiento romano que se estableció en esta parte de Asturias allá por el siglo I d.C.

Este asentamento se estableció principalmente en la península de Santa Catalina, un accidente geográfico que a día de hoy divide la Playa de San Lorenzo con el puerto deportivo y la parte más industrial, zona de astilleros, de Xixón. Es un trozo de tierra que protegido por acantilados, se adentra desafiante hacia el mar Cantábrico.

Acantilados desde la punta de la península de Santa Catalina

Acantilados desde la punta de la península de Santa Catalina

Seguir leyendo

Valora el artículo:

Paseo por el extraordinario patrimonio monumental de la muy noble villa de Elorrio

La localidad de Elorrio, perdón, la muy leal y muy noble villa de Elorrio, fue fundada en 1356 por Don Tello, Señor de Vizcaya. Su fundación, muy cerca de la anteiglesia de San Agustín de Echevarría no fue fruto de la casualidad, más bien todo lo contrario, fue una fundación y establecimiento de población muy premeditado por los entonces mandamases de dicho histórico señorío. La razón principal para fundar la villa, como casi siempre, fue defensiva, ya que la zona gozaba de una ubicación estratégica para defender los límites del Señorío de Vizcaya de los constantes ataques e incursiones por parte de los bandos guipuzcoanos.

Con muchas idas y venidas, con grandes incendios y célebres batallas de por medio, Elorrio no sólo salvaguardó heróicamente estas tierras del este del señorío, sino que durante el periodo comprendido entre los siglos XVI y XVIII, creció hasta convertirse en una relevante y rica villa, donde sus paisanos, con las fortunas amasadas en negocios mercantiles con el Nuevo Mundo, fueron construyendo un montón de palacios y casas solariegas de gran relevancia.

Detalle del gran escudo que preside la fachada del palacio de Aldapebeitia

Escudo que preside la fachada del palacio barroco de Aldapebeitia, siglo XVII

Seguir leyendo

Valora el artículo:

Tossa de Mar y su recinto medieval amurallado de Vila Vella, una joya única en la Costa Brava

Yo era de los que erróneamente asociaba el nombre de Tossa de Mar a turismo extranjero joven en busca de despiporre y juerga salvaje en primer lugar, y sol y playa en segundo y último lugar. Sí, es lo que tiene estar cerca de la canibalizada localidad de Lloret de Mar, un hecho inevitable que propiciaba que indocumentados como yo, asociáramos esta bonita y antigua villa de pescadores al turismo compulsivo de fiesta y más fiesta, para luego dormir la mona todo el día en la playa.

Lo bueno de este tipo de errores es que te puedes resarcir de ellos bien fácil. Lo único que hay que hacer es pasar una jornada en familia por esta villa gerundense, y luego, extraer las consiguientes conclusiones, hablar con propiedad vamos. Y es lo que hicimos precisamente en Agosto del 2012, cuando desde Blanes, fuimos en coche a pasar el día a Tossa de Mar, también conocida como la antigua villa romana de Turissa.

Qué ver en Tossa de Mar
Vistas sobre la Torre del Codolar y la localidad de Tossa de Mar

Sigue leyendo Tossa de Mar y su recinto medieval amurallado de Vila Vella, una joya única en la Costa Brava

Valora el artículo:

Ideas para conocer Jaca y alrededores en un fin de semana

Aquí os traigo la crónica fresca y recién horneada del último #Lonitrip realizado el pasado fin de semana por  tierras oscenses. Ha sido una escapada de tres días, de viernes a domingo, realizada en formato slowfamilytravel, en  la que con base de operaciones en Jaca, y sin plan de ir a esquiar, hemos aprovechado para visitar a fondo la capital de La Jacetania y algunos de los pueblos de montaña de la comarca, que se han ganado desde ya mismo un rinconcito en mi corazón viajero. Ha sido una escapada que nos ha servido para renovar la imagen que teníamos de Jaca, donde ya habíamos estado en numerosas ocasiones, la mayoría de las veces para ir a esquiar; hemos indagado en la cara más desconocida de Jaca, una bella localidad que va inevitablemente asociada a los deporte s de invierno y de montaña, pero que tiene, tanto ella como sus alrededores, mucho más que ofrecer. Como no podía ser de otra manera, también hemos disfrutado de la sugerente oferta gastronómica de tapas y pintxos que ofrece Jaca.

¿Qué, se os hace la boca agua y ardéis en deseos de saber más, ya sea por la prometedora introducción del plan de viaje o por el tema de los pintxos? Sea como fuere, y aunque no se os haga la boca agua, yo voy a hablar de mi libro contar de pé a pá nuestro #Lonitrip, así que quien quiera conocer los detalles de esta última escapada en formato historieta colaborativa 2.0, ¡que se suba y se agarre fuerte!

Seguir leyendo

Valora el artículo:

5400 segundos en la ciudad colonial y heroica de Valladolid

Imaginaos que os dejan hora y media para visitar una ciudad. Sí, sí, hablo de 90 minutos, de los 5400 segundos que menciono en el título del post, ni una milésima más. Y no hablo de tener ese tiempo para visitar un pueblo de la comarca de la Maragatería, sino de la excelente ocasión de visitar una ciudad histórica de cerca de 50000 habitantes, muy lejos de tu tierra natal. Ah, y por cierto, no me refiero a la Valladolid que todos asociamos con el río Pisuerga, a Pucela de toda la vida, me refiero a la ciudad colonial de Valladolid, en la parte oriental de la Península de Yucatán, en México. ¿Cómo veis el tema del tiempo tan ajustado que tenemos para la visita, complicado no? Bueno, al menos ¡vamos a intentarlo!

Sí, es lo que tiene contratar excursiones turísticas en las que te llevan junto a un grupo de gente en una monovolumen (el anglicismo que utilizan es ‘van’), como a los borregos, a visitar los sitios más típicos habidos y por haber. Esas excursiones en las que acabas practicando la antítesis del ansiado slowtravel, el fasttravel que tanto deja que desear. Seguir leyendo

Valora el artículo:

Sidi Bou Said, festival blanquiazul en el Túnez más mediterráneo

Leído el título, más de uno habrá pensado que la Real Sociedad, los txuri-urdin, están de gira futbolística por el norte de África, y que encima están ganando partidos, y jugando bien. No, aunque es mi equipo de toda la vida, dudo mucho que les iría a ver hasta allí, a no ser que me pille de paso.

Lo de ‘festival blanquiazul’ viene porque Sidi Bou Said es el pueblo del blanco y del azul, del azul y del blanco, aunque de quedarme, me quedo con la primera opción, ya que tiene más autoridad el color blanco. Muchos pueblos pintorescos y con encanto tienen sus peculiaridades, algunas veces a nivel de arquitectura de las casas, escudos, calles empedradas…, y en este caso, lo característico de este pueblo son los colores de todos los edificios, que por misteriosa iniciativa, que luego se convirtió en ley obligatoria, del pintor y músico Barón d’Erlanger, fueron pintándose de estos dos colores a principios del siglo XX. Claro, con el pueblo así pintado, la ley o norma, para seguir con la estética,  dicta que todos los edificios de la localidad tienen que tener pintada la fachada completamente de blanco, y las puertas, ventanas, rejas y tejadillos, de color azul claro; ojo, del mismo tono de azul. ¿Quién dijo democracia cromática?

Esta característica especial ha convertido desde entonces a este pueblo, muy cercano a las ruinas de Cartago y a Túnez capital, en un enclave muy turístico, quizás demasiado, con prácticamente la totalidad de los negocios orientados a sacar los cuartos a los turistas, tanto los bares y restaurantes, como sobre todo, las tiendas de souvenirs, que las hay a cascoporro, para todos los gustos y colores. Alguno te vende hasta a su madre, y por supuesto, aquí también les gusta que regatees con los precios, forma parte del juego, aunque puede llegar un momento en el que si te pasas, se pueden ofender.

Souvenirs multicolor en Sidi Bou Said, en Túnez

Souvenirs multicolor en Sidi Bou Said, en Túnez

Las tiendas de souvenirs se suceden en Sidi Bou Said, en Túnez

Las tiendas de souvenirs se suceden en Sidi Bou Said, en Túnez

El crucero ‘Brisas del Mediterráneo’ de Pullmantur también toca tierras tunecinas, en concreto atraca en el puerto de La Goulette, y una de las excursiones posibles para ese día es una rápida visita a Sidi Bou Said. Nosotros lo visitamos por la tarde, y nos llevaron plácidamente en autobús hasta el punto donde comienza la empinada calle principal que remonta hasta la parte alta del pueblo. Tras informarme un poco, y para el que quiera realizar la excursión por su cuenta, comentar que hay tren desde La Goulette hasta el mismo Sidi Bou Said, es un tren de cercanías, barato, conocido como TGM.

Calle principal de subida a la parte vieja y alta de Sidi Bou Said

Calle principal de subida a la parte vieja y alta de Sidi Bou Said

El pueblo en sí no tiene grandes monumentos, tiene una mezquita y está la casa del barón de origen francés al que le dio el Siroco de pintar así las casas del pueblo. Por ello, la primera recomendación es callejear, y la segunda, seguir callejeando, perderse por callejuelas, cuestas, portales, arcos y terrazas de primer piso de tiendas de souvenirs. El festival blanquiazul en fachadas, puertas y ventanas, desde cualquier ángulo, no tiene fin.

Blanco, azul y ¡alfombras a la venta! en Sidi Bou Said

Blanco, azul y ¡alfombras a la venta! en Sidi Bou Said

Clásica estampa del ritmo de vida mediterráneo de Sidi Bou Said

Clásica estampa del ritmo de vida mediterráneo de Sidi Bou Said

Bancos azules y solitarios que invitan a sentarse en Sidi Bou Said

Bancos azules y solitarios que invitan a sentarse en Sidi Bou Said

Entre el blanco y el azul, tu mirada esquiva rostros de turistas a tutiplén, pero también de oriundos tunecinos, muy fotogénicos todos ellos, algunos parece que posan y todo, se ve que están acostumbrados al ajetreo de la marabunta turística.

Rostros curtidos al sol contrastan con las blancas paredes de Sidi Bou Said

Rostros curtidos al sol contrastan con las blancas paredes de Sidi Bou Said

Afecto y complicidad femenina en Sidi Bou Said, un momento que me sorprendió gratamente

Afecto y complicidad en Sidi Bou Said, momento que me sorprendió gratamente

Uno de los puntos típicos donde culminar la visita al pueblo, en plan relax, es en uno de los cafés que se sitúan sobre la balconada de casas blancas en el acantilado que cae hacia el Mediterráneo. Para ello, hay que subir hasta la parte alta del pueblo, 15-20 minutos por calles empedradas desde el punto de partida como mucho, y justo cuando ya se empieza a ver entre casas el color azul del mar Mediterráneo, hay que coger un calle que baja a mano derecha, también se puede bajar por unas escaleras. Allí, en seguida,  y debidamente indicado, daremos con uno de los cafés más famosos de la zona, el Café des Delices, un café que dispone de impolutas terrazas escalonadas donde relajarse tomando algo. No tuve la suerte de pagar la ronda en este sitio, pero estoy seguro que será un sitio caro si comparamos con el nivel medio de vida tunecino, es carne fresca para turistas, como yo, a veces. He de decir que el extraño café que me sacaron estaba malo a rabiar, muy fuerte y con mucho poso, no lo arregló  ni el exceso de azúcar. Eso sí, al César lo que es del César, porque tomarte algo, cómodamente sentado, al atardecer, y con semejantes vistas, difícil de pagar. Excelente sitio para conversar sobre viajes, donde además tuvimos la oportunidad de desvirtualizar y charlar con el gran viajero Juan Carlos Castresana, un placer. Daba la sensación de estar en Grecia o Ibiza, y mira que no he estado en ninguno de los dos sitios. Aunque es el café más conocido, estoy convencido de que en la zona hay más bares y terrazas, si no iguales, similares, y seguro que más económicos.

Entrada al famoso Café des Delices en Sidi Bou Said

Entrada al famoso Café des Delices en Sidi Bou Said

Terrazas 100% mediterráneas, idílicas, en Café des Delices, en Sidi Bou Said

Terrazas 100% mediterráneas, idílicas, en Café des Delices, en Sidi Bou Said

Si visitas Túnez, por primera vez, en plan turista, y quieres ver lo típico, Sidi Bou Said es una buena elección, y en 2-3 horas te has ventilado por completo esta bella localidad llena de contrastes, donde lo viejuno se mezcla con la luz del sol y de los colores. Eso sí, otra cosa es que te guste la fotografía y seas de los que te puedes pasar horas y horas retratando puertas y ventanas…, si ése es el caso, te costará escapar de uno de los mayores festivales de contrastes blanquiazules del mundo mundial. Estáis avisados…

Festival de puertas, cada cual más bonita, en Sidi Bou Said, Túnez

Festival de puertas, cada cual más bonita, en Sidi Bou Said, Túnez

Puertas azules resultonas, un clásico en Sidi Bou Said, Túnez

Puertas azules resultonas, un clásico en Sidi Bou Said, Túnez

Sidi Bou Said, un lugar que incita a la fotografía

Sidi Bou Said, un lugar que incita a la fotografía

Aunque ya lo era, tras visitar Sidi Bou Said, me queda claro que yo seré blanquiazul, txuri-urdin, forever and ever ¿y vosotros, os ha gustado el contraste de luz y colores de este pintoresco pueblo? Por cierto, ¿dónde decís que vivían los Pitufos? 😉

Información práctica:


Ver El Txoko de Lonifasiko – Sidi Bou Said en un mapa más grande

SaludoX!

Valora el artículo:

Pasai Donibane, sabor marinero en la bocana del puerto de Pasajes

A los pies del monte Jaizkibel, un entramado de casas asentadas en la parte oriental de la bahía de Pasaia (Pasajes en castellano) conforman lo que se conoce como Pasai Donibane (Pasajes San Juan en castellano), uno de los cuatro barrios o distritos que se agrupan bajo el municipio de Pasaia.

Si bien los barrios de Trintxerpe y Pasai Antxo se asocian muchas veces con Donostia, al ser una prolongación de la misma, Pasai Donibane y su vecina y hermana Pasai San Pedro, eterna rival si hablamos de remo, son los núcleos que la gente más rápidamente asocia con Pasaia y con su enorme puerto, el primero de Gipuzkoa, y el segundo de Euskadi tras el de Bilbao, ojito al dato.

Históricamente, el origen del pueblo es pesquero, y si bien a día de hoy, se sigue manteniendo bastante actividad en torno a la pesca, no es nada comparado con lo que fue años atrás. De todas formas, ese humilde origen confiere a Pasai Donibane ese aire tan especial que destilan los pequeños pueblos marineros: calles estrechas, empedradas, callejones y pasadizos, estrechas escaleras, fachadas y balcones de colores llamativos, iglesias a las que encomendarse antes de salir a la mar…todo eso, y más, lo tiene Pasai Donibane, por cuyas calles da gusto pasear para sumergirse en ese ambiente con tanto sabor a mar, Cantábrico por supuesto.

Estampa de Pasai Donibane y bocana del puerto de Pasaia-Pasajes

Estampa de Pasai Donibane y bocana del puerto de Pasaia-Pasajes

La propia actividad industrial del puerto de Pasajes, la forma en la que avanza la sociedad, las ciudades y sus gentes, el estado de bienestar y el way of life al que nos hemos (mal) acostumbrado, junto al paulatino abandono de la actividad de la pesca por parte de los jóvenes, han hecho que Pasai Donibane sea una zona que ha tenido que adaptarse a contrarreloj a este nuevo tiempo; y lo está sabiendo hacer realmente bien, ya que a diferencia de otras zonas bastante degradadas muy próximas a la actividad industrial del puerto, en Pasai Donibane se han creado nuevos espacios urbanos, y están sabiendo reorientar su camino, y negocio, hacia el sector servicios, con el atractivo turístico como un arma importante.

Espacio recovertido con vistas al puerto de Pasaia

Espacio recovertido con vistas al puerto de Pasaia

A la hora de visitar Pasai Donibane, la recomendación para llegar, en coche, al punto de inicio de esta excursión es la siguiente: atravesar Lezo y su posterior zona industrial, entrar en la parte nueva de Pasai Donibane, y desde allí, seguir por carretera las indicaciones de ‘casco histórico’, hasta topar con una explanada de reciente rehabilitación, moderna, que da hacia el puerto, con una rotonda y un aparcamiento bastante majo. Ésta es una buena zona para dejar el coche, y si bien (creo que es de pago y) suele estar muy solicitada, tirando con el coche por alguna calle que sube hacia arriba, tarde o temprano siempre se encuentra algún hueco, nosotros así aparcamos.

Es un buen punto de partida porque justo a partir de aquí da comienzo el casco histórico, el verdadero corazón y razón de ser de Pasai Donibane, zona a la que a través de una política muy acertada, sólo pueden acceder vehículos de residentes, por lo que caminar por ella sin coches de por medio, es una gozada. La misma entrada al casco histórico es por defecto bastante característica, presidida por una antigua y espigada chimenea industrial que se ha decidido mantener como reliquia, curioso.

Antigua chimenea industrial, entrada al casco histórico de Pasai Donibane

Antigua chimenea industrial, entrada al casco histórico de Pasai Donibane

Desde allí, la calle principal que vertebra todo el casco histórico, serpentea entre casas de piedra, algún que otro escudo y piso empedrado; estrecha y sombría, pasa varios túneles y pasadizos, parece como si fuera discurriendo por un mundo subterráneo en busca de rayos de luz y recodos de agua.

Pasadizo y calle principal del casco histórico de Pasai Donibane

Pasadizo y calle principal del casco histórico de Pasai Donibane

Escaleras y callejones estrechos en el casco histórico de Pasai Donibane

Escaleras y callejones estrechos en el casco histórico de Pasai Donibane

'Corrocones' en la bahía de Pasaia, un tipo de pez habitual en rías y puertos

‘Corrocones’ en la bahía de Pasaia, un tipo de pez habitual en rías y puertos

Como no podía ser meno, la iglesia, que como no podía ser de otra manera, está edificada en honor a San Juan Bautista, más que patrón de la localidad, se las arregla e ingenia para superar en altura a todo el caserío del casco histórico y absorber los preciados rayos de sol para calentar su colosal fachada decorada con vidriera circular y coronada por doble campanario.

Iglesia parroquial de San Juan Bautista

Iglesia parroquial de San Juan Bautista

Tras ese interesante y misterioso discurrir, la calle desemboca en la plaza principal del casco histórico, una zona rectangular, parcialmente porticada, que mira con descaro hacia la ría, hacia la vecina orilla de Pasai San Pedro. Restaurantes y bares con animadas terrazas, y casas de fachadas multicolor confieren a esta plaza de un ambiente singular que la convierte en el punto neurálgico de la localidad, quizás también el más pintoresco y conocido.

Terrazas en plaza de Pasai Donibane - Pasajes San Juan

Terrazas en plaza de Pasai Donibane – Pasajes San Juan

Detalles de casa marinera típica en Pasai Donibane

Detalles de casa marinera típica en Pasai Donibane

A ello también contribuye el pequeño embarcadero al que se accede desde esta plaza, donde una pequeña barcaza, en cuestión de  2 minutos, y por el módico precio de 0,60€, te traslada de una orilla a otra de la ría, desde el corazón de Pasai Donibane al pequeño puerto pesquero de Pasai San Pedro.

Barcaza que cruza de Pasai Donibane a Pasai San Pedro

Barcaza que cruza de Pasai Donibane a Pasai San Pedro

Aunque parezca mentira, esta opción de transporte está muy bien ideada, y es muy utilizada, porque la alternativa para cruzar la ría, es utilizar el coche, pero para ello, hay que rodear toda la bahía y puerto de Pasaia, lo que significa más de 7 kilómetros de trayecto por carretera pasando Lezo, Pasai Antxo, Trintxerpe y finalmente Pasai San Pedro, y a decir verdad, si no conoces la zona o tienes GPS, tienes una alta probabilidad de perderte y acabar en Catalunya.

Caminando ya de la plaza hacia el mar, tras sortear una luminosa iglesia en honor al Santo Cristo de Bonanza, comienza el paseo que nos lleva hasta la bocana del puerto de Pasaia, obviamente por su orilla oriental, paseo que se conoce como Paseo de Bonanza. ¿Será porque nos guía hacia el bien, hacia algo mejor, hacia la buena suerte? Probablemente…, lo comprobamos en seguida.

'Txalupa' o barca en el paseo de la bocana del puerto de Pasaia

‘Txalupa’ o barca en el paseo de la bocana del puerto de Pasaia

Es un paseo que discurre prácticamente paralelo al de la otra orilla, y que tras dejar atrás las últimas viviendas del casco histórico, pasa bajo una especie de arco de una antigua muralla o torreón y planta al viajero en medio de un fantástico enclave natural, azul Cantábrico, inmenso.

Panorámica de la bocana del puerto de Pasaia - Pasajes

Panorámica de la bocana del puerto de Pasaia – Pasajes

Faro y baliza de la orilla oriental de la bocana del puerto de Pasaia - Pasajes

Faro y baliza de la orilla oriental de la bocana del puerto de Pasaia – Pasajes

Es un paseo perfectamente habilitado, prácticamente llano exceptuando un repecho, ideal para ir con niños, carritos, cochecitos y demás parafernalia de neopadres. Dispone en casi todo el recorrido de un murete de piedra, algo bajo, barandilla en algunos puntos, y también hay zonas de descanso a modo de miradores.

Paseo de Bonanza en la bocana del puerto de Pasaia - Pasajes

Paseo de Bonanza en la bocana del puerto de Pasaia – Pasajes

Lógicamente el camino habilitado no llega hasta la mismísima baliza oriental de la bocana, a la que los aventureros, que no niños, podrían acceder por alguno de los senderos que discurren a media ladera, al terminar el camino. Aproximadamente, desde la plaza, en cuestión de 20-30 minutos se llega a la parte final del paseo y de la bocana, y el caminar se hace muy fácil y agradable. Sin duda es una excelente forma de conocer la última parte de la bahía y de explorar los entresijos de una de las bocanas de puerto pesquero e industrial más curiosas de España y parte de Europa, principalmente por su estrecha entrada, que no llega a los 200 metros. Y pensar que barcos internacionales de gran tonelaje y enorme eslora surcan hábilmente estas aguas…, parece increíble.

Bocana y bahía de Pasaia-Pasajes, con Pasai Donibane a la izquierda y Pasai San Pedro a la derecha

Bocana y bahía de Pasaia-Pasajes, con Pasai Donibane a la izquierda y Pasai San Pedro a la derecha

Esencia y tradición marinera, buena gastronomía, situación estratégica para transporte de mercancías y un enclave natural bonito y peculiar. A priori Pasai Donibane lo tiene todo, y en los últimos tiempos, se está convirtiendo en un punto turísticamente muy interesante de la costa guipuzcoana, casi siempre eclipsado por las vecinas Donostia-San Sebastian y Hondarribia, siendo la parte positiva de esto que no es tan conocido ni está tan explotado. Por último, y sin querer abrir heridas, y viéndolo desde la globalidad de la bahía de Pasaia, creo sinceramente que Pasai Donibane tiene más encanto y más autenticidad que su vecina Pasai San Pedro, lo que no quita que en materia de remo, me haya decantado y decantaré siempre por la ‘Libia’, el nombre de la trainera de San Pedro ;-).

¿Creéis por la descripción y por las fotos que Pasai Donibane sigue teniendo esa esencia marinera de la que hablo, os gustan este tipo de pueblos pesqueros?

Información práctica:

    • Dónde comer en Pasaia
    • Mapa interactivo (Google Maps customizado by Lonifasiko) con información básica para situar el aparcamiento, la plaza principal y el paseo comentados en el post.


Ver El Txoko de Lonifasiko – Pasai Donibane en un mapa más grande

SaludoX!

Valora el artículo: