Labastida, puerta de entrada histórica a la Rioja Alavesa

 

Hay pueblos en los que según empiezas a caminar por sus calles, te embriaga un halo  de historia y encanto especial que no te los puedes quitar de encima en toda la visita. Por como soy, a mí me ocurre en demasiadas (¿?) ocasiones, pero hay veces en las que me gusta sobremanera, porque hace que mi mente trabaje y vaya atrás en el tiempo, interesándome por el pasado y legado histórico de un pueblo. Si llego a ese punto, eso es una señal inequívoca de que ese pueblo me ha ‘enganchado’, ese pueblo ya tiene un hueco de oro en mi maltrecha masa gris.

Y efectivamente, como podréis imaginar por esta entrada, la villa de Labastida (Bastida en euskera), puerta de entrada a la Rioja Alavesa por el Este, es una de ésas que se ha ganado a pulso su ‘txoko’. Por mi conexión riojana que muchos conocéis y que saldrá a relucir también por aquí, es un pueblo en el que había estado bastantes veces, sin embargo, admito sin sonrojarme que no conocía muchos detalles de la verdadera Labastida.

Me di cuenta de este punto según comencé a caminar por la calle Frontín, un buen punto para empezar a recorrer el casco histórico de la villa. En ligero ascenso hacia la Plaza de la Paz, centro neurálgico del pueblo, el viajero ya percibe la importancia que tuvo, ha tenido y tiene esta villa de origen medieval. No hay casa ni esquina que no tenga algún detalle que llame la atención del viajero: imágenes religiosas en fachadas, casas con enormes y gruesos muros de piedra, puertas decoradas, balcones y ventanas de hierro forjado,  y por supuesto, escudos heráldicos en aquellas casas de familias que en su época, supongo, fueron importantes.

Escudo heráldico en la calle Frontín

Escudo heráldico en la calle Frontín

Tras recrearnos la vista y disparar ya de entrada más fotos de las esperadas, esta calle histórica nos conduce a la explanada donde se sitúa la citada plaza, sede del actual ayuntamiento, pero donde destaca, sobremanera, la impresionante Casa Palacio de los Salazar, donde vivió Don Manuel Quintano.

Casa Palacio de los Salazar, residencia de Don Manuel Quintano

Casa Palacio de los Salazar, residencia de Don Manuel Quintano

La historia de este peculiar personaje bien merece una explicación: Este señor, mitad cura, mitad hombre de negocios, fue quien trajo a estas tierras vitivinícolas los métodos bordeleses para la crianza del vino, ya que el vino que se producía por estas tierras en el siglo XVIII no era de muy buena calidad. Le consideraron un loco, y tuvo bastantes rifi-rafes con otros productores de vino de la zona, que no quisieron ver, por temas económicos, las bondades de dichos métodos, y así, Manuel, murió sin demasiado reconocimiento. En cambio, con el tiempo, sus innovadores métodos y consejos empezaron a aplicarse por sus descendientes y creyentes, que alguno había, y este cambio radical tuvo éxito, hasta tal punto, que hoy en día, es considerado como el revolucionario precursor de la óptima crianza del vino, no sólo en la Rioja Alavesa y La Rioja, sino a nivel de España, tela marinera. Por ello, más que un loco, yo diría que este señor fue un visionario, un adelantado para su época, desde aquí mi pequeño homenaje, ¡gracias Manuel! Por cierto, actualmente una bodega de Labastida produce un vino de alta expresión en homenaje a este crack de la época, muy-muy recomendable. Más info, aquí.

Tras la historieta de turno, volvamos a la plaza, donde es imposible no girar la cabeza y encontrarse de bruces con el monumento histórico quizás más importante de Labastida, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Por fuera ya llama la atención, sobre todo por sus dimensiones inesperadas, pero es en el interior donde esta iglesia alberga sus joyas, con un retablo mayor de estilo barroco impresionante, y una llamativa bóveda, llena de pinturas celestiales.

Retablo barroco de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Retablo barroco de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Bóveda de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Bóveda de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Asombrados todavía por su interior, salimos y ascendemos en pronunciada pendiente hacia la Plaza del Olmo. Merece la pena girarse a medio camino de esta subida y contemplar la fachada de la torre de más de 50 metros que vigila nuestro lento ascenso. Si cuando se construyó esta torre buscaban darle a la iglesia un aire celestial, de referencia, de dominación, creo que lo consiguieron.

Torre de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Torre de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción

Descansamos en la coqueta y religiosa Plaza del Olmo, desde donde ya vemos la importante barrera rocosa del monte Toloño, y se sigue subiendo hasta el promontorio conocido como Cerro de la Mota, donde se alza la Ermita del Santo Cristo. En realidad es una iglesia fortaleza fundada por Sancho el Sabio en el siglo XII, de estilo románico y algo de gótico. Tiene mucha importancia histórica, ya que en sus inmediaciones estuvieron los primeros asentamientos poblacionales de Labastida, núcleo que luego se fue expandiendo ladera abajo, al abrigo del cerro.

Ermita del Santo Cristo

Ermita del Santo Cristo

Esta ermita tiene la peculiaridad de que bajo su subsuelo, durante unas obras de restauración, se descubrieron multitud de tumbas y restos, un hecho más habitual de lo que pensamos en muchas iglesias y  monumentos religiosos. Y a día de hoy, dichos trabajos de restauración han permitido que el visitante, a través de un panel transparente, pueda caminar sobre dichas tumbas. Da un poco de yuyu, pero en el fondo, y en la superficie, ¡mooola!

Significar que es una ermita que habitualmente está cerrada, por los amigos de lo ajeno y tal, por lo que su grandiosa puerta sólo se abre para visitas guiadas y autorizadas, sólo puedo decir que se abre con una llave muy curiosa, una llave ‘de las de antes’ ;-).

Detalles de la entrada y puerta de la Ermita del Santo Cristo

Detalles de la entrada y puerta de la Ermita del Santo Cristo

Eso sí, si con algo me quedo de esta ermita, es con sus vistas, ya que la explanada del cerro ejerce de excelente mirador del pueblo de Labastida, parte de la Rioja Alavesa y tierras riojanas en general. Siempre impresiona ver este valle tan fértil que se extienda desde la Sierra Cantabria y los Montes Obarenes hasta la Sierra de la Demanda, con San Lorenzo cómo punto omnipresente allá en el lejano pero a la vez cercano horizonte.

Panorámica desde la Ermita del Santo Cristo

Panorámica desde la Ermita del Santo Cristo

Eso hacia el sur, y para los curiosos y norteños, bordead la ermita por cualquiera de sus lados; la estampa de los viñedos al amparo del monte Toloño, sea la estación que sea, no tiene precio.

Toloño desde la Ermita del Santo Cristo

Toloño desde la Ermita del Santo Cristo

Con la vista saciada de viñedos, descendemos y proseguimos nuestro recorrido por un pequeño camino que sale a mano izquierda de la bajada de la ermita. Entre árboles y vegetación, llegamos a otra especie de mirador que tiene un banco, pero no un banco cualquiera, un banco de ésos que pone “Siéntate, relájate y disfruta”. Desde allí, el camino desciende ya entre escaleras, escudos en fachadas y casas de pueblo con multitud de detalles ornamentales y florales, todas tienen algo especial, da gusto caminar por este barrio.

Detalle entrada de casa en el barrio alto de Labastida

Detalle entrada de casa en el barrio alto de Labastida

Y justo antes del último tramo de bajada, se pasa por los restos del Lagar de la Mota, un antiguo lagar donde se producía vino, otro detalle que nos transporta a un pasado, ojo, no tan lejano, aunque difícil de imaginar a día de hoy.

Finalmente, por una antiguas escaleras salimos al otro lateral de la iglesia de la Asunción, al amparo de su vertical fachada y aristas bien protegidas.

Detalle gárgola de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Detalle gárgola de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Dejamos a un lado la Plaza de la Paz y completamos la visita bajando por la estrecha calle Mayor de la localidad, otro área de interés histórico que merece toda nuestra atención. Su nombre da a entender que fue y es la arteria principal de la villa, pero es que en seguida, las casas solariegas, palacetes, blasones y escudos que se pueden ver a izquierda y derecha lo corroboran, es la calle Mayor, con ‘M’ mayúscula.

Casa solariega en la Calle Mayor de Labastida

Casa solariega en la Calle Mayor de Labastida

En ella habitan pequeñas joyas que fueron construidas en la época de bonanza de la villa, por familias nobles burgalesas muchas de ellas, cada una con su propia seña de identidad. Hoy en día, tras los obligados procesos de restauración, algunos privilegiados tienen la suerte de habitar en estas casas con tanta historia, ¡qué envidia! En una de ellas situada a mano izquierda, con entrada de piedra y un patio interior muy chulo, está documentado que pernoctó el mismísimo Napoléon Bonaparte. Fue durante la época en la que las tropas napoleónicas ocuparon esta zona, entre otras muchas; se sabe que durmió dos noches, aunque conociendo cómo se las gastaba este tipo, no me extraña que fueran sólo dos, seguro que tenía prisa por ir a dar órdenes a su ejército para conquistar y arrasar tierras vecinas, era su gran afición, qué le vamos a hacer.

Caserón donde la leyenda cuenta que durmió Napoléon Bonaparte

Caserón donde la leyenda cuenta que durmió Napoléon Bonaparte

Y con este recorrido por el último tramo histórico de la calle Mayor termina nuestra visita particular a Labastida, una villa medieval que esconde, como habéis podido ver, muchos tesoros históricos y arquitectónicos, una villa en la que se respira un halo continuo de historia y leyenda, eso sí, de aire muy señorial.

A pesar de que no soy muy amigo de las visitas guiadas y me gusta perderme a mi aire, en esta ocasión hicimos este recorrido acompañados, con una excelente guía que nos hizo el recorrido super ameno y nos metió a todos el gusanillo histórico que encierra Labastida, eskerrik asko Carol!

Por último, apenas he hablado de vino y enoturismo, pero estando en la puerta de entrada a la Rioja Alavesa, región vitivinícola donde las haya, qué menos que completar esta  excursión histórico-cultural con una visita a una bodega de la zona. Si no os apetece moveros, en Labastida mismo hay muchas opciones, podéis echar un vistazo y elegir la bodega que más os guste en este link.

SaludoX!

Bienvenidos a bordo, ¡zarpamos!

 

¡Hola de nuevo Internet, hola internautas de diversa índole! Sí, ya estoy aquí de nuevo, blogueando desde mi nuevo txoko virtual, recuperando sensaciones blogueriles que había dejado de lado tras abandonar vilmente hace tres años mi primer blog. Tres años ya, ¡qué tiempos aquellos! Sí, efectivamente no soy nuevo en esto, ya que tuve un blog en el que durante dos años escribí sobre mis peleas con la informática y las nuevas tecnologías, era mi pan de cada día. Fue una etapa divertida, un periodo de aprendizaje en temas de blogging muy interesante, pero por diversas causas personales y profesionales, aquella bitácora quedó un día criogenizada para siempre, se puede consultar todavía aquí.

Este hecho no significó que abandonara el mundillo de la red, todo lo contrario, me permitió dedicar más tiempo a dos de mis ojitos tecnológicos derechos, Twitter, y Minube, donde sigo en la actualidad compartiendo rincones y experiencias de viaje personales. En el caso de Minube, ha sido desde sus inicios allá por el 2007 un proyecto con el que me he identificado mucho, puedo decir incluso que hemos crecido juntos :). Y admito sin tapujos que la participación en dicha red y el networking, físico y virtual, con otros viajeros, aderezado con una potente base de persona curiosa e inquieta por naturaleza que traigo por defecto, tienen la ‘culpa’ de que hoy esté escribiendo aquí este primer post, iniciando así una nueva etapa en la que tengo depositadas muchas ilusiones y esperanzas.

Ya siento daros la chapa con este primer post pseudo-biográfico y off-topic total, pero creo que era necesario para romper el hielo y contaros de qué planeta vengo. Para obtener información más personal y detallada, podéis consultar también la sección “Quiénes somos”, donde hemos intentado auto-describirnos en el plano corto.

Respecto a la pregunta ‘hacia dónde voy’… Como ocurre en muchos viajes, el destino concreto no está marcado aún, pero sí el rumbo, que no es otro que crear una bitácora donde ir contando mis viajes y escapadas, con sus correspondientes vivencias, anécdotas y aventuras. Esto no quita que también hable de vez en cuando sobre servicios de Internet y redes sociales aplicadas al turismo y a los viajes (para dar rienda suelta a mi faceta geek), o que cuando me apetezca, me marque algún post off-topic total, incluso peor que éste :). Eso sí, como siempre, intentaré contarlo todo desde un punto de vista muy personal y particular, Lonifasiko’s way.

Asumo que la velocidad de esta aventura por los mares de blogging será variable. En la medida de lo posible, intentaremos poner el piloto automático para mantener una buena velocidad de crucero y postear con cierta asiduidad, pero habrá veces en las que sople el viento Bora y tengamos mar arbolada, tanto en lo personal como en lo profesional; en tal caso, iremos paralelos a la costa, porque sabemos que piano piano, si va lontano. De todas formas, tengo que decir que me declaro fan del movimiento #slowpost, ante todo, personalidad y calidad en el contenido, soy así, ¡qué le vamos a hacer! 🙂

Comentaros que durante los primeros meses de andadura, iréis percibiendo paulatinamente cambios en el blog, trataré de tunearlo poco a poco a nivel de diseño, funcionalidad, etc. No soy para nada experto en WordPress por lo que anticipo que habrá errores, y ahí os pido un poco de paciencia hasta que tenga todo controlado y este txoko ofrezca una imagen uniforme y a gusto de (casi) todos. Sobra decir que el feedback es más que bienvenido, sobre todo ahora al principio: críticas, notificación de errores/caídas, sugerencias de mejora, tanto a nivel de diseño como de contenido, cosas que os gustan…cualquier tema que consideréis importante, no dudéis en comentarte, bien a través de los comentarios de los posts, bien a través de la sección de contacto del blog, también a través de las diferentes redes sociales… Todo vale y se agradece, grazie mile!

Nada más, con estos párrafos doy por inaugurado este nuevo txoko y esta segunda etapa como blogger, espero que tengáis que aguantar mis chaparrones viajeros durante mucho tiempo, id comprando por si acaso un buen paraguas Gore-Tex, yo os aviso :). Lo dicho,  gracias y bienvenid@s, un placer estar de nuevo con vosotr@s en esta nueva y fascinante aventura. ¿Zarpamos, despegamos, arrancamos, damos el primer paso…? Lo que prefiráis, habrá de todo y para tod@s, pero por el momento, ¡empezamos!

SaludoX!

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