Dónde comer con niños en Ballonti

Bodega Ballonti, érase una vez un menú normalito al lado de un barco pirata

No nos gusta comer en centros comerciales. ¿Suena muy extremista si decimos que es algo que incluso ‘odiamos‘? No sabemos por qué, pero normalmente, la mayoría de centros comerciales suele estar plagada de los típicos establecimientos hosteleros y franquicias gastronómicas que nos empujan hacia el engañoso embudo de la comida rápida. Suele haber alguna que otra salvedad, pero son las pocas.

Por ello, cada vez que nos toca ir de shopping a un centro comercial, nos empeñamos en huir de las garras del cheap fast food y probar otras opciones diferentes. A veces se acierta, y otras veces se pierde aprende. ¿Dispuestos a ver dónde comer en el Centro Comercial Ballonti en Portugalete? ¡Al abordaje!

Txiki-park en Ballonti: zona de juegos para niños
¡Al abordaje, piratas gastronómicos!

Centros comerciales, caldo de cultivo de franquicias gastronómicas

A todo esto, ¿alguien sabe por qué los establecimientos de restauración de los centros comerciales se sitúan siempre en la última planta, en muchos casos, en la primera? Seguro que tiene alguna explicación a nivel de marketing. Da igual, como estos centros nos lo dan todo mascado, cojamos las escaleras mecánicas y subamos a la dichosa primera planta del centro Ballonti, a ver qué panorama gastronómico nos encontramos por allí.

Primera planta Centro Comercial Ballonti
La primera planta es la planta de bares y restaurantes

Como siempre, la visión es bastante desoladora: Franquicia de montaditos (¡odiamos esta nomenclatura!) a un euro por aquí, bocadillos (poco) Krunchientes por allá, y hamburguesas *King en la otra esquina. Estamos atrapados en un centro comercial, ya no hay salida ni escape posible. Y nos asola la típica pregunta de ‘¿Adónde **** vamos a comer ahora?‘. Es entonces cuando tu mirada y olfato gastronómico se fija en esa taberna que parece sacada del manual de “Construya su propio bar-restaurante en un centro comercial en 7 días“.

Bar Restaurante Bodega Ballonti
Un local típico de centro comercial

¿Bodega Ballonti? No nos fiamos. Aunque pensándolo fríamente, no hay más opciones decentes, y al menos en este establecimiento se ve bastante gente. ¿Le damos una oportunidad, aunque sólo sea por ser sábado?

Escudriñamos la pizarra que tienen fuera con el menú, de abajo a arriba, de derecha a izquierda. Sí, somos raros. El precio del menú de fin de semana de la Bodega Ballonti completo es tentador, y la variedad de platos parece muy amplia. Algo ya comeremos, y seguro que mejor que esa hamburguesa de plástico cuyo tamaño real es 31 veces inferior al que muestran en la foto. No parece difícil, ¿no?

Menú en Ballonti
Típica pizarra ‘gancho’ con el menú del restaurante

Txiki-park y área de juegos infantiles en Ballonti

Hemos llegado a hora punta, por lo que nos toca sentarnos en la única mesa libre que hay. Nos sentamos los dos adultos de la familia, porque Izaro sale disparada corriendo hacia el barco pirata situado al lado del restaurante. ¿Barco pirata, como el de Playmobil? Más o menos, pero en vez de muñequitos con cara de no haber roto un plato, este barco está infestado de pequeños bucaneros y cazatesoros que no parecen tener mucha hambre, sólo ganas de jugar. Una de las cosas buenas de este restaurante, y de la planta primera de este centro comercial en general, es la existencia de un txiki-park vigilado donde puedes dejar jugando a los niños, y el fondeo ininterrumpido de este buque comandando por pérfidas y malvadas tropas infantiles.

Ballonti con niños
Un restaurante con atracciones infantiles al lado, apuesta segura

Sirven bocadillos, raciones y platos combinados, y pintxos en la barra, pero hoy venimos con antojo de comer un menú tranquilos. Pedimos dos, ya que la grumete Izaro picará, con permiso del comandante Drake, de nuestros platos. A pesar del gentío, la atención es buena y rápida. Por la hora que es, faltan algunos platos del menú. Este problema, habitual en muchos sitios, no sería tanto problema si en vez de avisarnos a posteriori, después de haber pedido y llevar la comanda a cocina, la camarera avisara de los platos no disponibles al acudir a tomar nota. Es ahorro de tiempo para todos, y un preciado viaje de menos para ti.

Comer menú en Ballonti
Mesas de la terraza exterior

Huir del fast food y comer un menú fin de semana

El menú incluye vino, por lo que preguntamos a la camarera por el vino que entra en el menú. Comprobamos que no nos sabe explicar muy bien si es un Rioja, si es cosechero o crianza,  etc. Da igual, aunque tenemos muchas dudas, nos atrevemos con el default wine. Nos saca una botella de vino cosechero de Badajoz (con todo el respeto del mundo hacia los grandes vinos que producen en la Ribera del Guadiana), casi criogenizada, a -192 grados Kelvin. Menos mal que no está abierta, ¡buen detalle!, por lo que estamos a tiempo de decirle a la camarera que nos cambie de vino, y que por 1,5 € más, tal y como ponía en la pizarra, nos ponga el crianza de la casa. El crianza viene también de Extremadura, pero viene a buena temperatura, y más elaborado. Es un vino normal pero digno de acompañar a un menú de estas características y precio.

Rama Corta vino tinto crianza
Rama corta, un crianza normal y aceptable para este tipo de menú

El risotto de hongos que hemos pedido ni es risotto ni lleva hongos. Es un arroz salteado, que tiene buen punto de textura, pero lleva algo de nata con la idea de darle cremosidad al asunto; de ahí a risotto, una excursión por Pirineos y otra por Alpes. Si pone “hongo”, un vasco foodie de toda la vida espera ver “hongos”, o como ahora les llaman los neo-perretxikozales/buscasetas, boletus. En este plato sólo hay setas de cultivo, de las que cultivan a mansalva en Pradejón (con todos los respetos) y que vienen en bandejitas con film transparente en el supermercado. ¿Qué hay de malo en poner ‘Arroz con setas’? Con la comida, ni se juega, ni se miente.

Risotto de hongos
Mejor si pusiera “Arroz con setas”. Más simple, la verdad

Lo decimos porque el arroz, mirando siempre de reojo al ajustado precio del menú, tiene buen sabor, y se deja comer; la nata y el aceite sobrante dejan cierto poso, tanto en el fondo del plato como en el estómago del comensal de cara a la digestión, pero seamos sinceros, no es una catástrofe de arroz.

Laura opta por una lasagna de bonito. Al menos la pasta de la lasagna es casera. El relleno no proviene de un bonito recién traído del puerto de Bermeo, sino más bien todo lo contrario, pero el plato de pasta es correcto, sin sobresaltos, ni para bien, ni para mal.

Vamos con mi codo pequeño preferido, con el codillo de cerdo asado que pido de segundo platoEs una pieza no demasiado grande si lo comparamos con otros codillos que hemos solido comer por ahí, pero para ser plato de un menú de 11,80 €, es más que suficiente, es una buena ración. Patadas congeladas pero carne de cerdo con buen sabor. Está en su punto, la pieza de deshuesa casi con la mirada y la carne sale sola. ¡Me encanta el codillo asado!

Codillo asado con patatas fritas
Rico codillo, fácilmente “deshuesable”

El segundo de Laura iba a ser un pollo asado con patatas fritas, del que comería también nuestra pequeña piratilla. Éste fue uno de los platos que falló, pero la camarera, ante nuestra cara de contradicción, se apresuró a preguntar en cocina si a cambio, nos podían poner unas pechugas de pollo a la plancha. Detalle muy amable, que hizo que la peque comiera formal este sencillo e infalible plato antes de embarcar rumbo al Caribe en pos de nuevos asaltos y abordajes. Fallar con unas pechugas de pollo a la plancha sería delito.

Saciados de platos principales, para nuestra sorpresa, algunos de los postres que incluye el menú son caseros. Nos arriesgamos con el arroz con leche y con las natillas caseras. Nada paranormalmente bueno, pero son postres dignos, y caseros, lo cual se agradece.

Dónde comer bien en Ballonti
Canela a tutiplén, pero natillas caseras

Tomamos dos cafés, malos hasta con 43 cubitos del mejor hielo del Perito Moreno, y pedimos la cuenta, shopping must go on. La “Dolorosa” no depara sorpresa alguna, tal y como debe ser en un sitio así.

Restaurante para comer con niños en Ballonti

Resumiendo, el menú de fin de semana que ofrece la Bodega Ballonti es una opción normalita para comer en el Centro Comercial Ballonti. Es un menú que intenta, sin demasiado éxito, ir más allá del tradicional sota, caballo y rey de este tipo de menús, destacando la amplia variedad de platos, la buena y rápida atención, y su buena ubicación, al lado del txiki-park. Bueno, en realidad todos los servicios de restauración de la primera planta están más o menos al lado de la zona de juegos infantiles.

Txiki-park en Ballonti con niños
Justo al lado de todos los bares y restaurantes

Seamos consecuentes y no pidamos milagros a este menú, pero tampoco es un menú para echarse a llorar. En otro sitio, y entre semana, es probable que rondaría los 10 €, pero suponemos que el impuesto revolucionario de estar en un centro comercial, cuesta pagarlo; de ahí que se le pida una pequeña contribución al hambriento comensal que deambula por la primera planta buscando desesperadamente dónde comer con niños en Ballonti.

Por 11,80 € que vale el menú fin de semana, puede ser una opción aceptable para comer algo más tranquilo y alejar nuestro cuerpo y mente de los peligros del fast food maligno al que parecen habernos acostumbrado estos centros del consumismo compulsivo que tendemos a visitar los humanos.

Barra de la Bodega Ballonti
Érase una vez un selfie con el rostro tapado

Lo dicho, no vayas en busca de grandes restaurantes en el Centro Comercial Ballonti, y mucho menos con altas expectativas y exigencias gastronómicas. Para eso, coges el coche y te vas al Kai-alde de Santurtzi, que no queda lejos. Limítate a subir por las escaleras mecánicas, elegir bien tus platos y saciar tu hambre con una comida de menú normal, sin rascarte demasiado el bolsillo, sentado mientras tus niños disfrutan del txiki-park y tripulan la nave pirata hacia la deriva. Ah, y pide vino crianza, a temperatura ambiente. Lo decimos por el bien de tu estómago; y por el de tu paladar; qué leches, por tu bien en general.

Ilusión gastronómica
¿Te has ilusionado alguna vez ante una comida?

¿Tú también eres de los que buscan alternativas al American Way of Food en los centros comerciales? ¿Alguna recomendación precisa, aparte de huir despavorido, a la hora de encontrar alternativas culinarias en estos grandes espacios? Ayúdanos y cuéntanos cuál ha sido tu mejor y tu peor experiencia gastronómica en restaurantes de centros comerciales.

Valoración @Lonifasiko: 2,9/5

Información práctica:

  • Dirección: Carlos VII Hiribidea 97 – 48920 Portugalete (Bizkaia)
    • Está situado en el local A11 de la primera planta del Centro Comercial Ballonti, junto al conocido local “100 Montaditos”.
  • Teléfono: (+34) 94 496 07 60
  • Los fines de semana suele estar bastante lleno. Se aconseja ir a comer pronto o esperar al segundo turno, con el riesgo de que puedan faltar algunos platos.
  • Además del menú, Bodega Ballonti ofrece bocadillos, raciones y platos combinados en mesa. También disponen de pintxos en la zona de barra y parte interior del local.
  • Hay un txiki-park gratuito y área infantil justo enfrente del restaurante, accesible desde todos los restaurantes de la primera planta.
  • Aparcamiento. El Centro Comercial Ballonti cuenta con un gran aparcamiento subterráneo.
  • Gastroexperiencia disfrutada en Noviembre del 2015.
  • El menú fin de semana de la Bodega Ballonti cuesta 11,8 € por persona. Suponemos que entre semana, quizás sea algo más económico.
  • Se puede pagar con tarjeta. Se paga en barra.
  • Mapa con la ubicación del bar-restaurante Bodega Ballonti

On egin!

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