Cremoso de queso de Cameros

La Vieja Bodega, un referente gastronómico en La Rioja Alta

La Vieja Bodega, un restaurante de Casalarreina clásico donde los haya, un local que lleva muchos años siendo el abanderado gastronómico de dicho pueblo situado en La Rioja Alta, un referente de la zona que sigue manteniendo un nivel gastronómico destacable.

Nuestra relación con este restaurante ha sido de ‘amor-olvido’. No decimos de ‘amor-odio’, porque creo que nunca hemos tenido una mala experiencia en este restaurante, pero sí es verdad, que lo teníamos etiquetado como ‘prohibitivo’ a nivel de precio, más si lo comparamos con las innumerables opciones gastronómicas que ofrece La Rioja a nivel de relación calidad-precio. Quizás por ello, este restaurante había caído en nuestro olvido gastronómico, pero Miguel no cumple todos los días 35 castañas, y eso merece una celebración, ¿no? Yes, of course!

Entrada principal del restaurante La Vieja Bodega

Entrada principal del restaurante La Vieja Bodega

Nos encantan los restaurantes ambientados en enormes caserones, con grandes espacios y con mucha altura. Podríamos pensar que La Vieja Bodega tiene un aire a muchos restaurantes de Euskadi que son en su esencia históricos caseríos rehabilitados y decorados con mucho gusto, pero hay una gran diferencia, y una de las claves nos las da su nombre. Así es, el edificio sobre el que se asienta el restaurante es en origen una vieja bodega del siglo XVII, que ha pasado por dos remodelaciones importantes, la última tras un incendio hace más de una década, pero siempre respetando la arquitectura original.

Comedor principal de La Vieja Bodega

Comedor principal de La Vieja Bodega

Son este tipo de espacios los que hacen que tus primeros pasos nada más entrar al local, se conviertan en una grata experiencia, con tus ojos haciendo un primer barrido sensorial de todo lo que alcanzan a ver.

Detalles interiores del comedor principal

Detalles interiores del comedor principal

Nos atienden amablemente y nos conducen a través del elegante y espacioso comedor principal a la mesa que teníamos previamente reservada. Exquisita disposición de mesa, ¡qué gusto sentarse aquí!

Puesta en escena de una mesa en La Vieja Bodega

Puesta en escena de una mesa en La Vieja Bodega

Nos traen la carta, creada con gusto y esmero. La carta gastronómica es completa, con multitud de tentadores entrantes, separados en fríos y calientes, y con unos segundos platos donde la carne tiene un papel estelar, con no demasiadas opciones de pescado, como era de esperar.

Mesa y carta de La Vieja Bodega

Mesa y carta de La Vieja Bodega

La carta de vinos…¡espectacular! Sí, somos conscientes de que estamos sentados en una ‘vieja bodega’, pero es que las referencias de la carta, de todas las regiones inimaginables, son tantas, que la elección del vino se antoja complicada, pero agradable al mismo tiempo, ¡hay tantas opciones! Optamos por vino tinto de Rioja Alavesa, por un crianza Sierra Cantabria Cuvée Especial, cosecha del 2010. Conocemos el crianza de este vino, nos gusta, pero dada la ocasión, queremos explorar algo más especial, sin que el precio se nos vaya de la manos. Un tinto con el habitual carácter de los vinos de Rioja Alavesa, pero con un cuerpo muy logrado y con un gusto muy evocador, es un vino especial. La botella vale en el restaurante cerca de 20 €. Tras pedir los platos y el vino, se nos trae un poco de aceite de oliva virgen para degustar. Oro líquido y oro negro de Rioja Alavesa, exquisita combinación para ir abriendo boca.

Sierra Cantabria Cuvée Especial Cosecha 2010

Sierra Cantabria Cuvée Especial Cosecha 2010

Nos sirven en formato individual un aperitivo de la casa, compuesto por una vichisua con con crema de espárragos, crema de foie y almendras. Miguel no es muy amigo de las cremas ni de los espárragos, no puede juzgar este aperitivo, pero a Laura le encanta la combinación de sabores, y el toque crujiente de las almendras.

Aperitivo a base de Vichisua

Aperitivo de Vichisua

Como primer plato, nos llama la atención el Cremoso de queso, un plato cuyo ingrediente principal es una suave crema de queso de Cameros, acompañada de anchoas de Santoña, uvas rojas y texturas de tomate. Para que no lleva a nadie al despiste, es un entrante frío, y si bien está rica, es un entrante consistente, y frío, tiene el riesgo de que la crema de queso puede llegar a empalagar. Los ingredientes adicionales engalanan muy bien, pero se quedan cortos con tanto queso. Incluso para compartir entre dos, en nuestra humilde opinión, algo menos de cantidad, y menos precio, sería suficiente, ideal.

Cremoso de queso de Cameros

Cremoso de queso de Cameros

Probado el entrante frío, vamos con un entrante caliente: Arroz cremoso, de pulpo y calamar con velo de azafrán. Un fino velo de azafrán, amarillo por supuesto, cubre y da color al plato. Está riquísimo, y hace de antesala y guardián del tesoro que esconde debajo. No hay nada mejor que descubrir tesoros, especialmente gastronómicos, por lo que el siguiente paso es levantar ese velo y deslizar el tenedor en un arroz cremoso, meloso, con algún tropiezo marino y un toque perfecto con sabor a mar. Espectacular. Al estar caliente, no empalaga tanto, es más, es un entrante que se come muy a gusto.

Arroz cremoso de pulpo y calamar con velo de azafrán

Arroz cremoso de pulpo y calamar con velo de azafrán

Con los segundos platos había bastantes dudas. Laura, ante la no muy variada oferta de pescados, opta por pedir otro entrante: Pisto riojano, con láminas de bacalao y salsa de pimientos choriceros. Presentación impecable, no parece un plato muy consistente, pero engaña. La combinación de verduritas de la huerta riojana con las láminas de bacalao es una apuesta segura, de las que triunfa al mezclarse y deshacerse en la boda. La salsa de choriceros, otro guiño riojano que le da todavía más alegría al plato.

Pisto riojano con láminas de bacalao

Pisto riojano con láminas de bacalao

Había dudas con el plato de carne a elegir, cochinillo y rabo son unas opciones sumamente interesantes en La Vieja Bodega. Tras preguntar por estos platos al maitrè, nos aconseja probar el Rabo estofado y deshuesado, con salsa de foie y guiso de setas. Somos de los que normalmente nos dejamos aconsejar, y somos unos firmes convencidos de que hay que dejarse llevar por la sabiduría de la gente de la casa, ya que son ellos los primeros interesados en darte lo mejor de lo mejor que tienen.

Rabo estofado y deshuesado, con salsa de foie y guiso de setas

Rabo estofado y deshuesado, con salsa de foie y guiso de setas

Acierto total. Rabo perfectamente deshuesado, con un bloque de carne generoso, muy bien cocinado y sabroso, en su punto, de romperse sólo con el tenedor. El guiso de setas y verduritas es un acompañamiento perfecto, y la crema de foie del fondo del plato representa la base de gula que necesita el plato. Sí, este plato, si te queda todavía algo del crujiente bollo de pan que sirven, es un auténtico peligro.

Pan y aceite de oliva

Pan y aceite de oliva, compañeros inseparables

Con el postre, nos llama la atención ver que La Vieja Bodega tiene presencia en la red social Foursquare, de la que somos usuarios activos. Es más, tienen una promoción en dicha red en la que si tras hacer check-in en el restaurante mediante Foursquare, dejas un tip o consejo con tu experiencia al comer allí, te invitan al postre. Se lo preguntamos a la camarera, que se sorprende y se ve que no tiene mucha idea de ello, pero tras preguntar en el interior, nos dicen que tienen activa la promoción y que por tanto, si dejamos un tip, el postre será gratis. Animados por esta buena iniciativa 2.0, pedimos un postre ligero: Infusión de frutos rojos con helado de queso. Ligero, con un helado muy conseguido, y con el contraste perfecto del punto ácido de la infusión de frutos rojos, ideal para compartir y acabar esta magnífica gastroexperiencia.

Infusión de frutos rojos con helado de queso

Infusión de frutos rojos con helado de queso

Dos cafés solos animan a seguir la tertulia en la mesa, que en un sitio así, con una buena copa en la mano, podría alargarse, sin problemas, durante horas y horas. Da igual el comedor del restaurante en el que estés, porque todos, sin excepción, invitan al relax y al disfrute de los sentidos. Los detalles están muy cuidados a lo largo y ancho de cada uno de ellos, y disfrutar y celebrar una ocasión especial en un comedor privado, tiene que ser una gran experiencia, estamos convencidos.

Detalles y mesa de otros comedores del restaurante

Detalles y mesa de otros comedores del restaurante

El tour por el restaurante termina con la visita al precioso jardín que tiene fuera el restaurante, al que suponemos que se podrá salir en verano a tomar el café y la copa, y donde los niños pueden jugar tranquilamente en un espacio verde y colorido. Incluso tienen un pequeño ‘parque’ de niños en una esquina, muy pequeño pero menos es nada.

Jardines exteriores del Restaurante La Vieja Bodega
Jardines exteriores del Restaurante La Vieja Bodega

Llega la hora de pagar ‘La Dolorosa’, en la que efectivamente no incluyen el postre, ¡bien! La cifra es considerable, elevada, 90 € incluyendo todo lo aquí mostrado, con dos entrantes, dos platos principales y un buen vino. Ya dejábamos entrever que es un restaurante de nivel, por lo que no es un restaurante barato. Los cafés y el pan nos parecen excesivamente caros, el resto de platos están en la línea de precios que marca la carta.

Eso sí, ¡al César a La Vieja Bodega lo que es del César de La Vieja Bodega! El sitio es fantástico, uno de los restaurantes más bonitos, espacioso y agradables en los que hemos estado, la atención es correcta, y la comida, creemos que pidas lo que pidas, está de cine. ¿Caro? Depende del prisma con el que se mire. No es barato no, pero nosotros podemos decir que la ocasión, y la correspondiente gastroexperiencia, con gran protagonismo para el sitio y la ambientación, mereció mucho la pena. Por ello, a pesar de que la cifra pudiera asustarnos inicialmente, pagamos con total conformidad, la experiencia lo mereció. No es un sitio para ir a menudo, pero sí para ir en ocasiones especiales, porque estamos ante un sitio muy especial, en una vieja bodega del siglo XVII reconvertida en una ilustre referencia gastronómica de La Rioja Alta, y eso, tiene un gran mérito y valor.

Valoración @Lonifasiko: 4,7/5

Información práctica:

  • Página web
  • Dirección: Avenida de La Rioja 17, 26230 Casalarreina (La Rioja)
  • Localización del Restaurante La Vieja Bodega en Google Maps
  • Teléfono: (0034) 941 32 42 54
  • Conviene reservar mesa en fines de semana y festivos.
  • Muy amplia carta de vinos.
  • Precio: 90€ todo lo aquí mostrado (postre gratis por promoción en Foursquare)
  • Gastroexperiencia vivida en Abril del 2014.
  • Se puede pagar con tarjeta
  • El restaurante dispone de parking propio y una bonita zona de jardines con un pequeño ‘parque’ para niños.
  • Se celebran banquetes de bodas y otro tipo de eventos.

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