Postales, un souvenir típico de viaje

11 artículos de regalo y souvenirs típicos de los viajes

Normalmente, cuando un viaje o unas vacaciones tocan a su fin, es tal la cantidad de emociones, recuerdos, sentimientos y momentos, que no somos capaz de procesarlos adecuadamente. Los días y semanas siguientes de la vuelta, la mente no para de procesar y digerir esos momentos, buenos y malos, que has vivido durante esa larga escapada o el último viaje con los niños. Esas notas que se quedan almacenadas en nuestra mente, junto con el repaso esporádico de fotografías que se hayan podido tomar, son los ingredientes principales para que el subconsciente, al cabo de un tiempo, vuelva a viajar a ese destino y pueda revivir ese cúmulo de experiencias tan potentes, liberando sonrisas y endorfinas viajeras por doquier. ¿Recuerdas tú con nitidez los detalles de aquel gran viaje o necesitas apoyarte en fotografías o en algún otro tipo de elemento, físico y material, tangible, que te teletransporte súbitamente a aquel lugar?

Gorro de hojas de palmera, comprado en una playa de la República Dominicana

Gorro de hojas de palmera, comprado en una playa de la República Dominicana

Partiendo de que el poder combinado de las fotografías y de la mente humana es una ‘bomba viajera’ con una capacidad imbatible para viajar en el tiempo, hoy nos hemos propuesto hacer una divertida lista, 100 % subjetiva como siempre, con los 11 artículos más típicos que se suelen traer como regalo, recuerdo o souvenir de un viaje, ya sea para disfrute particular o como regalo para otras personas. Algunos son útiles, otros inservibles y totalmente innecesarios; unos perduran en el tiempo, otros son volátiles. Sea cual sea su naturaleza, aquí va nuestra particular propuesta:

  • Ropa y complementos. Ha sido ver ese vestido playero tan ‘mono’ que llevaba esa morena en la playa, y no poder evitar recorrerte las tiendas de la isla de Capri en busca de uno igual. Lo mismo con los cientos de elegantes camisas que inundan los escaparates de Milán, difícil resistirse al shopping y a la moda italiana. Caprichos aparte, ¿a quién no le ha pasado lo de olvidarse meter en la maleta alguna prenda básica, que te has visto obligado a comprar en destino? O que durante el viaje, tus viejas chancletas digan ‘basta!’ o se te rasgue el bañador por sobrepeso un enganchón con alguna roca de aquellas piscinas naturales en Pirineos. Por no hablar de ese chal que te tuviste que comprar para cubrir tus hombros y escote al entrar en una basílica de Roma o ese destino en el que sólo llueve un día al año, y llovió justo ese día que tú lo visitaste, viéndote obligado a comprar ese paraguas tan psicodélico…y tan turístico.

 Llevando esto al extremos, hay gente que incluso decide irse con una maleta vieja,  con lo puesto, y aprovechando que el nivel de vida y los precios de las cosas en  destino, son infinitamente menores, no duda en comprarse una maleta y en traerla  llena de ropa y otras mil y un historias. No lo hemos hecho, pero hemos oido que lo  hace mucha gente que viaja a China, de donde traerse una chaqueta The North  Face, apta para hacer senderismo extremo en el Himalaya pero 170 % imitación, es  casi deporte nacional, al menos en Euskadi.

  • Postales. Aquel día en el que visitabas la principal atracción natural de aquel país, llovía a cantaros, y no pudiste sacar la réflex, mira que tienes mala suerte. Para ayudar con el gris panorama, el móvil se quedó sin batería. Estás pensando en lo que te dirá tu mejor amigo cuando te encuentres con él a la vuelta del viaje: ‘¿En serio que no pudiste sacar una foto allí? Qué pena, porque es el mejor sitio blablabla…‘. Para tales dramas viajeros, siempre hay remedio, y más hoy en día, con la infinita posibilidad de buscar en Internet fotos de un lugar concreto. Pero si queremos llevarnos fotos de recuerdo, también tenemos el método tradicional de ir a un estanco, un quiosco o una tienda de souvenirs, y buscar esas estructuras metálicas plagadas de postales. No te canses de dar vueltas hasta que des con la postal que buscas, y no te entretengas mucho tiempo con ese tipo de postales de macizorros y buenorras que sexualizan, la mayoría de las veces sin ningún sentido, un destino turístico, que nos conocemos :).

    Postales, un souvenir típico de viaje

    Postales, un souvenir típico de viaje, aunque cada vez menos usado

  • Objetos de artesanía. ¿En qué destino turístico no hay algún tipo de mercado de artesanía local, sea oficial o no oficial? Ya sea una imagen afroamericana para decorar la casa, una cajita de madera local para guardar pendientes que le quieres regalar a tu hermana, o una figura de animal que te ha hecho gracia, y por la que has tenido que regatear durante trece minutos, bien merecen un sitio en tu maleta de vuelta.

    Piezas de artesanía: figuras, pendientes, cofres, etc.

    Piezas de artesanía: figuras, pendientes, cofres, etc.

  • Mapas, tarjetas y folletos con información práctica. Ese mapa que nos dieron en la oficina de turismo de Innsbruck vino de vuelta en la maleta, hecho unos zorros tras tres días de intenso manoseo y bolsilleo, pero queríamos guardarlo para saber cuál era la calle en la que estaba aquel…aquel sitio que nunca volvimos a mirar en el mapa, ya que lo abandonamos en el fondo de un cajón, desastre. Entra dentro de este tipo de recuerdos aquel papelote con los horarios de apertura de la catedral de la Almudena, al igual que la tarjeta de visita de aquel restaurante, o el curioso billete de transporte público en aquella escapada en pareja.
  • Bebidas (habitualmente alcohólicas). No queremos promocionar desde aquí que los lectores se apunten al drinking, pero un recurso muy socorrido a la hora de traer un detallito a alguien de un viaje, puede ser una botella de vino de esa región que tanto te ha gustado, o una bebida alcohólica de altísima graduación, para machotes. Hombre, siempre puedes traer un refresco o una cerveza que te haya hecho gracia, pero normalmente, el vino y los licores se llevan la palma en estos casos. Por ejemplo, visitar la República Dominicana y traer una botella de ron comprada en un auténtico supermercado de Samaná, a precio local, o una botella de tequila mexicano. Luego puede que te cueste 7 años terminarla, o que sólo la abras en Navidades con tu cuñado, pero el recuerdo del viaje, está ahí, en cada sorbito. En cuanto a vinos, aparte de nuestra habitual cata de vinos locales, cuando alguno nos gusta mucho, merodeamos tiendas gourmets o batimos la sección de vinos de las tiendas tax-free del aeropuerto de turno. La chica encargada de la zona de vinos de este tipo de tiendas tiembla cuando ve acercarse a Miguel con una botella en la mano, uno de sus grandes pasatiempos en las esperas de los aeropuertos. Es probable que pronto veáis su foto en algún cartel, junto con el texto de ‘Enoturista non grato‘.

    Vino y bebidas alcohólicas, un regalo bastante típico

    Vino y bebidas alcohólicas, un regalo bastante típico

  • Electrónica de consumo y gadgets. Hubo un tiempo en el que era típico, por económico, traer artículos de electrónica de Andorra o de Canarias: cámaras de fotos, smartphones, altavoces, DVDs, radio-CDs, etc. Lo mismo dicen de cuando viajas a países como Japón, donde si allí no encuentras lo último de lo último en electrónica, es que todavía no existe. ¿Quién no ha oído hablar de ese colega que se compró, sin necesidad alguna, un ‘iLoQueSea’ en la típica tienda de Apple en la Gran Manzana? ‘Es que al cambio salía tirado de precio‘.
  • Gastronomía autóctona. Traerte un poco de auténtico mojo picón canario, esa pasta italiana que nunca has visto en esa tienda gourmet tan cara de la esquina de tu barrio, o comprar el auténtico pimentón de la Vera, entre otras mil y un opciones foodie. Los artículos gastronómicos, aparte de sabrosos, son recuerdos tangibles muy recurridos, y es que es difícil que fallen. Puede que no lo sepas preparar igual de bien que te lo prepararon en aquel restaurante tan romántico, pero una vez consumes ese producto, en buena compañía, te ‘gastrotransporta’ a ese lugar, lo que normalmente evoca agradables recuerdos, volátiles, pero recuerdos.

    Productos gastronómicos autóctonos de un lugar

    Productos gastronómicos autóctonos de un lugar

  • Dinero (monedas y billetes). Si durante tu viaje, te has visto obligado a utilizar una divisa diferente a la tuya habitual, es probable que a la vuelta, siempre te quede algo de calderilla para gastar. Una opción es gastártela en postales, chicles u otros artículos extremadamente innecesarios, y otra alternativa, que mucha gente elige, es la de traerse de vuelta esas monedas tan curiosas que has utilizado durante el viaje. Oye, nunca se sabe, igual ese país acaba entrando en el euro, o se independiza, y dentro de 77 años, tu nieto puede subastarlas en la red como objeto preciado de coleccionista, y sacarse una pasta gansa para sus juergas.
  • Artículos de deporte. Todavía nos acordamos, amargamente, de las vueltas de última hora que tuvimos que dar por la zona centro de San José, en busca de una camiseta de la selección de fútbol de Costa Rica, artículo que finalmente no encontramos. Pero hemos vuelto de otros destinos con camisetas oficiales, y también nos han traído de regalo el polo de los All Blacks de Nueva Zelanda o la bufanda oficial de los Springboks, directamente desde Sudáfrica. Y si algún día visitamos EEUU, no nos importaría traernos una gorra de los Lakers o una pelota de baseball, a poder ser, firmada :).

    Bufanda, camisetas y otros accesorios de deportes autóctonos

    Bufandas, camisetas y otros accesorios de deportes autóctonos

  • Merchandising turístico básico. Nos referimos a imanes, pins, pegatinas, llaveros, tazas, dedales y similares. ¿Qué fue de aquellas pobres neveras en las que poníamos todo tipo de imanes? Hay gente que sigue coleccionando este tipo de artículos, y que no puede dejar de traer alguno de cada viaje que realiza, porque ese hueco vacío de la nevera, y su alma de coleccionista vintage, se lo piden. Quien dice imanes, dice pins que nunca te pondrás en una camisa, pegatinas que luego te dará vergüenza pegar en una carpeta, y otros pequeños artículos con inscripciones típicas como ‘I love Andalucía‘, hiper-mega-ultra cool.
  • Peluches y/o juguetes para niños. Eres neopadre y te da cargo de conciencia haber dejado a tu hija con los abuelos o que tu hija te vea poco el pelo por tus viajes de trabajo, por lo que optas por comprarle una mochila de Peppa Pig o un peluche de Disney en la típica tienda oportunista de niños del aeropuerto (menudo business…), cinco minutos antes de embarcar. Se suele hacer, pero este tipo de regalos, aunque vayan con todo el cariño del mundo, no dejan de ser artificiales, por lo que si se puede optar por regalar un juego, didáctico y entretenido,  un puzzle por ejemplo, con cierto motivo viajero, mejor que mejor.

    Juguetes didácticos, recuerdo de viaje ideal para niños

    Juguetes didácticos, recuerdo de viaje ideal para niños

Seguro que nos dejamos por el camino muchas opciones, opciones que espero nos recordéis vosotros a través de los comentarios, queremos conocer qué tipo de recuerdos o souvenirs os habéis traído alguna vez de vuestros viajes y escapadas. ¿Qué es lo típico que soléis traer, tenéis alguna costumbre ‘fija’? ¿Y lo más raro que habéis traído para sorprender a alguien, o que os lo hayan pedido expresamente?

SaludoX!

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4 pensamientos sobre “11 artículos de regalo y souvenirs típicos de los viajes”

  1. Je, je, muy buen post!
    Por mi parte, con los años he ido descubriendo que las cosas que más me apetece traerme son objetos cotidianos, utensilios para la cosa o personales pero que también se utilizan allí donde he estado. Esto no es posible en todos los países, pero sí en algunos: abrebotellas que consisten en un palo con un clavo o dos de cabeza ancha (con eso se engancha la chapa y se levanta!), la bolsa de tela que utilizan para la compra las señoras en India del Sur (amarillo fuerte con la diosa Lakhsmi estampada, un poco cantosa, pero un día la llevaba en un paseo por Lavapiés y todos los indios me miraban, ja, ja)… algunas amistades a las que suelo traer regalos coinciden en este gusto, así que genial. Son objetos baratos, además, y sobre todo creo que personales u originales.
    Por otro lado, ya intento evitar comprar cosas de “adorno”, aunque de vez en cuando caigo: un cuenco de cerámica, una estatuilla de no sé qué, una máscara para la pared… pero intento evitarlo porque la casa se va llenando, y no se va a cambiar (la casa) así como así, o nunca!
    Desde luego los bolsos, pendientes y pañuelos es socorrido y me encantan.
    También he reducido el número de personas “a regalar”, tanto por motivos económicos como sobre todo porque con el tiempo te das cuenta que no lo valoran como tú, bien porque el destino en el que has estado les queda muy lejos de lo que les puede atraer, bien porque ya se han acostumbrado a tus viajes, y no emociona igual que las primeras veces.
    Uf, siento el rollo!! con el tiempo acabaré escribiendo un post yo también de esto, ja, ja!! 😀
    Un abrazo!
    Alicia

    1. Hola Alicia! Muy buenos esos ejemplos de regalos y recuerdos que comentas, ya que aparte de recordarte al lugar, son detalles útiles, que los utilizas en algunos casos a diario. Ess enfoque es infinitamente mejor que otras tonterías innecesarias que terminamos regalando sin ton ni son o amontonando en el fondo de un cajón o en el trastero, porque al cabo del tiempo, pueden llegar a cansar. Eso sí, que no falte nunca un recuerdo gastronómico o un vino de la región visitada, y como dices, a las personas que de verdad lo valoran y te aprecian, incluso algo para compartir con ellos, y así matas dos pájaros de un tiro. Ah, y de rollo nada, estos son los comentarios que molan, a ver cuando te vemos con esa bolsa de la compra amarilla :). Un abrazo!

    1. Coincidimos contigo María, es difícil resistirse a la tentación y venir de vacío de alguna escapada o viaje. Eso sí, nosotros últimamente, optamos por traernos recuerdos en formato gastronómico o en forma de vino, buscando luego un buen momento para compartirlo y degustarlo acordándonos de buenos momentos. Gracias por tu comentario y a seguir viajando para poder traer más recuerdos, saludoX!

¡Enhorabuena por llegar hasta el final! Seguro que tienes algo que compartir, aportar o preguntar, ¿a que sí? Déjanos un comentario, ¡es gratis y puede ser de gran ayuda para otros!