Ensalada templada de txipis plancha

Gastroexperiencia mejorable en el Restaurante Asador Telesforo de Zarautz

En ocasiones, en ciertos sitios que visitamos, decidir en qué sitio nos sentamos a comer supone un quebradero de cabeza, en el más amplio sentido de la frase. Puede ocurrir que no haya mucha opción y que las que haya, no nos convenzan; o todo lo contrario, puede haber una amplia oferta de restaurantes, en apariencia con buena pinta todos, y el problema sea que no nos acabamos de decidir en cuál saciar nuestro apetito.

‘Afortunadamente’, vivir esta segunda problemática es bastante habitual en nuestro territorio, porque la gastronomía en Euskadi, como todos sabéis, es un arte y una ciencia que gusta, y que se cuida y mima, forma parte de la cultura. Tal es así que por ejemplo ir a pasar el día y comer en Zarautz (Zarauz en castellano), que es un planazo, puede derivar en la difícil elección de un restaurante donde comer, porque por regla general, se come bien muy bien en muchos restaurantes de Zarautz. Tenemos la suerte de conocer bastantes restaurantes existentes en esta pequeña meca moderna del surf, pero teníamos ganas de conocer, una deuda pendiente con el Restaurante Asador Telesforo, del que habíamos oído hablar, muy bien, en diferentes foros. Elegido el sitio de hoy, ¿pasamos dentro?

Entrada al restaurante asador Telesforo

Entrada al restaurante Asador Telesforo Erretegia de Zarautz

Acudimos un domingo de Febrero del 2014 a comer, previa reserva, y a pesar de la crisis, comprobamos al sentarnos que no quedaba ninguna mesa libre. De hecho, a pesar de que avisamos por teléfono que íbamos en familia, con una sillita de niña, nos pusieron en una mesa que estaba en el centro de uno de los dos comedores de los que dispone el restaurante, un poco ‘en medio de todo’, en un local que tiene mucho ‘meneo’ y trasiego de gente y camareras.

Comedor principal del restaurante asador Telesforo

Comedor principal del restaurante asador Telesforo

Sinceramente, nuestra mesa estaba un poco ‘de pegote’. Teníamos espacio, de sobra, para dejar la sillita y estar cómodos los dos, pero con dicha disposición de mesas, el comedor daba sensación de estar algo sobrecargado, especialmente en hora punta.

Tras subir con la sillita las tres escaleras existentes en la entrada exterior, que tiene una incómoda columna en medio cuyo fin que no acabamos de entender, nos atienden rápida y amablemente en un recibidor. Desde allí nos acompañan al comedor de la izquierda, situado a ras de la entrada, mientras que vemos que hay otro comedor a la derecha al que se accede tras subir un par de escalones. Entre los dos comedores, el de la izquierda es quizás algo más grande que el otro, donde hay una pequeña barra, están los servicios, y el acceso a la cocina. El trasiego por tanto desde esa zona derecha hacia la entrada y el comedor de la izquierda es importante.

Entrada y comedor derecho del restaurante asador Telesforo

Entrada y comedor derecho del restaurante asador Telesforo

Telesforo Erretegia (‘Asador’ en euskera) es un restaurante donde se trabaja con mimo el concepto de la Cocina Vasca tradicional, basada en materia prima de primera, con especialidad en carnes y pescados a la parrilla. Íbamos con ese concepto e idea gastronómica en mente, y esto se refleja en la carta, donde las opciones gastronómicas son numerosas, y la propuesta de platos, tanto a nivel de entrantes, primeros y segundos., muy apetecible En la mayoría de los casos, platos sencillos sin mucha complicación, basados en buen producto. A nivel de pescados, aparte de las opciones de carta, la camarera nos ‘canta’ en la mesa qué pescados a la parrilla tienen, según precio mercado. En casi todos los casos, pescados para compartir entre dos personas, de cerca de un kilo de peso aproximadamente. Es por ello que le preguntamos por el precio/kilo de estos pescados, a lo que nos contesta que entre 30-40 €. Parecen tonterías, pero son cosas que creemos son importantes, y que por tanto, el comensal ha de preguntar sin miedo ni prejuicio, estamos en nuestro derecho.

Mientras nos decidimos por los entrantes y pescado principal, para ir ‘calentando’ motores, vamos pidiendo algo de bebida. Estando en la zona en la que estamos, y a pesar de ser un domingo bastante desapacible, si vamos a comer pescado a la parrilla, ¿por qué no acompañar la gastroexperiencia con un txakoli de Getaria? Además, atendiendo a las explicaciones de la camarera principal sobre los dos txakolis que tienen, nos decantamos por el txakoli menos conocido, why not? Hay que probar cosas nuevas, no fear!

Gañeta, Getariako txakolina, txakoli de Getaria

Gañeta, Getariako txakolina, txakoli de Getaria

¡Buena elección! Txakoli seco, con un final incluso más ácido y potente que otros txakolis, pero nos gusta, mucho.

Cuando íbamos a decantarnos ya por pedir dos entrantes suaves para compartir, vemos un plato que sacan en la mesa de al lado. Miradas cómplices que dicen ‘Tiene buena pinta, ¿te parece que cambiemos de elección a última hora?‘. Dicho y hecho, nos va el ‘riesgo’ gastronómico, por lo que decididamente nos decantamos por una ensalada templada de txipis a la plancha, para compartir de primero, seguido de lubina a la parrilla. El menú promete.

Apenas tardan en servir la ensalada, un enorme plato que al igual que en la mesa de al lado, tiene una pinta estupenda. Lechuga tradicional (cosa que muchos restaurantes han olvidado), base de patata cocida, tomate, huevo cocido, y por supuesto, los ‘reyes’ del plato, txipis o chipirones a la plancha, abundantes, y acertadamente salteados con un poco de cebolla pochada.

Ensalada templada de txipis plancha

Ensalada templada de txipis plancha

Sencilla pero soberbia ensalada, y muy abundante, ya que da para dos platos pequeños para cada uno, en serio. Un entrante de los que da gusto volverse a servir un segundo plato, un plato cuyos restos y mejunge exige ser rebañado hasta límites insospechados. Diez euros vale este plato, magnifique!

El txakoli va bajando con tan buen entrante, pero hay que dejar algo para disfrutarlo con el plato fuerte de la jornada, una señora lubina a la parrilla.

Lubina a la parrilla

Lubina a la parrilla, mejor pinta y apariencia que sabor

Aquellos que comen con los ojos, y los que no, hubieran alucinado cuando traen el plato. La frase de ‘Nos vamos a poner tibios, ¡qué buena pinta!‘ retumba en los dos cerebros allí presentes, ya que Izaro está convenientemente dormida. La lubina lleva el clásico refrito de ajos por encima, algunos de ellos algo quemadillos y con algo de ‘poso aceitero’, pero no le damos importancia. En apariencia, y por el precio que vamos a pagar, estamos convencidos de que es una lubina salvaje en toda regla.

La abundancia de la carne del pescado llena nuestros tenedores y primeros bocados, pero al segundo o tercer bocado, cuando ya se nos ha pasado el ‘subidón’, empezamos los dos a notar cierto ‘deje’ en cada bocado, que acertamos en achacar al limón que han utilizado para…algo. ¿Limón? Sí, esta lubina no necesita un toque de limón, y menos, tanto toque de limón, se han pasado. Es una pena pero ese exceso de limón, que queremos pensar no tenía por fin ocultar nada, mata el sabor de lo que fue, en sus inicios, un sabroso pescado a la parrilla. No está de no comer, de hecho se termina, pero ese excesivo ‘toque limonero’, creemos que sobre el refrito, sobra. Este hecho condiciona el veredicto, ya que salimos con la idea de haber degustado una ‘Lubina al refrito de limón’ que no estaba dentro de nuestros planes.

Tras terminar el plato, amablemente, pero sin tapujos, le hacemos saber nuestro parecer a la camarera principal, que asiente y nos comenta que hará saber en cocina que se les ha ido la mano, mucho, con el limón. Por sus palabras, entendemos que sí suelen darle un toque de limón al pescado. Hay que dar feedback, tanto positivo como negativo, los restaurantes también tienen que darse cuenta de lo que han hecho muy bien, y no tan bien. Todo el mundo tiene derecho a equivocarse alguna vez, nosotros los primeros.

En otro sitio no hubiéramos pedido postre, pero queremos quitarnos ese no tan buen sabor de boca del pescado, que corre el peligro de enturbiar toda la comida, por lo que optamos por algo sencillo y tradicional, unas natillas caseras. La apariencia y la primera cucharada confirman que son caseras. Con un bonito y justo toque de canela, devoramos gustosamente tan rico postre, uno de los preferidos de Miguel.

Natillas caseras en el Asador Telesforo de Zarautz

Natillas caseras. Postre simple, postre delicioso

Dos cafés bien ricos dan por terminada esta nueva gastroexperiencia zarauztarra, en la que sólo queda pagar ‘La Dolorosa‘. No hay sorpresas en la cuenta, todo según lo esperado, incluyendo el precio de una lubina que nos decepcionó.

La review puede parecer desde fuera negativa debido al ‘incidente’ inesperado con la ‘lubina limonera’. Sin embargo, hemos de decir que a pesar de ello, salimos relativamente contentos del Telesforo, tras degustar un entrante sencillo y delicioso, ver que el pescado es de buen género, y un postre casero hecho con cariño, regado todo con un excelente txakoli. ¿Que podía haber sido mejor? ¡Sin duda! Si la lubina llega a estar normal, simplemente sin ese toque a limón, que no queremos saber a cuento de qué venía, hubiera sido una fiesta gastronómica importante. En fin, algunas pocas veces ocurren este tipo de cosas, con las que tampoco hay que juzgar definitivamente a un restaurante; todo lo contrario, es una opinión nuestra, 100% subjetiva, y al contrario de lo que muchos podrían pensar, esto nos da ánimos para volver dentro de un tiempo al asador Telesforo y darle una ‘nueva oportunidad’ a sus pescados a la parrilla.

Sí, el sitio, a pesar de estar algo apretujados, nos gustó, también la atención del personal, cercano y amable. Saben sacar provecho a la tradicionalidad de la cocina vasca, y la relación calidad-precio es otro de los puntos fuertes del asador Telesforo, con especial relevancia en algunos entrantes y primeros platos, que pueden ser una muy buena opción para comer de forma más económica sin pedir pescados ni carnes, que suben siempre la cuenta. Dicho esto, comentar que volveremos a Zarautz, y volveremos a comer en  el Telesforo, hay que sacarse esa espinita, nunca mejor dicho, que tenemos ahí clavada.

Valoración @Lonifasiko: 4/5

Información práctica:

On egin!

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