Restaurante Kai-Alde, la apuesta santurtziarra por la Gran Cocina Vasca

Cuando visitas Santurtzi por primera vez, eres consciente de que estás en uno de los pueblos con más solera y tradición marinera de la margen izquierda vizcaína. Sin embargo, ese status, gastronómicamente hablando, no garantiza absolutamente nada, sino que hay que demostrarlo, también sobre la mesa, engatusando los finos paladares de todos y cada uno de los visitantes que se acercan a comprobarlo. Y ahí es donde los bares y los restaurantes de la localidad santurtziarra, todos y cada uno de ellos, tienen mucho que decir, y que ganar.

Para muestra, un botón, en concreto hoy hablamos del restaurante Kai-Alde, un histórico restaurante muy bien situado en Santurtzi, Santurce en castellano, muy cerca de la transitada y siempre animada zona del puerto, de ahí su nombre, que en euskera significa ‘al lado del puerto’ o ‘zona del puerto’. ¿Alguien deseando pescar y bucear en las creaciones gastronómicas del Restaurante Kai-Alde?

Restaurante Kai-Alde Santurce
Torrija con crema de natilla en el Restaurante Kai-Alde de Santurtzi

Por fuera, a pesar de los carteles que conmemoran el 70 aniversario (1943-2013) del restaurante y listan sus especialidades, es un sitio cuyo nivel puede pasar desapercibido para el visitante. Llama la atención la terraza con 8-10 mesas que tiene a pie de calle, una opción interesante para disfrutar de su gastronomía al aire libre, en época de buen tiempo claro. Tiene la típica parrilla para asar en un extremo de la terraza, esa parrilla tan característica que tienen los restaurantes donde los pescados y carnes a la brasa cobran especial relevancia, buena señal.

Terraza exterior y entrada al Restaurante Kai-Alde de Santurtzi

Terraza exterior y entrada al Restaurante Kai-Alde de Santurtzi

Con ganas de disfrutar de un nuevo momento gastronómico sin igual de la mano de BizkaiaCostaVasca, entramos al restaurante, con paso firme y bastante hambre, dando con una pequeña barra de bar interna que dejamos a mano izquierda. Separado por unos elegantes biombos, pasamos al comedor principal del restaurante Kai-Alde, enteramente pintado en tonos muy suaves, con alguna pintura tradicional que ilustra las raíces vascas y marineras de la villa, y donde llama la atención el mobiliario y la decoración, que si bien es clásica, tiene un toque sobrio y muy elegante.

Decoración clásica pero elegante del comedor principal

Decoración clásica pero elegante del comedor principal

Dicha primera zona del comedor no es muy amplia, tampoco el acceso a los servicios, pero es un espacio bastante recogidito, que está muy bien aprovechado, sin que falte espacio para las no demasiadas mesas que tienen allí cabida.

Comedor principal del Restaurante Kai-Alde de Santurtzi

Comedor principal del Restaurante Kai-Alde de Santurtzi

Tras ese primer vistazo que sirve para entender que la terraza puede jugar un factor determinante para dar cabida a más gente, subimos un pequeño escaloncito, y pasamos a una zona del comedor algo más apartada, un amplio salón rectangular donde han preparado una mesa muy amplia con cabida para 15 personas aproximadamente. Sin duda, este txoko es ideal para estar en un ambiente más íntimo y relajado que en el primer espacio, y la puesta en escena es magnífica, está todo inmaculado.

Puesta es escena impoluta de las mesas del Restaurante Kai-Alde

Puesta es escena impoluta de las mesas del Restaurante Kai-Alde

Por cierto, imposible no quedar pasmado ante la envergadura y elegancia de la gran lámpara central que ilumina este comedor, me recuerda a lámparas de palacios y mansiones de gente de clase alta, mucho nivel.

Impresionante lámpara en una zona del comedor, elegancia clásica

Impresionante lámpara en una zona del comedor, elegancia clásica

Sentados y formalitos, viene a darnos la bienvenida a la mesa (creo que no me equivoco) Joseba Ramos, un joven santurtziarra con largos años de experiencia en el mundo de la hostelería, quien ha cogido hace unos años las riendas del restaurante, dando el relevo a la histórica familia Sesúmaga, que regentó el local durante más de 50 años. Con el único afán de mantener y potenciar con cierta innovación la esencia del restaurante, nos explica el menú que vamos a degustar, donde la apuesta principal es lo que él denomina la Gran Cocina Vasca, con mayúsculas.

Aturullados todavía con el tentador plan gastronómico que nos acaban de cantar, la saliva empieza a correr ya por los paladares más y menos foodies de todos los allí presentes, la gastroexperiencia promete. Y la gastroexperiencia comienza con el cuidadoso y formal reparto del pan, de diferentes tipos, un detalle que siempre se agradece. Tal reparto lo realiza un camarero amable y cordial al cubo, un tipo que nos acompañará fielmente  y cuidará de nosotros, y de nuestros estómagos, durante toda la comida. Tengo la mala fortuna de no recordar su nombre, pero sólo sé que este tipo de personas hacen todavía más grande un restaurante, el servicio y trato del personal es clave.

Siguiendo casi al milímetro el procedimiento de la Última Cena, servido el pan, nos vamos con la selección del vino, donde comenzaremos con un Val de Paxariñas ‘Capricho’, un vino blanco de uva Godello procedente de la D.O. del Bierzo, de León. Qué alegría ver que este tipo de uva se empieza a llevar por aquí también, ha sido este verano en Galicia una de nuestras apuestas fijas a la hora del aperitivo y como acompañamiento a pescados y mariscos.

Val de Paxariñas 'Capricho', un vino blanco de uva godello de la D.O. Bierzo

Val de Paxariñas ‘Capricho’, un vino blanco de uva godello de la D.O. Bierzo

Disfrutando cual auténticos winelovers del intenso aroma y paladar sabroso de este gran vino, que lo sirven frío, a temperatura ideal, las miradas cómplices y las alabanzas sobre el vino enseguida se suceden en la mesa, y consigue convertirse en el vino protagonista de la comida, incluso desplazando a un gran vino tinto del que luego hablaremos.

El primer acompañamiento para el ‘peligroso’ godello viene en forma de ensalada de ventresca de bonito, tomate y aguacate. Un tronco de ventresca de bonito de primera calidad, unas verduritas bien picaditas para darle un toque de ‘viveza’ al plato, el aguacate que parece que combina con todo, y un rico aliño. Así de simple, así de rico.

Ensalada de ventresca de bonito, tomate y aguacate

Ensalada de ventresca de bonito, tomate y aguacate

Es un plato muy fresco, marida de cine con el vino y con nuestro hambre, una pena que personalmente el aguacate no me aporte nada, pero ése es mi problema, es un fruto con el que nunca me he llevado bien.

Del entrante frío al entrante caliente, servido con mucho cuidado y con todo lujo de detalles por el mencionado camarero, que nos chiva y recuerda (lo hace con cada plato) que vamos a tener el honor de degustar un hojaldre crujiente relleno de puerro pochado. Los hojaldres y las masas rellenas suelen tener la discutible capacidad de llenar al comensal y no decir nada, de hacer olvidar el relleno que llevan dentro. En este caso, la masa es fina, crujiente y casera, y para nada desluce, sino que aporta un montón a un suave pero sabroso relleno de verduras, puerro y cebolla pochados con mucho mimo, una mezcla que se deshace en la boca. Dibuja y completa el plato una salsa de piquillo que hace de este plato un delicioso entrante.

Hojaldre crujiente relleno de puerro pochado

Hojaldre crujiente relleno de puerro pochado, muy suave y sabroso

El tercer y último entrante vuelve de la huerta al Mar Cantábrico, y combina en un sencillo plato tres ingredientes que si bien inpidualmente podrían dar lo mejor de sí, también hacen un excelente trabajo gastronómico en equipo. En el plato de txipirón de potera con almeja y langostino, el papel estelar se lo lleva el txipirón a la plancha bañado en cebolla caramelizada. A la vista está que se trata de un txipi muy fresco, pasado por la plancha lo justo, pescado mediante potera en la zona de El Abra, donde el Nervión se entrega al Cantábrico. No hay que desmerecer a los acompañantes en forma de almeja y langostino a la plancha, pero al txipirón de potera…, lo que es del César.

Txipirón de potera con almeja y langostino, todo a la plancha

Txipirón de potera con almeja y langostino, todo a la plancha

Por cierto, ¿quién nos explica con gran dominio y conocimiento de la materia, lo que es una potera, lección que ya no olvidaré en mi vida? Efectivamente, el susodicho camarero , ¡un máquina, lo que puede aprender uno en un restaurante!

Tras tres deliciosos y variados señores entrantes, llegamos a los platos principales, donde nos deleitarán primero con pescado, y carne a continuación. El pescado viene en forma de rodaballo a la brasa con refrito. No es el formato de rodaballo más reconocible, la pieza entera para compartir entre varios al que estamos acostumbrados, pero la pieza de pescado viene perfectamente limpia, con abundante carne lista para hincarle el diente y no preocuparse de espinas ni de otras distracciones. La berenjena, con el unte y el refrito, tiene un peligro muy serio para los que estén a dieta.

Rodaballo a la brasa con refrito

Rodaballo a la brasa con refrito, abundante y muy sabrosa carne 

En cuanto a la carne, el restaurante opta por deleitarnos con una generosa ración de solomillo de ternera a la plancha, relleno de bechamel de hongos, acompañado de patatas paja. El nombre es largo, igual que el recuerdo de su sabor, que todavía perdura. Quizás el haber sido durante muchos años carnívoro te hace no valorar convenientemente platos de carne ‘típicos’ como el solomillo de ternera, el entrecot o la chuleta, pero cuando a un plato tradicional, le dan un toque diferente, no simplemente acompañándolo de una rica salsa, sino con un relleno suave que rezuma sabor a boletus, ese pequeño detalle te hace volver a disfrutar de lo lindo de este tipo de platos de carne. Delicioso solomillo, que a pesar de estar llenos, devoramos sin apenas dejar salsa en el plato, sólo se libró alguna pobre y raquítica patata.

Solomillo plancha relleno de bechamel de hongos

 Solomillo plancha relleno de bechamel de hongos

Este último segundo plato viene acompañado de un cambio de vino. Sinceramente, fue una formalidad, porque hubiéramos seguido con el blanco sin problemas, que ya empezaba a subirse a la cabeza, pero había que probar el tinto Sierra Cantabria Cuvée Especial, made in Rioja Alavesa, más aún si te lo sirven en un preciosa y esbelta copa, copón diría yo, de mucho nivel, ¡así da gusto! Son apenas 2 sorbos para acompañar al solomillo, pero las sensaciones que deja este vino en nuestros paladares son suficientes para confirmar que otro día, hay que dedicarle un monográfico en alguna gastroexperiencia que maride mejor sólo con tinto.

¿En serio que hay postre? Sí, sí, y encima dicen que es consistente. Efectivamente, hace acto de presencia la torrija con crema de natilla, o mejor dicho, una gran torrija bañada lateralmente en una crema de natilla perfectamente decorada, con un preciso rociado de canela.

Torrija con crema de natilla

Torrija con crema de natilla

Estoy muy lleno y no soy capaz de terminar el postre; va en serio, como lo leéis. Ése es el primer argumento a mi favor, y el segundo, que no soy nada fan de la torrijas, me gusta probar 2-3 bocados y nada más, es una masa mojada y un postre que personalmente me empalaga, y de cuya textura no soy devoto. Así todo, he de decir que es la primera vez que comía tanta torrija, ya que la mayoría de las veces no suelo ni probar este postre. Quizás ayuda la crema de natillas, de la que doy buena cuenta sin ningún tipo de objeción. Un rico café remata una espectacular comida, atención y gastroexperiencia en general.

Visto lo visto, y degustado lo degustado, queda claro que este restaurante de Santurtzi inaugurado en 1943, tiene mucha trayectoria histórica, y Joseba Ramos, consciente de ello, no ha necesitado realizar cambios revolucionarios en él. Se ha concentrado en mantener la esencia de esa Gran Cocina Vasca que apuesta por la calidad que ofrecen los productos frescos, mariscos, pescados y carnes, todo, con un toque ligeramente innovador, y con un servicio y atención excelentes, lo que resulta en ‘caballo (gastronómico) ganador’.

Ha quedado claro, o eso espero, que la comida con la que nos deleitaron en el Kai-Alde nos encantó. Sin embargo, y haciendo una excepción, queremos volver a resaltar, al mismo nivel, o incluso por encima de la comida, el impresionante trato y atención recibidos. Eso significa volver a dar las gracias y alabar desde este humilde txoko, al camarero que nos atendió, al que creo que le deberían hacer un monumento junto a la estatua de la sardinera de Santurtzi; por su atención, corrección, buenas formas, cordialidad, amabilidad, conocimiento sobre la cocina y los platos que sirven, y por ese arte de saber cuidar ‘de forma invisible’ al cliente, sin estar encima, pero estando al loro de que no falte hasta el último detalle, trayendo al comensal todo lo que necesita antes de que a éste se le ocurra pedirlo. Como quieras que te llames (espero que algún día leas este post), mil gracias, hiciste que la gastroexperiencia y el momento con grandes amigos en el Kai-Alde, fuera de lo mejor en mucho tiempo, inolvidable. Zorionak y a seguir así de bien por muchos años!

Este año 2013 el Restaurante Kai Alde celebra su 70 aniversario

Este año 2013 el Restaurante Kai Alde celebra su 70 aniversario

A nivel de precios, es un restaurante que lógicamente trabaja en un segmento de bolsillo medio-alto, aunque dispone de diferentes tipos de menús especiales que se pueden consultar en su web. También ofrecen un menú del día (supongo que lo darán simplemente entre semana) muy elaborado cuyo contenido publican todos los días en su página, un menú que a juzgar por los 15€ que vale, tiene una pinta espectacular, ideal para aquellos que buscan un valor añadido diferencial sobre las propuestas de menús del día en torno a los 10€ que estamos acostumbrados a ver. Dicen las malas ricas lenguas que tienen mucha fama también las archiconocidas sardinas asadas de Santurtzi que preparan en este local, y también el resto de pescados, así que quizás ya hemos encontrado un motivo más, porque los hay, y muchos, para volver a disfrutar de la buena cocina y atención del restaurante Kai-Alde, un referente de la cocina vasca en Santurtzi y en Bizkaia.

Valoración @Lonifasiko: 4.7/5

Información práctica:

On egin!

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