Castillo de Davalillo, guardián de La Sonsierra y La Rioja Alta desde el siglo XIII

A pesar de mi pasión por La Rioja y de jactarme de conocer en profundidad la comarca de la Rioja Alta, hacia la que siento un cariño especial desde crío, no conocía hasta hace poco el Castillo de Davalillo. Había visitado el de Sajazarra, el de San Vicente, pero éste se me había escapado por completo, por la razón que sea.

Pero claro, uno sigue a mucha gente riojana en Twitter, y con motivo de alguna campaña de Turismo La Rioja, el año pasado ya empezaron los cantos de sirena alrededor de este castillo, al que le daban mucha importancia histórica, y encima, estaba en San Asensio, muy cerca de la zona donde suelo andar yo. ‘Esto no puede ser. Tengo un castillo cerca y ¿no lo conozco? Esto hay que solucionarlo‘ pensé para mí mismo. Y tras darle vueltas y buscar a lo largo de varios findes de los que vamos a La Rioja una mañana en la que no tuviésemos mucho plan, allí que nos fuimos hace unas semanas a conocer este altivo castillo del siglo XIII.

Planta exterior del Castillo de Davalillo, cerca de San Asensio, en La Rioja

Planta exterior del Castillo de Davalillo, cerca de San Asensio, en La Rioja

Lo primero, al César lo que es del César, pero al Diablo lo que es del Diablo. Las indicaciones claras para acceder a este castillo brillan por su ausencia, con lo que dar con la carretera que te lleva a sus pies tiene tela marinera, merece el Premio Nobel de la Orientación y de la Geografía. Había leído que estaba cerca de San Asensio, pero nunca había visto el castillo desde la LR-232 que te lleva desde Haro a Logroño, ni por supuesto, ninguna señal descriptiva. Por ello, no tuve más remedio que salir en la salida de San Asensio, con la esperanza e idea de que el mencionado castillo estaría en la carretera que va dirección Nájera. Pues no, tras andar un rato por dicha carretera y no ver ningún castillo, damos media vuelta y entramos en San Asensio pueblo, donde una amable señora, cesta de la compra en mano, me da unas vagas indicaciones diciendo que está dirección Haro, que hay que coger un cruce a mano derecha y pasar las vías del tren. ¿Eiñ? Pues nada, salgo de nuevo a la LR-232, y dirección Haro, en seguida, veo un letrero donde pone “Estación F.C. San Asensio“, frente a una bodega y restaurante al otro lado de la calzada. Salgo malamente de la general ahí, que no es una salida como tal, entre nosotros, es un camino asfaltado que da a la carretera, y punto. Según sales, las indicaciones hacia la estación te llevan a mano derecha, hacia abajo, hacia el Ebro, pero de chiripa, veo antes de empezar a bajar un poste de madera y letrero indicativo, no apto para miopes, típico de las rutas de senderismo, donde puedo leer “Ruta de Davalillo“, hacia la izquierda. Como hay una carretera que parece que sigue en dicha dirección, tiro por allí, y a 150 metros, vuelvo a ver otro letrero indicativo, para nada visible desde la carretera, parece que finalmente hemos encontrado el bendito camino, ¡bien!

Significar que la LR-232 es una carretera bastante transitada, donde los coches circulan a bastante velocidad, también en este tramo. Por ello, mucho ojo para coger este caminito girando desde la LR-232, especialmente si viajas dirección Logroño, donde la maniobra hacia la izquierda es un poco arriesgada para mi gusto. De hecho, ahora mismo me estoy preguntando si dicha maniobra está realmente permitida y si no saldré en la próxima campaña de la DGT :-S. Vamos, que si viajas dirección Logroño, lo mejor es salir a mano derecha hacia la explanada del mencionado restaurante y bodega, y luego cruzar de forma transversal la LR-232, mirando bien, repito muy bien, a ambos lados.

Carretera que conduce al Castillo de Davalillo y que sale a la LR-232

Carretera que conduce al Castillo de Davalillo y que sale a la LR-232

Logísticas aparte, la estrecha carretera asfaltada nos introduce ipso facto de lleno en un paisaje y mar de viñedos, donde al fondo, sobre un altivo y peculiar cerro que domina los caprichosos meandros del río Ebro, ya se ve nuestro oscuro objeto de deseo…turístico.

Paisaje de viñedos en la carretera de acceso al Castillo de Davalillo

Paisaje de viñedos en la carretera de acceso al Castillo de Davalillo

Efectivamente, la carretera pasa por un puente por encima de las vías del tren (¡cuánta razón tenía la señora!), gira a la derecha, y en cuestión de 2,5 kilómetros aproximadamente desde la carretera, llega a la base de la colina, donde está la Ermita de Santa María de Davalillo y donde hay una explanada que hace las veces de aparcamiento. Nosotros fuimos en coche, pero viéndolo a posteriori, tampoco es mala  idea acceder al castillo dando un paseo desde la carretera, la distancia no es mucha, y a pesar de tener alguna que otra subida y bajada, el paseo y el paisaje es muy agradable.

Significar que la ermita, construida en el siglo XVI pero con posteriores añadidos hasta el siglo XVIII, fue la iglesia del ahora extinto poblado de Davalillo, porque sí, aquí, a los pies del castillo, hubo un pequeño poblado.

Vista hacia el sur desde la explanada de la ermita de Santa María de Davalillo

Vista hacia el sur desde la explanada de la ermita de Santa María de Davalillo

La ermita estaba cerrada cuando nosotros la visitamos. Tiene una curiosa campana en el ala oeste, un reloj solar en un lateral, altas paredes, y una puerta bastante sencilla que mira hacia el sur. Poco más puedo decir, pero por su color y limpieza, da la sensación de ser una construcción de haber sido rehabilitada hace bien poco. En concreto, y tras documentarme, leo que fue rehabilitada en la década de los 70, de ahí esa pulcritud y ausencia de trazas antiguas de la ermita.

Ermita de Santa María de Davalillo

Ermita de Santa María de Davalillo

Desde la ermita, entre vegetación bastante alta y sin cortar, comienza un sendero que en fuerte pendiente, protegido y habilitado con gruesas vallas de madera, a través de varios zig-zags, nos conduce en menos de 10 minutos hasta la base del castillo.

Castillo de Davalillo desde la explanada de la ermita

Castillo de Davalillo desde la explanada de la ermita

El sendero, quizás debido al año tan lluvioso que hemos padecido, está algo embarrado y se ven los surcos de agua que han podido dejar los ríos que han podido bajar por aquí las tormentas de los últimos días. En la parte final, afloran algunas piedras con las que hay que tener cuidado, especialmente al bajar, pero nada importante. No es un sendero apto para carritos ni para gente con discapacidad, pero un adulto puede subir sin problemas a un bebé en mochila, y si el niño camina, poco a poco y con paciencia, es posible subir de la mano con él. Nosotros alternamos con la peque de casi dos años algún tramo caminando y algún otro cargando con ella en brazos o sobre la cabeza, que ya sabéis que eso mola infinitamente más ;-).

Sendero de ascenso al Castillo de Davalillo

Sendero de ascenso al Castillo de Davalillo

Último tramo del sendero de ascenso al Castillo de Davalillo

Último tramo del sendero de ascenso al Castillo de Davalillo

La planta de este castillo de estilo románico, desde el último tramo del sendero, quizás el que peor está de todo el ascenso, impresiona. Tiene una peculiar forma geométrica de 7 lados, aunque se asemeja a un rectángulo, y tiene 10 cubos entre esquinas y puertas. Eso sí, se nota mucho el paso del tiempo en sus paredes, está algo descuidado y los desprendimientos deben estar a la orden del día, porque empiezan a faltar piedras y apoyos fundamentales. A pesar de estar calificado como Bien de Interés Cultural dentro del Patrimonio Histórico de España, la decadencia de su estructura es visible.

Estructura exterior, en visible decadencia, del Castillo de Davalillo

Estructura exterior, en visible decadencia, del Castillo de Davalillo

Sea como fuere, se percibe la grandiosidad y la importancia estratégica que tuvo en sus tiempos. De hecho, su principal cometido fue el de vigilar de cerca e impedir los ataques navarros a través del viejo puente sobre el Ebro que comunica San Vicente de la Sonsierra con Briones, que pretendían apoderarse una y otra vez de las ricas tierras de La Sonsierra y La Rioja Alta,. El castillo de Briones y el castillo de Davalillo funcionaban a modo de dobles vigías y ejercían de poderosos y estratégicos puntos de defensa para frenar los continuos ataques navarros al reino de Castilla.

Es posible entrar al interior de los restos del castillo por dos “puertas” o aberturas, por la puerta principal, que mira hacia el sur, y por una pequeña puerta lateral, de orientación noreste, que mira al Ebro y a la Sierra Cantabria. Aunque parezca mentira, actualmente se entra mejor por la pequeña puerta lateral, donde hay que agacharse un poco.

Entrada lateral, orientación noreste, del Castillo de Davalillo

Entrada lateral, orientación noreste, del Castillo de Davalillo

La puerta principal ha sufrido algún que otro desprendimiento y tiene algo de escalón, por lo dan que hay que andarse con ojo, especialmente si vas con críos. Además, la vegetación y la maleza campan a sus anchas en las inmediaciones del interior de esta puerta.

La otrora entrada principal al Castillo de Davalillo

La otrora entrada principal al Castillo de Davalillo

Es precisamente eso, la vegetación y la maleza, la que evidencia cierta dejadez y le quita protagonismo histórico al enclave, una pena que no esté algo cuidado, no pido mucho mantenimiento, pero sí un mínimo. Hay que mencionar que el interior del castillo está totalmente vacío, sólo está la estructura, es como si hubiesen aspirado su contenido interior con una ventosa gigante. De todas formas, hay un pequeño sendero que permite recorrer la planta interior del castillo, dejando ver al viajero las otrora fornidas paredes de la estructura, así como la poderosa torre del homenaje, que es lo único que resistió algo más al efecto ventosa paso del tiempo, pero cuyo estado es también, visiblemente decadente.

Maleza y dejadez en los restos del interior del Castillo de Davalillo

Maleza y dejadez en los restos del interior del Castillo de Davalillo

Restos de la maltrecha Torre del Homenaje del Castillo de Davalillo

Restos de la maltrecha Torre del Homenaje del Castillo de Davalillo

Tras salir por la diminuta puerta que no hemos entrado, lo más recomendable de la visita es darse una vuelta por la planta exterior y perímetro del castillo.

Paseo perimetral por el Castillo de Davalillo

Paseo perimetral por el Castillo de Davalillo

Las vistas, a pesar del día nublado que nos acompañaba, son un regalo para los sentidos. Hacia el sur, la llanura riojana, y hacia el norte el poderoso río Ebro con las tierras de La Sonsierra y la Sierra Cantabria como telón de fondo.

Río Ebro y tierras de La Sonsierra desde el Castillo de Davalillo

Río Ebro y tierras de La Sonsierra desde el Castillo de Davalillo

Con cierta tendencia hacia el oeste, afloran pueblos como San Vicente de la Sonsierra y Briones, con su peculiar formato de “pueblo de casas apelotonados sobre una colina perfecta”. Los campos de labranza y los viñedos inundan nuestras retinas, y dejan entrever el arduo trabajo que conlleva su cultivo. Eso sí, el mismo trabajo o más, y menos agradable, tuvieron a buen seguro las buenas gentes que desde lo alto del castillo salvaguardaron estas tierras de los ataques enemigos.

Viñedos y campos de cultivo custodiados por el Castillo de Davalillo y Briones

Viñedos y campos de cultivo custodiados por el Castillo de Davalillo y Briones

Empapados de la historia del recinto amurallado, descendemos con cuidado por el sendero hasta la ermita, donde en verano, si el tiempo acompaña y si alguien se digna a corta algo la vegetación, hay unas mesas donde poder sentarte a comer algo y pasar el día, el entorno es propicio para marcarse un picnic casero.

Área de recreo en las inmediaciones de la Ermita de Santa María de Davalillo

Área de recreo en las inmediaciones de la Ermita de Santa María de Davalillo

En resumen, una visita y escapada ideal para hacer en un mañana o tarde, muy cerquita de Haro, capital del enoturismo riojano, y que permite conocer e imaginarse las batallas y disputas que hubo en esta zona fronteriza y conflictiva que traza el río Ebro, tierras que ahora comparten las provincias de La Rioja y Araba, en Euskadi. Es una excursión que se puede realizar perfectamente con niños y bebés, eso sí, sin carritos ni sillitas, y vigilándolos muy de cerca, a poder ser llevándolos de la mano, tanto en el interior del castillo como sobre todo durante el paseo perimetral, ya que hay caída por los cuatro costados, especialmente pronunciada para la parte norte y oeste, y no es cuestión de que nadie baje rodando la colina y termine dándose un fatídico chapuzón en el río Íber, ese caudaloso río que da nombre a la Península Ibérica. La parte negativa es la dejadez que presenta el castillo, especialmente por dentro y en la parte de la ermita, donde la vegetación campa a sus anchas. Y por supuesto, el mal acceso y poca señalización; no entiendo cómo un castillo histórico cómo éste, y que se utiliza como reclamo turístico de la Tierra con nombre de Vino, no está indicado. Un simple letrero de otro color encima del letrero que anuncia la estación de tren de San Asensio bastaría, aunque ya comento que la maniobra de acceso es algo peligrosa para mi gusto.

Un castillo menos en nuestra lista de castillos y fortalezas españolas pendientes, ¡vamos a idear el asalto viajero al siguiente! ¿Conocías o habíais oido hablar de este castillo y de su importancia histórica? ¿Y de su castillo hermano de San Vicente de la Sonsierra? Si es que no, no te preocupes, yo tampoco hasta hace bien poco, y mira que llevo años yendo a La Rioja, donde me considero hijo y viajero adoptivo. Es más, apuesto a que mucha gente que visita Haro y La Rioja Alta, no conoce este singular enclave, que te puede alegrar una mañana o una tarde. Es el dilema de siempre, tan cerca pero a la vez tan lejos. ¿Podría entrar como ingrediente en vuestra próxima escapada riojana?

Información práctica:


Ver El Txoko de Lonifasiko – Castillo de Davalillo en un mapa más grande

SaludoX!

 

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4 pensamientos sobre “Castillo de Davalillo, guardián de La Sonsierra y La Rioja Alta desde el siglo XIII”

  1. Con lo que me gustan los castillos, me apunto este en mi lista de pendientes!!!! Eso sí, me llevaré tu post impreso para encontrarlo porque si es tan difícil encontrarlo….lástima que esté tan dejado porque lugares así merecen que sean conservados!!! Un abrazo!!! 😉

    1. A mí desde luego me sorprendió que siendo tan conocido, el acceso no esté más indicado…espero que mi post y mapa sirva a la gente despistada como yo. Si te gustan los castillos, éste te va a gustar, tanto por estructura exterior como por las vistas, de quitar el hipo, una pena que no lo conserven mejor. Por cierto, y está muy cerca de la zona de Rioja Alavesa donde estuvisteis. Un abrazo!

  2. No creáis que los del pueblo no se han movido, aparte que el dinero siempre está por el medio, el problema, añadido, es que el castillo tiene dueños que tampoco le hacen el mínimo caso

    1. Muy útil la información de tu comentario Yulime, desconocía por completo que el castillo era de propiedad privada, estaba convencido de que sería propiedad del Gobierno riojano. Sin duda esto explica en gran medida la cierta dejadez que presenta en la actualidad, una gran pena.

      Es bueno que la gente de San Asensio proteste y luche para que se adecenten y potencien sus activos y reclamos turísticos, tenéis todo mi apoyo para intentar conseguir que el Castillo de Davalillo vuelva a brillar con luz propia, que bien se lo merece. Mucho ánimo con vuestra particular pelea y mil gracias por pasarte por aquí y compartir esa información tan importante . Saludos!

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