Restaurant Er Occitan Bossots

Restaurante Er Occitan, una gastroexperiencia slowfood en el Val d’Aran

Hay restaurantes en los que la carta, más que ayudar, dificulta la elección. No lo digo en sentido negativo, todo lo contrario, me refiero a que en la carta todo tiene a priori tan buena pinta, con nombres tan creativos y currados, que elegir un entrante, un plato principal y un postre se convierte en un inquietante ejercicio que acrecienta el ansia y hambre del comensal, una auténtica gastrotortura en la que decantarse por un plato supone dejar de probar otros siete que probarías con los ojos cerrados. Pero es lo que hay, el tiempo es oro, también en el Restaurant Er Occitan en Bossòst, por lo que llega un punto en el que tienes que seleccionar cuáles van a ser los convidados de piedra en este nuevo gastrofestín.

Estamos en un restaurante moderno situado en plena Calle Mayor del largo pueblo de Bossòst, a la vera del río Garona, penúltimo pueblo del Val d’Aran en dirección a la frontera francesa. En época estival dispone de una pequeña terraza con mesas fuera, pero desde fuera, uno no se hace a la idea de los tesoros gastronómicos que esconde dentro este pequeño templo.

Restaurant Er Occitan Bossots
Terraza y entrada al Restaurante Er Occitan, en Bossots

Las dudas se disipan abriendo la puerta, ya que nada más entrar, se ha de esperar en una pequeña zona de barra que hace las veces de acogedora recepción, y allí uno ya percibe sensaciones positivas que hacen que la prácticamente nula espera, sea todavía más agradable si cabe.

Restaurant Er Occitan Bossots
Entrada y recepción del Restaurante Er Occitan, en Bossots

Los detalles continuan de la mano del Maître, quien comprueba la reserva y te acompaña, a través de un pasillo estrecho bien custodiado por numerosas referencias de vino, hasta el salón principal.

Restaurant Er Occitan Bossots
Espacios modernos y agradables en la entrada del Restaurante Er Occitan, en Bossots

Es un salón no excesivamente grande, pero en el que la disposición de las mesas está muy bien estudiada, habiendo mesas normales y alguna que otra mesa redonda, un tipo de mesa por el que siento predilección porque invita a la conversación.

Restaurant Er Occitan Bossots
Salón principal del Restaurante Er Occitan, estancia luminosa y agradable

Llama la atención la luminosidad de la sala, tanto por el impoluto suelo, por el blanco de paredes, mantelería y  vajilla, en perfecta disposición, como por la gran cristalera que da hacia la carretera principal que atraviesa el pueblo; esto significa que también da hacia el alegre río Garona, una vista siempre agradable, complementada al fondo con los picos fronterizos del Val d’Aran, la sensación de relax natural está asegurada.

Restaurant Er Occitan Bossots
El salón principal de Er Occitan da hacia el río Garona y la montaña

El toque chic lo dan la pared del fondo, de piedra, las cómodas sillas y las lámparas de color, vamos a la mesa que esto promete.

Restaurant Er Occitan Bossots
Detalles y disposición perfecta de la mesa en el Restaurante Er Occitan

La carta no es larga, está cuidadosamente seleccionada, constando de 6 entrantes, 12 platos principales combinando carne y pescado, y 7 postres; varía con la estación y temporada, ya que una de las máximas de este restaurante asociado al movimiento Slow Food, es introducir producto de temporada, fresco y de calidad, ya sean verduras, pescados, carnes, caza, setas, etc. Los platos están explicados con tanto mimo y detalle, que como decía, la elección resulta realmente difícil. Si hay dudas, que las hubo y muchas, os aconsejo preguntar al Maître, una chica majísima, muy profesional, que os explicará con detalle y pasión, lo que lleva cada plato, qué es lo más típico de la temporada, y cuáles son los productos característicos del valle y de la cocina aranesa; si no nos decidimos ni por esas, déjate aconsejar, seguro que acierta, y aciertas.

Los precios de los platos no son excesivamente caros, pero al igual que en muchos otros sitios, el menú que ofrecen por 27,9€ (precio de Julio del 2012), con entrante, plato principal y postre, bebida e IVA aparte, es realmente competitivo, una manera excelente y económica de disfrutar de las creaciones que salen de estos maravillosos fogones araneses.

Con los platos ya elegidos, acordándonos de ese plato que finalmente hemos desechado entre lágrimas de dudas, sentarte en la impoluta mesa y poder degustar aceite de oliva virgen extra, de arbequina, en un platito para tal fin, acompañado de un pan espectacular, es un lujo sensorial, que se completa cuando te sirven los dos aperitivos que preceden a la comida. El primero es un paté casero, aranés, característico de la zona, sobre tostas crujientes, con mucho sabor, pero no es fuerte como otros patés asociados al mundo de la caza. Eso sí, es con el segundo aperitivo cuando empieza la fiesta de la innovación gastronómica, al ver aparecer una cuchara blanca sobre la que descansa una especie de ‘aceituna explosiva’ de forma perfecta; esta delicatessen se ha de introducir entera en el paladar para hacerla ‘explotar’ allí, una exquisitez cuyo sabor no me atrevo a describir, mejor lo probáis y me contáis a la vuelta la experiencia, sólo os puedo decir que sorprende y gusta, mucho. Cada plato viene acompañado de una cuidada explicación, y en este caso, la técnica de cómo se crea este plato y cómo se degusta, divierte.

Restaurant Er Occitan Bossots
Aceituna explosiva del restaurante Er Occitan

Ya con los aperitivos, empezamos a degustar un suave, fino y elegante vino blanco de la denominación de origen Costers del Segre, que se presenta en formato de botella espigada, de color azul. ¿Imagináis quién nos lo recomienda tras ver nuestra esmerada elección de platos y decirle que nos apetece probar un blanco que maride bien? Sí, ella.

Mi apuesta con el entrante fue clara desde el principio, me encanta el bacalao ahumado en ensaladas y cosas similares, por lo que la elección de “Envoltinis de bacalao con esqueixada con consomé de pimientos asados” fue directa, eso de ‘envoltini‘ sonaba a que iría relleno de algo jugoso. Es un plato frío, pero de corazón caliente; las láminas de bacalao, finas pero que aguantan bien la perfecta construcción del plato, están deliciosas, y la esqueixada o ensalada de verduritas contenida dentro, muy sabrosa; y cuando todo ello se impregna del consomé de pimientos asados que reposa en el fondo del plato, la fusión es sinónimo de éxito gastronómico. Como curiosidad, comentar que alguno de los entrantes que ofrecen se puede completar, pagando un pequeño suplemento, con caviar procedente de esturiones criados en el Valle de Arán.

Restaurant Er Occitan Bossots
Envoltinis de bacalao con esqueixada con consomé de pimientos asados, en Er Occitan

Respecto a los segundos, todas las opciones de pescado tenían un nombre y pinta muy atractivos, pero las carnes no eran menos, también había opciones de caza. Ahora bien, si os digo ‘tataki‘, ¿en qué pensáis? Yo lo asociaba directamente con un estilo japonés de preparar ciertos pescados, por ejemplo el reciente atún rojo del Akebaso; pues resulta que también se puede referir a la carne, en realidad es la forma de trocear y de cocinar la materia primera, tanto pescados como carnes. Claro, según leí ‘tataki‘ acompañado de ‘pluma ibérica‘ en la descripción del plato, mis ojos apenas pudieron evaluar ya otras opciones. Minimalista puesta en escena del plato, en lámina de pizarra, con una cantidad considerable de sabrosísima carne, en su punto, bien custodiada por dos salsas que le dan colorido y un toque diferente al plato, patatas confitadas y salsa brava.

Restaurant Er Occitan Bossots
Tataki de pluma ibérica, patatas confitadas y salsa brava

A buen seguro Ignacio Izquierdo corrobore esta experiencia, ya que fue otro de los ilustres a los que le tocó la lotería gastronómica aquel día catando este inigualable tataki.

Respecto a otro segundo plato con una pintaza estupenda, que no caté, como tocayo y compañero de fatigas en aquel increíble viaje por la Val d’Aran, puedo citar a declarar a Miguel Egido, quien tuvo la suerte de probar una hamburguesa de pato autóctono, acompañada de foie a la plancha. Su declaración os la adelanto yo aquí, porque era ver su cara y darse cuenta de que aquello que estaba comiendo estaba rico-rico, como diría aquel. Me lo apunto para la próxima.

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Hamburguesa de pato del Gers, con foie a la plancha, calabaza y flor de calabacín

Los postres, otro gran dilema, en el que hay guiños al mismísimo Pau Donés, se ve que el jarabe de palo que preparan aquí, a base de ron, tiene éxito. Al ser verano, yo opté por ‘Bosque de verano‘, un sugerente título que lleva un delicioso sorbete de manzana verde, con trozos de bizcochito, crujiente de pistacho, y va aromatizado con varias hierbas como tomillo y abeto, de ahí el nombre del postre. Deliciosa y fresca combinación la de este postre, muy adecuada para la época estival, y con un toque ‘herboso’ que sorprende y agrada, fácil de tomar incluso estando lleno.

Restaurant Er Occitan Bossots
‘Bosque de verano’, un postre a base de sorbete de manzana en Er Occitan

Por último, no me acuerdo con certeza qué comió aquel día el cuarto viajero en discordia, el señor Joan Planas, pero creo que también disfrutó de lo lindo en torno a la buena mesa, ¿correcto Joan?

Para rematar, como detalle de la casa, tuvimos la suerte de probar una especie de tiramisú, casero por supuesto, bien presentado en copa, impresionante, y a mí no me suele llamar la atención demasiado este postre, ahí lo dejo.

Restaurant Er Occitan Bossots
Especie de tiramisú casero, en Er Occitan

El café, rico, y acompañado de alguna pasta, todavía sabe mejor, son esos pequeños grandes detalles que dicen tanto de un sitio, que lo hacen diferente.

Resumiendo, la Val d’Aran es mucho más que esquiar en Baqueira Beret, disfrutar de  Vielha o hacer la ruta de los Lagos de Colomers. De hecho, si hablamos de gastronomía del valle de Arán, uno de los sitios de referencia del valle se sitúa casi al final del mismo, muy cerca de Francia. El Restaurant Er Occitan en Bossòst asocia conceptos slow food, producto de calidad, de temporada, con cierto toque innovador a una base de cocina hecha con cariño y esmero; creando un clima y sitio de culto gastronómico, donde la gastroexperiencia está más que asegurada. Pasen, siéntense y disfruten sin prisas de la buena mesa a la vera del río Garona.


Valoración @Lonifasiko: 4,5/5


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2 pensamientos sobre “Restaurante Er Occitan, una gastroexperiencia slowfood en el Val d’Aran”

    1. Me alegro Joan que te haya servido para recordar lo bien que comimos en este restaurante, es el típico sitio que a mí, como foodie confeso que soy, no se me olvidará, al igual que el resto de sitios que visitamos en el Val d’Aran, gran valle. Gracias y abrazo!

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