Gastroexperiencia de auténtico lujo en el Restaurante Akebaso, en el valle de Atxondo

El valle de Atxondo, aparte de las perlas naturales que esconde de por sí, encierra los secretos de varios templos de la gastronomía vasca, y de Bizkaia en especial. No voy a dar el nombre ni hablar de las excelencias de todos los restaurantes conocidos de la zona, simplemente voy a hablar de uno de los últimos restaurantes en sumarse a la oferta gastronómica de la zona, un restaurante que en los últimos tiempos, se ha ganado mi simpatía y confianza. Hablo del restaurante Akebaso, con el que inauguro, muy orgulloso e ilusionado, esta sección de gastroexperiencias.

Situado en una ladera herbosa próxima al municipio de Axpe, la actual construcción del Akebaso se erige justo al lado del antiguo caserío que lleva ese mismo nombre, conservando por tanto parte de su esencia y raíces agrícolas.

Caserío original Akebaso, del que el restaurante Akebaso coge el nombre

Caserío original Akebaso, del que el restaurante Akebaso coge el nombre

El restaurante dispone de un parking bastante amplio, con cierta pendiente, donde aparcar tranquilamente nuestro medio de transporte. La entrada oficial al restaurante está en la parte de arriba, a la derecha, aunque dadas las expectativas y curiosidad que genera el edificio, mucha gente intenta entrar por la parte frontal y lateral, que en verano suele estar abierta.

Detalle en madera en la entrada del Restaurante Akebaso

Detalle en madera en la entrada del Restaurante Akebaso

He de confesar que soy un enamorado de las construcciones que mantienen la esencia de los antiguos caseríos vascos, pero que han sabido conjugar esa tradición con cuidadas reformas y comodidades varias atribuibles a los tiempos modernos. Todo ello se personifica por fuera en el impresionante y esmerado caserón que ocupa el Akebaso, pero ojo, es en el interior donde se esconde el verdadero tesoro.

Vista exterior del caserón donde se ubica en Restaurante Akebaso

Vista exterior del caserón donde se ubica en Restaurante Akebaso

Hablo tanto de los tesoros grastronómicos de los que pasaremos a hablar ahora, como del tesoro de decoración y ambientación que han logrado en la parte interior del caserío. La sensación de comfort, de estancia agradable, very pleasant, en todos los sentidos, es máxima según abres la puerta y dejas que tus ojos viajen hacia el interior. Música calmada, perfectamente seleccionada, con el volumen apropiado, suena de fondo, mientras te reciben en recepción y te guían a la mesa correspondiente. Las camareras, ataviadas con el típico traje regional vasco, ayudan con su atención exquisita a dar al restaurante esa ambientación tradicional que es parte de la seña de identidad del local.

Ambiente y decoración interior en el Restaurante Akebaso

Ambiente y decoración interior en el Restaurante Akebaso

Las gruesas paredes del antiguo caserío presentan siempre sus mejores galas en forma de decoración y detalles asociados al mundo de la labranza, pero también con algún toque moderno, la sintonía está muy lograda, el ‘clima’ creado es propicio para vivir una experiencia gastronómica sin igual. La planta principal del restaurante está dividida, por medio de una especie de pasillo y arco, en dos zonas de comedor, habiendo en cada una de las zonas mesas redondas perfectamente dispuestas, con una mantelería, copas y detalles florales muy conseguidos, la atmósfera es perfecta.

Atmósfera y clima exquisito en el Restaurante Akebaso

Atmósfera y clima exquisito en el Restaurante Akebaso

La zona más amplia es la interior, la cercana a la entrada, donde también están los baños. En su día se eliminaría el piso de la primera planta, y sólo quedan las antiguas vigas de madera, renovadas, logrando que la sensación de altura y amplitud sea máxima. La otra parte, algo más pequeña, da hacia la terraza y el jardín, espacios a los que se sale a través de una puerta de cristal, que en verano suele estar abierta y es una gozada. En esta segunda parte, en el centro hay unas escaleras que dan acceso a una pequeña primera planta, con muy pocas mesas, creando un ambiente más íntimo y reservado, puede ser una opción idónea para parejas o reuniones de negocios.

El exterior gusta desde el primer momento, el interior sorprende y agrada, ¿y la comida, otro de los ingredientes, si no el más importante, de la gastroexperiencia?  ¡Allá vamos!

El restaurante Akebaso ofrece una carta extensa, con platos muy elaborados y de muy alta calidad, pero si algo busco cuando visito este tipo de sitios, especiales, de cierto nivel, es probar diferentes platos que me sorprendan, que me ayuden a hacerme, en este caso, una idea de la cocina del Akebaso, de lo que puede surgir entre sus magníficos fogones de la habilidad y creatividad de su chef Joseba Elorriaga y su equipo.

El Restaurante Akebaso ofrece una extensa carta y menús

El Restaurante Akebaso ofrece una extensa carta y menús

Y para eso, muchas veces la mejor opción es optar directamente por el menú degustación, ese menú que te da un overview gastronómico especial del local, de una tacada, sin complicaciones. Decidida la opción de menú, sólo queda relajarse, deleitarse con la exquisita atención, y dejarse llevar por los placeres foodies más insospechados, ¡que empiece la fiesta!

El aperitivo, ese plato de bienvenida que tanto aprecian los clientes; siempre he pensado que es un detalle mínimo, que no cuesta mucho, y que puede encandilar desde el principio al comensal. En el caso del Akebaso, este detalle lo bordan y hacen que sus clientes se adentren y disfruten de la experiencia gastronómica desde el minuto cero.

Croquetas caseras de txistorra en Restaurante Akebaso

Croquetas caseras de txistorra

Lasaña fría de anchoas en salsa de pimientos en Restaurante Akebaso

Lasaña fría de anchoas en salsa de pimientos

Las croquetas, con ese ingrediente y sabor no habitual en ellas como es la txistorra, sorprenden y se comen con muchas ganas, pero el bocado de lasaña de anchoas, de anchoa de calidad, maravilla, con una salsa de pimientos que le va como anillo al dedo. Esto en plato principal, con pan en abundancia, sería para no aburrirse de untar, deliciosa combinación, muy lograda.

Con estos aperitivos, que no platos, a uno se le hace la boca agua simplemente con pensar en lo que puede venir a posteriori, ¿cumplirá las expectativas?

Tataki de atún rojo y tagliatelli en restaurante Akebaso

Tataki de atún rojo y tagliatelli

La cocina de oriente ha puesto de moda el cocinar ciertos pescados muy poco, por no decir casi nada, buscando ese punto que se debate entre lo crudo y lo levemente cocinado. En este tataki de atún, ese color rojo, auténtico, y la textura, que se aprecian en la foto, significan calidad de materia prima en primer lugar, y en segundo, garantía de punto óptimo, con una carne tierna y sabrosa a más no poder, perfectamente acompañada del resto de ingredientes del plato, que si no me equivoco, llevaba una especie de salsa de ajo y le daba un toque diferente.

Ensalada de pulpo braseado en Restaurante Akebaso

Ensalada de pulpo braseado en Restaurante Akebaso

Desde que probé el pulpo a la brasa en Oporto, el pulpo ‘a la gallega’ de toda la vida, bajó un escalón en mi particular escala foodie. Este entrante es relativamente simple comparado con el resto, pero la gracia está en la materia prima y el punto de braseado que consiguen en la cocina, que con un ligero toque y adorno, hace que el plato luzca correctamente. Vamos ya a por el tercer y último entrante del menú degustación.

Arroz cremoso de Euskal Txerri en Restaurante Akebaso

Arroz cremoso de Euskal Txerri en Restaurante Akebaso

Me encantan los risottos y los arroces cremosos, en definitiva, los arroces que se vuelven un poco melosos con la combinación mágica de algún ingrediente sólido. Este ingrediente, carne de cerdo con label vasco de garantía de origen y calidad, le da un toque fantástico, un sabor fuerte y particular, en el buen sentido, agrada con alevosía al comensal carnívoro. Con este plato, se deja patente de nuevo que la apuesta por la calidad de la materia primera, local en muchos casos, una apuesta firme y segura.

Como en todos los menús degustación, los platos no llevan cantidades excesivas, pero lo que se pretende es dar una pincelada general de la cocina del restaurante, y sinceramente, tres entrantes, a un ritmo relajado y acompañados de un poco de vino,  empiezan a ser consistentes, de hambre no te quedas desde luego, ni de lejos. De todas formas, pasamos ahora a los platos fuertes:

Tronco de bacalao horneado con verduritas en Restaurante Akebaso

Tronco de bacalao horneado con verduritas

Presa ibérica y timbal de tocino y patata en Restaurante Akebaso

Presa ibérica y timbal de tocino y patata

El bacalao es un plato muy sufrido y utilizado en infinidad de restaurantes, un plato al que en este menú le dan una vuelta de tuerca horneando y gratinándolo un poco y presentándolo sobre una sencilla cama de verduritas, pero dejando sabiamente su carne tierna, en ese punto en el que hincas el cuchillo de pescado y las láminas se deshojan, me encanta esa sensación. Tras el plato de pescado, la presencia del plato de carne promete con una porción generosa de presa ibérica, cocinada en el punto perfecto, sin miedo a ir hacia el lado de lo poco hecho, bien acompañada de un timbal de patata y tocino sorprendentemente sabroso, y con la sal Maldon dando el punto de viveza que armoniza el plato en su conjunto.

Todo espectacular, estamos ya hasta arriba de comida, la botella de albariño ya ha hecho su servicio, pero nos dicen que ahora vienen los postres, ¡con lo que le gustan a Nongogoa!

Postre de infusión fría de frutos rojos en Restaurante Akebaso

Postre de infusión fría de frutos rojos en Restaurante Akebaso

Postre de tarta de chocolate y helado de avellana en Restaurante Akebaso

Postre de tarta de chocolate y helado de avellana en Restaurante Akebaso

Pedimos un postre cada uno, para compartir y seguir probando de todo un poco. Riquísima la infusión fría, con ese punto ácido de los frutos rojos, ideal para verano para bajar un copioso menú como éste. La tarta de chocolate, está rica, pero no me parece un buen colofón para un menú degustación espectacular, quizás influye en que no soy muy amigo de las tartas en general.

Como veis, el menú degustación del Akebaso es extenso, muy completo, constando de 6 platos entre entrantes, pescados, carne y postre. Cuesta 45€ (Junio 2012), IVA aparte, e incluye vino crianza Rioja, o blanco (Albariño/Verdejo, etc.), y también café. Es una cifra importante, no es para ir a menudo, pero es un ‘capricho’ que merece mucho la pena, porque la relación calidad precio es altísima, y la gastroexperiencia (comida de calidad + entorno + atención) vivida es muy satisfactoria, de las de recordar en el paladar y en la memoria con mucho agrado.

Si el tiempo lo permite, sobre todo en verano, tomar café, y un chupito, en la terraza de fuera, a pie de jardín y pudiendo admirar el maravilloso entorno verde, de montaña, tan característico  de Euskadi, es otra de las maravillas que no te puedes perder en este templo gastronómico del Duranguesado.

Terraza, parte con pérgola, del Restaurante Akebaso

Terraza, parte con pérgola, del Restaurante Akebaso

Jardines del Restaurante Akebaso, con el  monte Anboto al fondo

Jardines del Restaurante Akebaso, con el  monte Anboto al fondo

Los jardines y el césped están muy-muy cuidados, y el recinto, que es bastante grande, también tiene unos pequeños columpios donde los críos pequeños pueden pasar el rato. Otro apunte y detalle importante, los baños; perfectamente decorados, con todos los detalles muy cuidados, detalles que dicen mucho de un restaurante, y en este aspecto también se  nota que el restaurante Akebaso no es un restaurante cualquiera, es un sitio de nivel, de calidad.

Aquí se ha contado la opción del menú degustación, una opción que recomiendo probar a todo el mundo por su relación calidad-precio. Supongo que a la carta, con platos más consistentes y pidiendo entrante, plato principal y postre, con vino, el precio se puede disparar algo más. Tengo la suerte de haber estado en este restaurante varias veces, y de haber probado también el menú ejecutivo que ofrecen, que se sirve de lunes a viernes al mediodía. Este menú consta de un entrante, un segundo y un postre a elegir entre varias opciones, son 28€ IVA aparte, una opción ideal para escaparse en pareja o como su apropiado nombre bien indica, para ir por temas de trabajo, con clientes, quienes saldrán gratamente sorprendidos tras degustar este menú especial. También he estado de boda en este restaurante hace unos años, y sólo puedo decir que fue todo espectacular, una de las mejores bodas en las que he estado, la comida, el ambiente, el trato, el entorno, el baile… todo chapeau, ¿buenos recuerdos eh Marta y Eneko? 😉

Me gustan los sitios y restaurantes en los que apuestan por la materia primera y le dan un toque innovador y moderno a la cocina; me gustan los restaurantes en los que el edificio, el entorno, la decoración interior y el trato me hacen sentir especial; luego…me gusta encanta el restaurante Akebaso, no creo que lo puedo esconder, es uno de mis ojitos gastronómicos derechos, y no lo he descubierto hace tanto tiempo, así que algo tendrá y habrán hecho entre todos para que me guste tanto.

Valoración @Lonifasiko: 4.9/5

Nota: Significar que puede que el nombre de alguno de los platos mencionados no sea correcto o no esté completo, incluso que me haya podido confundir en ciertos detalles bastante obvios. Si es el caso, sorry :(, no tuve la ocasión de apuntar bien, ni recordar, todos los detalles de los platos que nos fueron sirviendo, se ve que estaba gastronómicamente anonadado.

Información práctica:

On egin!

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Nueva sección de ‘Gastroexperiencias’, el lado foodie de los viajes

Mis padres me cuentan que de pequeño era un comedor normal, ni de los que comen todo, ni de los que comen mal y desesperan a sus padres. Sí me cuentan en cambio, y yo también tengo recuerdo de ello, que en el comedor de la ikastola o colegio, comía mal, tirando a muy mal. Por mucho que las señoras del comedor que nos cuidaban y se encargaban de que comiéramos lo intentaban por activa y por pasiva, primeros platos como los garbanzos, las alubias, rojas y blancas, las vainas, la coliflor etc., y segundos platos de pescado, no eran santo de mi devoción. De hecho, alguna vez me recuerdan que al llegar a casa y preguntarme qué había comido, decía: “Tres garbanzos”. Sí, tres, hablo de unidades.

Ojo, este mal comer de la ikastola no significa que la comida estuviera mala (tampoco era excelente), pero sí es verdad que durante esa etapa de mi vida, la primera en la que empiezas a comer fuera de casa, fui bastante ‘especialito‘ con la comida, en fin, etapas de la vida. Quién lo iba a decir si nos atenemos a la siguiente foto, donde ya apuntaba maneras de foodie

Lonifasiko ya apuntaba maneras como foodie desde bien pequeño

Lonifasiko ya apuntaba maneras como foodie desde bien pequeño

Sí, de no comer nunca he estado, más bien lo contrario, porque este mal comer en el  colegio lo compensaba con mi gran apetito carnívoro, que saciaba en casa. En la ikastola, suplía muchas veces esa falta de ingesta alimentaria básica y necesaria con ingentes cantidades de pan, que comía durante la comida, y durante el partido de fútbol posterior a la comida; había límite en los trozos de pan asignados, pero los sacábamos escondidos en la chaqueta o en el pantalón, para que no nos pillasen. Porque claro, otra máxima era que había que comer rápido para coger sitio en el campo de fútbol principal y organizar un partido a muerte contra la clase de al lado, los enemigos, en lo futbolístico, y en todo.

Viéndome y conociéndome ahora, ¿quién diría que de pequeño comía tirando a mal eh? La verdad es que según me iba haciendo mayor, de una forma natural fui abriendo mi mente alimentaria, probando alimentos que me había dado repelús probar anteriormente y volviendo a catar aquellos de los que no guardaba buen recuerdo en mi etapa infantil; y poco a poco, a día de hoy puedo decir que como casi de todo, con contadas excepciones alimentarias que no trago ni con el mejor de los vinos, léase acelgas, borraja, coliflor, espárragos, alcachofas, salmón a la plancha, brócoli y alguno más que seguro que me olvido. Tampoco soy un gran fan del marisco, dicen que es un defecto, pero yo prefiero un buen plato de cocido maragato antes que unos percebes, soy así de simple, es lo que hay. Juro que he probado todos estos platos, en repetidas ocasiones, pero no puedo con estos alimentos, no me gustan, ni a secas, ni camuflados, ni con mil y un florituras de alta cocina alrededor. Ojo, no me gustan y evito comerlos, pero si no tuviera nada más que comer, está claro que…para adentro con todas las de la ley.

Es más, durante esa etapa en la que empiezo a comer de todo, tengo la suerte de viajar y conocer muchos lugares, con mis padres primero, con mi novia y ahora mujer más tarde; y es ahí donde mi tendencia a comer de todo alcanza su plenitud y empiezo a apreciar y a disfrutar realmente de la comida, tanto de la de casa, como de la de fuera, principalmente en restaurantes. Me considero un afortunado de poder salir a comer fuera en bastantes ocasiones, da igual que sea un plato combinado, un bocadillo, un hot-dog en un puesto de la calle, un menú del día, un menú degustación, o un menú de alta gastronomía en un restaurante de lujo con chiquicientas estrellas Michelín. Para mí, todos y cada uno de estos momentos y vivencias son experiencias gastronómicas, lo que me atrevo a denominar como ‘gastroexperiencias‘, declarándome a día de hoy, muchos ya lo sabéis, foodie confeso.

¿Por qué os he metido toda esta chapa sobre mis diferentes etapas y evolución gastronómica? Porque considero que en los viajes y escapadas que hacemos, seguimos teniendo la necesidad, y la gran suerte, de comer, lo que en muchos casos implica probar alimentos nuevos o cocinados de otra forma, comer en sitios nuevos, en situaciones diversas, etc. En realidad, considero que viajar va muy unido al mundo de la gastronomía, directa o indirectamente, y en nuestro caso, el comer y disfrutar de la gastronomía de una zona, región o país, es algo que va implícito en todos y cada uno de nuestros viajes y escapadas, como un ingrediente más, importante, en todo el puzzle que compone cada viaje. Es algo con lo que disfrutamos como foodies que somos, y realmente lo considero una forma de ahondar en una cultura y tradición, de aprender, y también de valorar la gran labor de la gente que trabaja entre fogones, que son unos auténticos artistas, desde la señora de 60 años que cocina las mejores alubias de la zona hasta el chef revelación del año elegido por la guía gastronómica de turno. Por todas estoas razones, y tras darle una serie de vueltas, he creído conveniente que este blog tenga un apartado denominado ‘Gastroexperiencias‘, donde contaré nuestras aventuras gastronómicas, principalmente experiencias vividas en restaurantes, pero sin descartar otros temas relacionados con la comida y los alimentos, porque también es posible viajar a través de la gastronomía.

Por cierto, con el anuncio de esta nueva sección, creo que la descripción del blog necesita también una pequeña coletilla de actualización, por lo que pasa a ser “Viajes, escapadas y gastroexperiencias por un tubo”, ¿qué os parece? Nada más, os espero en la sección de ‘Gastroexperiencias’, donde intentaré aportar la visión gastronómica que muchos de los viajes y escapadas que hacemos tienen, como siempre, aportando mi experiencia personal, y no pretendiendo ser un crítico de cocina y gastronomía, porque  entre otras cosas, no me considero un experto, soy un simple aprendiz de foodie, que no morrofino ;-), que disfruta un montón en torno a una buena mesa. Espero que guste, ¡a la mesa!

SaludoX!

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Un día en la isla de Capri: descubriendo su glamour en clave lowcost

“Definición de Capri: dícese de la bella isla italiana, situada en el Golfo de Nápoles, de donde proviene la ensalada caprese, los pantalones ‘pirata’, hoy en día un destino vacacional de ensueño, relacionado con el lujo y el glamour de la jet-set que la visita”. No es una definición de la RAE, es una definición que me la acabo de sacar de la chistera yo mismo, pero que a buen seguro, es similar a la que ha recorrido vuestros pensamientos nada más leer la palabra ‘Capri’. ¿Correcto?

Capri suele ser parada habitual de muchos cruceros que navegan por el Mediterráneo y por el Mar Tirreno, que es realmente el nombre del mar que baña estas costas. También es destino vacacional de gente italiana pudiente, y de la jet-set internacional, pero sin duda, el grueso de visitas que recibe esta famosa isla italiana proviene en su mayoría de la típica excursión de un día a la isla de Capri que se puede realizar desde muchos puntos de la Costa Amalfitana. Ah, pero ¿se puede visitar Capri en un día?  Yes of course!

Isla de Capri desde Positano fotos
Silueta caliza de la isla de Capri

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Pasai Donibane, sabor marinero en la bocana del puerto de Pasajes

A los pies del monte Jaizkibel, un entramado de casas asentadas en la parte oriental de la bahía de Pasaia (Pasajes en castellano) conforman lo que se conoce como Pasai Donibane (Pasajes San Juan en castellano), uno de los cuatro barrios o distritos que se agrupan bajo el municipio de Pasaia.

Si bien los barrios de Trintxerpe y Pasai Antxo se asocian muchas veces con Donostia, al ser una prolongación de la misma, Pasai Donibane y su vecina y hermana Pasai San Pedro, eterna rival si hablamos de remo, son los núcleos que la gente más rápidamente asocia con Pasaia y con su enorme puerto, el primero de Gipuzkoa, y el segundo de Euskadi tras el de Bilbao, ojito al dato.

Históricamente, el origen del pueblo es pesquero, y si bien a día de hoy, se sigue manteniendo bastante actividad en torno a la pesca, no es nada comparado con lo que fue años atrás. De todas formas, ese humilde origen confiere a Pasai Donibane ese aire tan especial que destilan los pequeños pueblos marineros: calles estrechas, empedradas, callejones y pasadizos, estrechas escaleras, fachadas y balcones de colores llamativos, iglesias a las que encomendarse antes de salir a la mar…todo eso, y más, lo tiene Pasai Donibane, por cuyas calles da gusto pasear para sumergirse en ese ambiente con tanto sabor a mar, Cantábrico por supuesto.

Estampa de Pasai Donibane y bocana del puerto de Pasaia-Pasajes

Estampa de Pasai Donibane y bocana del puerto de Pasaia-Pasajes

La propia actividad industrial del puerto de Pasajes, la forma en la que avanza la sociedad, las ciudades y sus gentes, el estado de bienestar y el way of life al que nos hemos (mal) acostumbrado, junto al paulatino abandono de la actividad de la pesca por parte de los jóvenes, han hecho que Pasai Donibane sea una zona que ha tenido que adaptarse a contrarreloj a este nuevo tiempo; y lo está sabiendo hacer realmente bien, ya que a diferencia de otras zonas bastante degradadas muy próximas a la actividad industrial del puerto, en Pasai Donibane se han creado nuevos espacios urbanos, y están sabiendo reorientar su camino, y negocio, hacia el sector servicios, con el atractivo turístico como un arma importante.

Espacio recovertido con vistas al puerto de Pasaia

Espacio recovertido con vistas al puerto de Pasaia

A la hora de visitar Pasai Donibane, la recomendación para llegar, en coche, al punto de inicio de esta excursión es la siguiente: atravesar Lezo y su posterior zona industrial, entrar en la parte nueva de Pasai Donibane, y desde allí, seguir por carretera las indicaciones de ‘casco histórico’, hasta topar con una explanada de reciente rehabilitación, moderna, que da hacia el puerto, con una rotonda y un aparcamiento bastante majo. Ésta es una buena zona para dejar el coche, y si bien (creo que es de pago y) suele estar muy solicitada, tirando con el coche por alguna calle que sube hacia arriba, tarde o temprano siempre se encuentra algún hueco, nosotros así aparcamos.

Es un buen punto de partida porque justo a partir de aquí da comienzo el casco histórico, el verdadero corazón y razón de ser de Pasai Donibane, zona a la que a través de una política muy acertada, sólo pueden acceder vehículos de residentes, por lo que caminar por ella sin coches de por medio, es una gozada. La misma entrada al casco histórico es por defecto bastante característica, presidida por una antigua y espigada chimenea industrial que se ha decidido mantener como reliquia, curioso.

Antigua chimenea industrial, entrada al casco histórico de Pasai Donibane

Antigua chimenea industrial, entrada al casco histórico de Pasai Donibane

Desde allí, la calle principal que vertebra todo el casco histórico, serpentea entre casas de piedra, algún que otro escudo y piso empedrado; estrecha y sombría, pasa varios túneles y pasadizos, parece como si fuera discurriendo por un mundo subterráneo en busca de rayos de luz y recodos de agua.

Pasadizo y calle principal del casco histórico de Pasai Donibane

Pasadizo y calle principal del casco histórico de Pasai Donibane

Escaleras y callejones estrechos en el casco histórico de Pasai Donibane

Escaleras y callejones estrechos en el casco histórico de Pasai Donibane

'Corrocones' en la bahía de Pasaia, un tipo de pez habitual en rías y puertos

‘Corrocones’ en la bahía de Pasaia, un tipo de pez habitual en rías y puertos

Como no podía ser meno, la iglesia, que como no podía ser de otra manera, está edificada en honor a San Juan Bautista, más que patrón de la localidad, se las arregla e ingenia para superar en altura a todo el caserío del casco histórico y absorber los preciados rayos de sol para calentar su colosal fachada decorada con vidriera circular y coronada por doble campanario.

Iglesia parroquial de San Juan Bautista

Iglesia parroquial de San Juan Bautista

Tras ese interesante y misterioso discurrir, la calle desemboca en la plaza principal del casco histórico, una zona rectangular, parcialmente porticada, que mira con descaro hacia la ría, hacia la vecina orilla de Pasai San Pedro. Restaurantes y bares con animadas terrazas, y casas de fachadas multicolor confieren a esta plaza de un ambiente singular que la convierte en el punto neurálgico de la localidad, quizás también el más pintoresco y conocido.

Terrazas en plaza de Pasai Donibane - Pasajes San Juan

Terrazas en plaza de Pasai Donibane – Pasajes San Juan

Detalles de casa marinera típica en Pasai Donibane

Detalles de casa marinera típica en Pasai Donibane

A ello también contribuye el pequeño embarcadero al que se accede desde esta plaza, donde una pequeña barcaza, en cuestión de  2 minutos, y por el módico precio de 0,60€, te traslada de una orilla a otra de la ría, desde el corazón de Pasai Donibane al pequeño puerto pesquero de Pasai San Pedro.

Barcaza que cruza de Pasai Donibane a Pasai San Pedro

Barcaza que cruza de Pasai Donibane a Pasai San Pedro

Aunque parezca mentira, esta opción de transporte está muy bien ideada, y es muy utilizada, porque la alternativa para cruzar la ría, es utilizar el coche, pero para ello, hay que rodear toda la bahía y puerto de Pasaia, lo que significa más de 7 kilómetros de trayecto por carretera pasando Lezo, Pasai Antxo, Trintxerpe y finalmente Pasai San Pedro, y a decir verdad, si no conoces la zona o tienes GPS, tienes una alta probabilidad de perderte y acabar en Catalunya.

Caminando ya de la plaza hacia el mar, tras sortear una luminosa iglesia en honor al Santo Cristo de Bonanza, comienza el paseo que nos lleva hasta la bocana del puerto de Pasaia, obviamente por su orilla oriental, paseo que se conoce como Paseo de Bonanza. ¿Será porque nos guía hacia el bien, hacia algo mejor, hacia la buena suerte? Probablemente…, lo comprobamos en seguida.

'Txalupa' o barca en el paseo de la bocana del puerto de Pasaia

‘Txalupa’ o barca en el paseo de la bocana del puerto de Pasaia

Es un paseo que discurre prácticamente paralelo al de la otra orilla, y que tras dejar atrás las últimas viviendas del casco histórico, pasa bajo una especie de arco de una antigua muralla o torreón y planta al viajero en medio de un fantástico enclave natural, azul Cantábrico, inmenso.

Panorámica de la bocana del puerto de Pasaia - Pasajes

Panorámica de la bocana del puerto de Pasaia – Pasajes

Faro y baliza de la orilla oriental de la bocana del puerto de Pasaia - Pasajes

Faro y baliza de la orilla oriental de la bocana del puerto de Pasaia – Pasajes

Es un paseo perfectamente habilitado, prácticamente llano exceptuando un repecho, ideal para ir con niños, carritos, cochecitos y demás parafernalia de neopadres. Dispone en casi todo el recorrido de un murete de piedra, algo bajo, barandilla en algunos puntos, y también hay zonas de descanso a modo de miradores.

Paseo de Bonanza en la bocana del puerto de Pasaia - Pasajes

Paseo de Bonanza en la bocana del puerto de Pasaia – Pasajes

Lógicamente el camino habilitado no llega hasta la mismísima baliza oriental de la bocana, a la que los aventureros, que no niños, podrían acceder por alguno de los senderos que discurren a media ladera, al terminar el camino. Aproximadamente, desde la plaza, en cuestión de 20-30 minutos se llega a la parte final del paseo y de la bocana, y el caminar se hace muy fácil y agradable. Sin duda es una excelente forma de conocer la última parte de la bahía y de explorar los entresijos de una de las bocanas de puerto pesquero e industrial más curiosas de España y parte de Europa, principalmente por su estrecha entrada, que no llega a los 200 metros. Y pensar que barcos internacionales de gran tonelaje y enorme eslora surcan hábilmente estas aguas…, parece increíble.

Bocana y bahía de Pasaia-Pasajes, con Pasai Donibane a la izquierda y Pasai San Pedro a la derecha

Bocana y bahía de Pasaia-Pasajes, con Pasai Donibane a la izquierda y Pasai San Pedro a la derecha

Esencia y tradición marinera, buena gastronomía, situación estratégica para transporte de mercancías y un enclave natural bonito y peculiar. A priori Pasai Donibane lo tiene todo, y en los últimos tiempos, se está convirtiendo en un punto turísticamente muy interesante de la costa guipuzcoana, casi siempre eclipsado por las vecinas Donostia-San Sebastian y Hondarribia, siendo la parte positiva de esto que no es tan conocido ni está tan explotado. Por último, y sin querer abrir heridas, y viéndolo desde la globalidad de la bahía de Pasaia, creo sinceramente que Pasai Donibane tiene más encanto y más autenticidad que su vecina Pasai San Pedro, lo que no quita que en materia de remo, me haya decantado y decantaré siempre por la ‘Libia’, el nombre de la trainera de San Pedro ;-).

¿Creéis por la descripción y por las fotos que Pasai Donibane sigue teniendo esa esencia marinera de la que hablo, os gustan este tipo de pueblos pesqueros?

Información práctica:

    • Dónde comer en Pasaia
    • Mapa interactivo (Google Maps customizado by Lonifasiko) con información básica para situar el aparcamiento, la plaza principal y el paseo comentados en el post.


Ver El Txoko de Lonifasiko – Pasai Donibane en un mapa más grande

SaludoX!

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Tarjetas de embarque en el smartphone, genial avance ¿fuente de problemas?

[Disclaimer: Estás leyendo un artículo del año 2012, por lo que en todo este tiempo, es probable que la experiencia de obtener y utilizar la tarjeta de embarque móvil haya cambiado y mejorado bastante, subsanando muchos de los problemas que aquí se comentan. Así todo, te invitamos a leer nuestra mala experiencia.]

Suelo, y me gusta definirme, como early-adopter, un adjetivo tecnológico que delata, en pocas palabras, al tipo de persona que no puede estar sin probar un nuevo servicio, aplicación, web, red que haya salido recientemente y a la que se le entrevea cierta utilidad o interés. Lógicamente, esto tiene sus ventajas y desventajas, porque los primeros usuarios, los que abren camino, son los que experimentan con el producto/servicio, lo cual es motivador en sí mismo por disfrutar de esa primicia; sin embargo, son también los más propensos a sufrir errores, bugs y desafíos varios que hacen que la experiencia pueda resultar incluso frustrante.

En este caso, el servicio del que voy a hablar no es que sea la panacea de la innovación, ni por utilizarlo me considero un alumno aventajado, para nada; sin embargo, sí creo conveniente compartir aquí con vosotros las diversas experiencias que he tenido en mis recientes viajes de trabajo en avión, en los que he llevado, o intentado llevar, la tarjeta de embarque en el móvil, un acto que que poco a poco, ayudado por el boom del acceso a Internet a través del móvil, se está generalizando, como debe ser.

Si, llevar la tarjeta de embarque en el móvil es una práctica que suelo realizar con frecuencia. Por una parte, me ahorro la impresión en papel, y mi subconsciente cree contribuir a rapiñar menos oxígeno del cada vez más dañado pulmón del planeta, la Amazonia. Por otra parte, me es muy útil para ir con el tiempo algo más justo al aeropuerto, time is money, para evitar esperas innecesarias, siempre que viajes sólo con equipaje de mano claro. Porque ir de esta manera tan ligerita, con la tarjeta en tu móvil, te evita pasar por el mostrador de facturación, pudiendo acceder directamente al control de seguridad para dirigirte a las puertas de embarque. A priori todo parecen  ventajas, ¿no?

Pues bien, si bien he de admitir que he tenido en los últimos años más experiencias buenas que malas con esta práctica, hay varias cuestiones que a día de hoy me desconciertan, y cabrean, con el tema de llevar la tarjeta de embarque en el móvil:

  • Cada aerolínea tiene su propio método de envío de la tarjeta de embarque al móvil, no es un proceso 100% universal y uniforme. Tras hacer check-in online (paso previo necesario para obtener la tarjeta de embarque), casi todas las aerolíneas te dan la opción de descargarte las tarjetas de embarque en formato PDF, para que las puedas imprimir. Ok, está bien, siempre las descargo y las dejo a mano por si hay algún problema inesperado, pero decía que vamos a intentar evitar imprimir y talar más árboles, ¿no?

Tras guardar las tarjetas en formato PDF, es cuando los métodos particulares de cada aerolínea comienzan a hacer de las suyas. Casi todas te permiten la recepción de las tarjetas de embarque vía email, viniendo éstas como archivos adjuntos en formato de imagen, que en realidad son códigos QR; otras, te envían un raquítico SMS que incluye un link, al que deberás acceder para descargarte la imagen y código QR de la tarjeta de embarque; algunas proveen los dos métodos de forma gratuita, otras sólo uno. Sinceramente, prefiero la opción de que las tarjetas de embarque vengan como adjuntas por email, lo veo más limpio. Eso sí, sea cual sea el método, a los segundos de terminar el check-in online, descargo y guardo las imágenes en una ubicación fácilmente localizable en el smartphone, más que nada por si en el momento de enseñarlas en el aeropuerto, no dispongo de acceso a Internet, o estando en el extranjero, no quiero pagar unas tarifas abusivas por culpa de nuestro amigo el roaming.

  • Problemas de lectura de códigos QR en puertas de embarque. Normalmente en la cola del control de seguridad no suelo tener ningún problema; abro el código QR previamente descargado en mi smartphone, muestro el DNI a la persona que está controlando la cola, acerco el smartphone al lector y…¡luz verde, adelante señor! Hasta ahí, perfecto, pero el problema suele venir a posteriori, en los lectores situados en las puertas de embarque, instantes antes de subir al avión, cuando muchos lectores le dicen a mi smartphone que na-nai de la china, que no es posible leer el código mostrado en la pantalla.

Estos dos puntos confluyen, especialmente el problema con los lectores, en una viaje a Roma realizado hace poco por motivos profesionales, con una aerolínea a la ida, y con otra a la vuelta, con Iberia y Vueling para ser más exactos. A la ida, con Iberia, el problema fue que los lectores, ni en Bilbao ni en Madrid, fueron capaces de leer el código QR que tenía perfectamente abierto en la pantalla de mi smartphone. Ante esto, el personal situado en la puerta esboza el típico ‘sí, está estropeado, últimamente está fallando, a veces suele pasar…‘. Total, que al final el personal de la puerta de embarque se tiene que dejar la vista mirando y apuntando en un papel los diminutos numeritos que aparecen alrededor del código QR. Vuelta al trabajo manual de toda la vida, pero llego hasta Roma sin problemas, que es lo importante.

A la vuelta, tras hacer el check-in online con varios días de antelación al vuelo, Vueling me ofrece la posibilidad de descargar en formato PDF las tarjetas de embarque, que lo hago cómo método de backup, y también de recibir mediante SMS el link de acceso al código QR, nada de envío por email. No problem, recibo de forma instantánea el SMS.

Tarjeta de embarque de Vueling en el móvil vía SMS

Abro el link y veo un código QR, con cierta información básica como hora del vuelo,  destino, asiento, etc. a continuación, por lo que doy por sentado que está todo perfecto.

Tarjeta de embarque en formato código QR de Vueling

Tarjeta de embarque en mano móvil, me despreocupo ya hasta el día antes del vuelo,  que como uno es un poco segurola, se me ocurre volver a chequear el link del SMS. Es un vuelo Roma-Bilbao de dos trayectos, con escala en Barcelona, pero sólo tengo el código QR relativo al segundo trayecto, ¿y eso?

Tirando de redes sociales, en concreto de Twitter, envío un mensaje directo a @VuelingClients preguntando por esto, y a la mañana siguiente, el mismo día del vuelo, tras preguntarles de nuevo, esta vez públicamente, obtengo respuesta:

Conversación con Vueling vía Twitter

Tengo que decir que la atención al usuario a través de redes sociales por parte de Vueling es muy buena, pero sinceramente, el argumento no me convence, nada, por dos motivos: primero, que el aeropuerto principal de Roma no esté habilitado para obtener y leer  códigos QR es un tanto extraño; segundo, ¿cómo puedes enviar un SMS con la tarjeta de embarque al usuario, sin notificarle nada acerca de que sólo le envías la tarjeta de embarque de un trayecto, y no de los dos? ¿Qué hubiera pasado si no llego a chequear esto y me presento en el control de seguridad confiadísimo y con el tiempo justito? Considero esto una falta de información al usuario terrible, se tenía que notificar sí o sí, ya sea vía SMS, vía email, o simplemente en la propia web al hacer el check-in online, mostrando un mensaje por pantalla de tipo: “Estimado Sr. Pepito Pérez, por motivos (ajenos) a nuestra aerolínea, sólo le hemos podido enviar la tarjeta de embarque de un trayecto, por lo que deberá imprimir las tarjetas de embarque o acudir al mostrador de facturación“. ¡Qué menos! En serio, si no llego a ser segurola, me hubiese encontrado sin tarjeta de embarque, lo que hubiera significado un sprint de campeonato por toda la terminal de Fiumicino en busca del mostrador de facturación, menuda gracia.

¿Qué hice ante este panorama para evitar tener que pasar por el mostrador de facturación? Talar un árbol del bosque e imprimir las tarjetas de embarque descargadas previamente en PDF, vuelta a la edad de los Picapiedra.

Por tanto, ¿para qué tanto smartphone , acceso a Internet y adelanto tecnológico si luego los métodos no son uniformes, las cosas, léase lectores, no funcionan, y lo que es más grave y primitivo, no se informa debidamente al usuario, quien vive en la inopia y al que las prisas y este tipo de imprevistos pueden jugarle una mala pasada de última hora? Señores tecnológicos de las aerolíneas y aeropuertos, vamos a intentar cambiar este tipo de detalles tecnológicos en favor del usuario y en aras de proveerle una experiencia de vuelo y viaje lo más confortable posible, sin imprevistos de última hora. De hecho, no creo que sea muy difícil, es tan fácil como acordar y uniformizar el proceso de obtener la tarjeta de embarque en el móvil, disponer de aparatos lectores de códigos QR, que funcionen, en todos los aeropuertos y sobre todo, de informar al usuario de todos los detalles, si hace falta, incluso sobreinformar, porque con los vuelos y los aviones, no se juega.

¿Qué opináis sobre este tema, habéis sufrido vosotros también este tipo de pequeños percances tecnológicos que hacen que vuestra experiencia de vuelo no sea tan agradable, o al menos, no satisfactoria al 100%? Animaros a comentarlas por favor, a ver si poco a poco entre todos podemos cambiar este tipo de cosas y facilitamos la vida a los usuarios, y no sólo a los early-adopters, a todos.

SaludoX!

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